Hubo gritos, trompadas, rasguños, patadas, tiradas de pelo y cachetadas al por mayor. Lo que empezó como una pelea entre dos alumnas de 14 años terminó con una batalla campal entre las madres de las adolescentes, en la puerta de un colegio de El Jagüel, partido bonaerense de Esteban Echeverría.

El violento episodio se produjo en la puerta del Jardín de Infantes 907, situado a metros del secundario donde asisten las menores en cuestión.

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Allí había asistido la joven– denunció ante las autoridades que estaba siendo hostigada por su compañera – con su mamá para llevar a su hermanito al jardín. Sin imaginarlo, a metros de ese lugar se encontraba la otra menor junto a su familia para vengarse de sus dichos.

"Fue una guerra campal. Ellos eran cinco contra una nena de 14 años. Eso no es normal. Encima el padre estaba todo el tiempo diciendo 'pegale, rompele la jeta'", denunció Romina, la mamá de la estudiante que resultó herida.

La mujer, visiblemente indignada por el accionar de esta familia, también se lamentó por la clase de valores que le inculcan a la menor: "Si mi hija está peleando yo la voy a separar. Pero ellos incentivaban a la piba a pegar".

Cuando las otras mamás -que estaban en la puerta del jardín como es de costumbre- advirtieron lo que estaba sucediendo decidieron intervenir en la gresca para calmar los ánimos, pero fue en vano. Sumergidas en la vorágine de la pelea terminaron recibiendo tantos golpes que no tuvieron más remedio que defenderse de las agresiones. Fue así que se desató una especie de guerra de "todos contra todos".

Todo sucedió ante la mirada de niños y adolescentes, quien no podían entender que una veintena de madres quedaran envueltas en esa situación. Y fue tan salvaje que terminó interviniendo la policía.

Romina explicó que el viernes estaba en compañía de su hija porque no concurre al colegio desde el miércoles pasado. "La nena no quiere volver hasta que la situación se tranquilice. Tiene miedo. Lo que pasó es una vergüenza. Salimos en todos lados. Todos vieron esa pelea", remarcó a TN.

Por su parte, las autoridades del colegio secundario citaron por separado a ambas familiaspara abordar la situación junto a profesionales del gabinete psicopedagógico. "Espero que la otra familia reflexione. No se puede solucionar a las piñas. Somos adultos. Los adultos no pueden incentivar a los chicos a que se peguen. Parecía una riña de gallos", se lamentó.

Mientras espera una pronta resolución y que su hija pueda volver a estudiar la mujer contó que hizo la denuncia policial. "Es la segunda que hago de mi parte y me enteré que esa familia tiene cinco más", concluyó.

Fuente: Infobae

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