Las desigualdades de distribución de las vacunas en el mundo generan conflictos y polémicas en las principales organizaciones mundiales, pero dentro de los países, la falta de transparencia y las irregularidades provocan el malestar general de la población y traen inestabilidad política.

El conflicto del llamado “vacunatorio Vip” en nuestro país generó escándalo a nivel mundial por su repercusión mediática y por causar la salida de Ginés González García del Ministerio de Salud. Además, también hubo fuertes denuncias contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por ofrecer vacunas a obras sociales privadas.

A falta de la cantidad de dosis prometidas para esta altura a finales del año pasado, las irregularidades en la campaña de vacunación provocan un mayor nivel de enojo en el público.

También se dieron casos similares en otros países de la región latinoamericana, como en Perú y en Chile.

En Perú, el escándalo fue bautizado como “Vacunagate” e involucró a cientos de personas y hasta al ex presidente, Martín Vizcarra. El actual mandatario de transición, Fernando Sagasti, pidió disculpas públicamente y reveló que 487 personas habían participado, de los cuales 122 eran funcionarios. La diferencia con el caso argentino es que, aunque la bomba haya estallado en las últimas semanas, la vacunación irregular, según Sagasti, se dio mayormente entre septiembre y octubre del 2020 - con la administración de Vizcarra - con dosis extras para los ensayos de la vacuna china de Sinopharm, aunque también le costó el cargo a 16 funcionarios de su gestión. Al igual que en nuestro país, también le costó el puesto a la Ministra de Salud de la pandemia, Pilar Mazzetti, quien también recibió la vacuna en paralelo en enero.

En Ecuador, el Ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, también se vio obligado a renunciar tras un escándalo con las vacunas que lo involucra por tráfico de influencias. La Justicia del país inició una investigación en su contra. Se lo acusa de utilizar las pocas vacunas importadas para inmunizar a sus familiares y allegados. A diferencia de los casos de Argentina y Perú, todavía no se ha publicado el listado de personas que accedieron a las dosis de manera irregular. El presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, respaldó al ahora ex Ministro de Salud mediante su cuenta de Twitter: “Hay quienes solo ven errores. Respeto esa opinión. Yo prefiero recordar al ministro que aceptó la difícil tarea de conducir la salud del país en la peor crisis sanitaria que vive Ecuador y el mundo, y que con trabajo y sacrificio ayudó a salvar cientos de miles de vidas”.

Por su parte, Chile es el país en el que a mayor paso avanza la vacunación. A pesar de eso, no se ve exento de problemas con las vacunas, aunque sí parece no haber tomado la misma repercusión que en Perú o Argentina. En el país vecino, el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) dio a conocer que hubo más de 37.000 vacunados que se adelantaron en su vacunación. 9.023 personas entre 18 y 39 años, 9.071 entre 40 y 49 y 17.365 entre 50 y 59.

Sin embargo, la vacunación en Chile parece ser ejemplar y es considerado como “el Israel latinoamericano”. Es el país con la vacunación más avanzada en toda la región, teniendo un total de 3.211.179 desde el inicio del plan de vacunación, los que corresponden al 16,5% de los habitantes del país. Además, el presidente Piñera recibió otras dos millones de dosis del laboratorio chino Sinovac y anunció que contarán con más de 8 millones de vacunas - teniendo en cuenta los 3 millones ya vacunados - para inocular a su población en los próximos días.

En Venezuela se utilizaron las 100.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik V recibidas para inmunizar a funcionarios afines al oficialismo de Nicolás Maduro, lo que causó un fuerte revuelo en la oposición y la ex diputada del país, Dinorah Figuera dijo: “Por estas mismas razones funcionarios de otros países que se han vacunado saltando normas, han tenido que renunciar y ser sometidos a una investigación con posibles consecuencias penales”, refiriéndose a los casos de Perú y Argentina. También mostró su indignación el dirigente opositor Marco Aurelio Quiñones, que publicó en su cuenta de Twitter: “No tienen nada de vergüenza. Son solo 100.000 vacunas, que además, necesitan 2 dosis para ser efectivas, pero no se las ponen a personal sanitario, policial, militar o en el área de servicios como la alimentación, lo lógico en cualquier país civilizado, sino a ‘políticos’”.

Lejos está todavía Venezuela de recibir las 10 millones de dosis de Sputnik V pactadas y de comenzar a vacunar de manera masiva a su población. Mientras tanto, Nicolás Maduro sigue promocionando la “cura milagrosa” contra el coronavirus: “El Carvativir, mejor conocido como las goticas milagrosas de José Gregorio Hernández”. Según el presidente venezolano hay que colocarse diez gotas debajo de la lengua cada cuatro horas y “el milagro se hace”. El anuncio del fármaco milagroso fue televisado en vivo y provocó la alerta de la comunidad científica, que dijo que no tenía efectividad comprobada.

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