A Marcelo Gallardo no se le escapa ningún detalle. Ni el más mínimo. Cuando finalmente, casi una hora después del histórico triunfo de River ante Gremio, sale por la puerta del vestuario visitante, vuelve sobre sus pasos para descartar un chicle y empieza a hablar con claridad ante los medios. Es el protagonista de la noche. El hombre al que todos esperan en la zona mixta. Y lo sabe.

Se lo ve desbordado. Avasallado por la emoción, el desahogo y el fastidio. Alegría y bronca, toda junta y toda contenida. Y así como su figura se agiganta a cada paso, también aprovecha el momento de éxtasis para bajar la efervescencia y expresar su repudio a la sanción de la Conmebol que le impedía salir al campo de juego e ingresar al vestuario. Aunque no la cumplió. Encapuchado, se infiltró en el entretiempo y les dio indicaciones a sus dirigidos.

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Consciente de que trasgredió una regla, el propio Gallardo explicó por qué lo hizo: "Me tomé el atrevimiento de bajar en el entretiempo y hablar con los jugadores porque creía que lo necesitaban y yo también lo necesitaba". Y amplió: "Tal vez incumplí una regla de no entrar al vestuario. Lo reconozco y lo asumo. Pero es indignante no tener la posibilidad y la libertad para poder trabajar".

Lejos de preocuparse por la sanción que le aplicarán, a la que se sumará el agravante de que es reincidente y además anoche no cumplió la regla, el volcán en erupción que fue el DT de River con este tema entró en erupción y no midió las palabras: "No me importa si por esto me pierdo la final. Si es así, que sea así. Yo me estoy haciendo cargo de algo que creo que es injusto. ¿Está en el reglamento? Bueno, lo acepto. ¿No puedo entrar al campo de juego? Perfecto. Pero yo no me iba a privar de estar con mis jugadores en un momento donde creo que lo necesitábamos."

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En lo que va de la Copa , River ya pagó cerca de 100.000 dólares en multas. Pero el foco de Gallardo es otro, muy puntual, y lo explicó muy serio: "Creo que es injusta la sanción de la Conmebol, porque le quitan la libertad de trabajo a un entrenador. Está bien que te multen, uno es responsable si el equipo sale un minuto tarde y es algo que puede pasar (aunque el que tiene un poquito de vestuario sabe que es así porque hay cosas que pasan adentro de un vestuario que te pueden hacer demorar), pero acá hay tolerancia cero, y por eso te suspenden y le cortan la libertad de trabajo a un entrenador."

En relación a la épica remontada de River y la clasificación a la final, el Muñeco solo tuvo palabras de elogio para sus dirigidos: "Simplemente estoy orgulloso de este plantel, de la gente que me acompaña. Era un partido muy cuesta arriba, duro, ante un rival que en Buenos Aires había mostrado mucho oficio. Defensivo, pero con mucho oficio. Y acá volvieron a mostrar lo mismo y nosotros asumimos la responsabilidad de ir a buscar el partido, porque estábamos en desventaja y necesitados del triunfo".

El Muñeco siguió y se refirió al desarrollo: "Creo que el primer tiempo fue muy bueno. Se veía un equipo en serio, que quería ganar el partido, y otro que se defendía, con sus armas, en su cancha y ante su gente. Y estoy más feliz por la victoria, porque eso demuestra que Gremio nos tuvo respeto en toda la serie. Y nosotros sacamos un partido adelante tal vez en el peor momento nuestro, de mucha confusión y nerviosismo, con un equipo que nos perdonó la vida en ese mano a mano que tuvo, que fue una tapada bárbara de Franco (Armani), y a partir de ahí el equipo respondió los últimos minutos como tenía que responder. En el segundo tiempo no tuvimos la misma lucidez para jugar. Empezó a haber cierto nerviosismo, pero el resultado final es un premio a no bajar nunca los brazos. A creer, a creer y a creer. Y saber que si hacíamos un gol nos poníamos en partido, y así fue. Porque ellos empezaron a preocuparse y llegó el penal y terminamos ganando un partido histórico".

Acerca del costado espiritual que pareció exhibir en estos últimos días, el DT fue muy claro: "No hablo por hablar. Digo lo que siento, lo que pienso y en lo que creo. La gente cree en este equipo y en estos jugadores. Eso se da y es un ida y vuelta. La otra vez durante el partido contra Aldosivi veía que la gente creía que esto podía suceder, así que me imagino a los hinchas de River muy felices."

Por último, elogió a Gonzalo Martínez, la figura de la noche: "Tal vez Pity no entró en el partido de la mejor forma. Pero lo que significa patear un penal tan importante después de un parate de casi 10 minutos de interrupción. Hay que tener huevos, hay que tener personalidad, hay que tener templanza. Porque un penal de ese calibre no lo patea cualquiera. Lo patea alguien que tiene todas esas cualidades."

Con el correr de las horas, el DT de River tomará aún más conciencia de que lo que acaba de suceder en el césped del Arena do Gremio es una de las gestas más grandes de la historia del club. Y se potenciará si finalmente levanta la Copa Libertadores por segunda vez. Pero por lo pronto, da por terminada la charla con los medios enojándose con un periodista brasileño que le cuestiona haber infringido las reglas y camina unos metros para sacarse un par de selfies y enfilar hacia el micro. Aunque antes se detiene, vuelve sobre sus pasos y besa a un pequeño hincha millonario. Porque a Marcelo Gallardo no se le escapa ningún detalle. Ni el más mínimo, publicó La Nación.

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