martes 22 de noviembre de 2022
Ahora

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Ahora. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
  • Ahora >
  • Una mirada desde la alcantarilla >
Una mirada desde la alcantarilla

Súperperfil: Julio, el taquígrafo que registra las sesiones políticas desde 1991

Escribir con otro alfabeto a la velocidad del habla

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Ahora. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Por Belén Zavallo

Es fácil hablar con Julio pero es difícil encontrar su tiempo libre. Julio entró a trabajar en la Cámara Legislativa como taquígrafo en 1991, desde ahí transcribe los discursos de cada sesión y además recibe a las delegaciones de estudiantes y turistas que llegan para conocer los espacios íntimos de la función pública.

*

Julio es alto y angosto, se mueve con elegancia, me invita a sentarme con él en una mesa larga de ébano con ribetes en los bordes. Tranquilamente por su aspecto esta podría ser una sala de su casa, Julio tiene un broche de plata con forma de insecto en la solapa de su saco gris. A mí me gusta la moda y a él también, no nos lo decimos pero captamos esos detalles que se lo dicen al resto que sabe leer el vestuario. Roland Barthes dice que la moda es un sistema que actúa sobre el mundo y lo transforma. Me olvido que estoy en un lugar que me tensiona, las personas que caminan por los pasillos de la Casa de Gobierno lo hacen con un globito de pensamiento que se completa solo, unos apurados tramitan algo, otros trabajan pero caminan para no estar trabajando, otros miran y arman una fábula. En la antesala a la cámara desde donde se sesionan las leyes, la gente cruza sin bajar la voz, hablan en pequeños grupos y nos miran de refilón.

*

La historia que Julio me cuenta me atrapa y abstrae de esos movimientos. Hay dos razones por la que lo entrevisto: desde cuarto año de mi secundaria tuve clases de taquigrafía (nosotros le decíamos estenografía), las clases las dictaba mi mamá y yo tenía la ventaja de haberme acercado siempre a sus hojas escritas tenues con lápiz con esas rayitas y curvas. La taquigrafía está en mi historia de la lengua. La otra razón, más justa, es que Julio es uno de los pocos que sostienen ese sistema de signos que traducen la oralidad. Hay un origen que es muy interesante y nos remite a la antigua Roma.

*

Cicerón, el gran orador romano, tenía entre sus esclavos a Tirón, que se destacaba por su inteligencia, tanto que su amo lo hizo educarse a la par de sus hijos. Luego, Tirón pasó a ser secretario de uno de ellos (explico con términos actuales las funciones que no sé cómo habrán nombrado en la época previa a Cristo), la cuestión es que Tirón para dejar registro de los debates políticos de Cicerón crea este sistema de signos, este lenguaje abreviado capaz de captar la velocidad de la lengua hablada, y luego aún ya liberado sigue trabajando en pos de hacer permanecer estas primeras intervenciones que marcaron nuestra forma de entender las relaciones políticas, la oratoria y la argumentación.

*

Julio es una especie de wikipedia entretenida, sabe muchos datos y la historia de lo que le apasiona, por eso puede relatar cosas aburridas haciéndolas interesantes. De joven ya destilaba esta curiosidad, estudiaba mecanografía, otra coincidencia con mi madre aunque él sea más joven, el interés por procesar textos y dejarlos con las señales del paso del propio cuerpo ya era visible. Asomado a otra sala de donde estudiaba, vio una clase de eso que se hace con rayitas y palitos, preguntó y empezó a estudiar en Nogoyá de donde es oriundo. Luego siguió formándose en Santa Fe y con un propósito: trabajar de taquígrafo. Pero la historia propia, la íntima, es la última que Julio me cuenta. Primero va hacia Isaaac Pitman que en 1837 a pedido de la corona británica, que quería leer a la mañana siguiente de los debates en la corte los discursos enunciados, retoma las notas tironianas y a través de la fonografía, crea su propio sistema. -Acá yo le cuento de las clases de Graciela Ianuzzo explicando la posición de la lengua y los sonidos, en estenografía los signos tienen trazo suave o fuerte, según sean fricativas o labiales, y eso que ella en sus clases de Griego explicaba con gracia-. Después en el relato de Julio, aparece Sarmiento que le encarga a Guillermo Parody, un europeo nacido en Gibraltar, que trajera el sistema para leer los discursos políticos también transcriptos y dispuestos en su escritorio la mañana siguiente (resonancias de la voz monárquica) y finalmente, el sistema más usado que fue el creado por Larralde en Argentina en 1924. “Este es el que usamos acá”, dice Julio y me cuenta sobre las primeras ediciones que atesora de estos libros en donde se crean y explican los sistemas taquigráficos. Invierte en una biblioteca que pocos valoran, porque la historia de la taquigrafía es poco conocida y hay un aparente desuso, en las escuelas ya no se dan clases desde hace veinte años, los procesadores de textos parecen haber suplido esta función, sin embargo el taquígrafo es además un editor de estilo.

nota belen zavallo taquigrafía.jpg

*

Yo defiendo la escuela que transcribe y que luego, al procesar los textos, corrige los datos con errores, como números de expedientes, fechas y tiene en cuenta la adecuación de la oralidad a la lengua escrita.

*

Ninguna máquina puede hacer ese trabajo, y aunque sea indispensable el registro, porque lo que sucede en la Cámara de Diputados hoy, formará parte de nuestra historia; hay apenas cinco personas que trabajan con Julio y otras tres en el Senado. “Estamos en extinción”, me dice Julio y yo que no veo un dinosaurio frente a mí sino la vitalidad de un defensor de otro lenguaje, me entristezco. Pienso en por qué no hacerlo más visible, más perdurable, y también me siento ridícula si la taquigrafía existe y subsiste desde la antigua Roma, pero aún así, mientras la gente que trabaja cumple sus años en función y se jubila nos asalta la pregunta: ¿hay actualmente espacios de preparación para continuar con esta profesión? ¿hay previstas capacitaciones? ¿hay difusión de esta tarea y de su trascendencia?

*

En el edificio en del actual Colegio del Huerto, antes funcionó el Senado. En esa esquina histórica, José Hernández, el autor de El Martín Fierro ejerció de taquígrafo. Quizás acercarnos diariamente al microcentro nos desgasta la mirada, pero tenemos en nuestras calles una historia y nombres que la van haciendo.

*

Julio se acerca al centro de la cámara y me muestra su mesa de trabajo, abre los cajones laterales y veo cómo corren los lápices con la punta afilada, le pido que escriba algo. Enseguida traduzco mi nombre. La taquigrafía es una rama de mi lengua que me emociona. Escribe Olinda, el nombre de mi madre y filmo el video para ella.

Julio llegó a transcribir ciento ochenta palabras por minuto, una velocidad que asombra, un ejercicio que exige a la mente y al cuerpo un entrenamiento diario. Julio habla de sus inicios cuando me estoy yendo, ahí empieza a aparecer él, su simpatía y sus modos de amar lo que hace. Hay algo poético en ese recuerdo, hay un joven que se duerme la mañana que creía que debía concursar para el puesto de trabajo, ese jueves se lamenta tanto que el viernes se presenta a disculparse, en realidad la ansiedad le había jugado una mala ilusión, el concurso es ese día y entra directo a la sala. Queda seleccionado después de otros avatares en concursos en Santa Fe en los que había unos candidatos ya preseleccionados. Su destino estaba en esta provincia. Su nombre y su tarea no deben perderse.

Julio, con su nombre zumbando como la abeja de plata de su solapa, con sus trazos y ribetes transcribiendo la historia entrerriana.

Para seguir a Belén Zavallo en redes sociales:

Instagram: @belenzavallo

Facebook: Belén Zavallo

Twitter: @MBelenzavallo

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar