Bashar al Assad se mostró yendo a trabajar luego de los bombardeos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia en Damasco, capital de Siria. El líder del régimen sirio definió el día después del ataque como una "mañana de firmeza".

"Ha llegado la hora de que las potencias occidentales, que apoyan el terrorismo, reconozcan que han perdido el control -sobre Siria-. Al mismo tiempo, sienten que han perdido la confianza de sus pueblos y del mundo", afirmó el mandatario según la información oficial de la oficina de Prensa Presidencial.

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Por otro lado, hubo una gran caravana de ciudadanos que salieron a las calles a manifestar su apoyo a Al Assad y su repudio a los misiles lanzados durante la madrugada, que fueron 110 y con varios objetivo, no solo en la capital sino en sus inmediaciones, según confirmó el Comando General del Ejército sirio.

A la vez, indicó que la gran mayoría de los proyectiles fueron interceptados por los sistemas de defensa aéreos. No obstante, algunos causaron daños en uno de los edificios del Centro de Investigación en Barzeh, que contiene un centro científico y laboratorios.

Además, aclararon que se logró desviar el trayecto de uno de los misiles que atacaron una posición militar cerca de Homs y que la explosión otro causó 3 heridos civiles, según informó la agencia SANA.

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