jueves 24 de noviembre de 2022
Ahora

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Ahora. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
  • Ahora >
  • Una mirada desde la alcantarilla >
Una mirada desde la alcantarilla

Palabras blancas

Aunque la primavera no cante en nuestros pañuelos

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Ahora. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

*

Una de las primeras poesías que me aprendí de memoria estaba en un manual y decía “La paz es mi casa limpia y mi madre en el jardín/ los cuadernos del colegio/ el susto del boletín”. Me encantaba recitarla mentalmente, me acuerdo cómo seguía pero aunque el contenido no me conmueva, la sensación de la palabra paz y los encuentros posibles con ella en situaciones cotidianas signó algo que iba a ser un recurso de vida.

*

Tachá el nombre Cristina y poné Elisa Carrió/Mariana Zuvic/Amalia Granata/Patricia Bullrich. Volvé a decir lo mismo que dijiste anoche. Tachá y escribí el nombre de tu madre/pareja/hija/hermana/abuela. Hacé el ejercicio.

*

Yegua/gorda de mierda/puta trepadora/mamerta facha/única/grandiosa/ustedes/ellxs/ inclusivos/expulsivos.

Argentinas y argentinos.

Un brasilero con un arma en Recoleta.

*

Todas las mujeres que llegan a ocupar un espacio por fuera de la cocina de su casa son atacadas. Un día me dijeron que escribía gracias a que mi pareja era de los medios. No escribo por eso, no hubiese durado ni medio texto por ese motivo, ni siquiera me permito discutirlo. Es absurdo. Es el discurso primitivo de la mujer naciendo de la costilla del hombre, por ende, limitada por siempre a estar más abajo, a deberle a su huesito natal el movimiento complaciente de la cola. Justo a mí. ¡Ja!

Otra vez denuncié abusos sexuales y dijeron que quería plata.

Otra que era astróloga de la legislatura. Esa fue graciosa. Me la pondría en el CV.

Todo esto por no ser anónima, por no ser sumisa, por no aceptar los atropellos, los delitos, ni la injusticia.

*

Abrí a las 6am las páginas de los medios y las redes. Los sitios capturaban los tuits de los políticos. En Viale el de mi hermano que es diputado provincial y el hombre más honesto que conozco desde que nací, estaba en dos páginas y abajo los comentarios eran solo de odio. “Payaso. Defendés a Cristina y su circo.” Esos dos eran los textos mejor redactados, el resto no solo era lamentable sino que además mostraba el veneno en la lengua, la frustración ante la bala que no salió y la ignorancia del que escribe sin haber jamás tratado de salir del estadio primitivo. Todos esos comentarios eran tan violentos como el que sacó el arma. Pero había nombres conocidos, y eso entristece porque el odio puede estar soplándote la oreja.

Nota belen zavallo palabras blancass.jpg

*

En mi casa nos sentábamos a diario siete personas. Mi hermano mayor siempre fue radical, el del medio siempre fue peronista, mi papá un personaje cercano a Calabró cuando hacía del contra, mi mamá siempre funcionó como el huevo en las preparaciones, ligando los ingredientes para que la cosa se mantenga unida, mi hermana siempre dijo que lo pensó sin faltar el respeto, yo siempre fui feminista, leí siempre en Gastón un sesgo machista.

Todos pudimos comer juntos. Reírnos. Sufrirnos. Levantarnos la voz.

Creo que la mesa de una casa es la primera lección democrática. El primer espacio para conocer el funcionamiento en sociedad. La tolerancia por sobre todo aunque estemos literalmente en el extremo opuesto.

*

El odio atraviesa todas las ideologías. Pensarnos es necesario. Pensarnos históricamente no sólo circunscriptos a esta época en que es más fácil ser correcto discursivamente hacia afuera. Pensarnos como latinoamericanos siempre proclives a perder el eje y a terminar con la lengua amordazada. Pensarnos antes de viajar en un baúl de un Falcon con las muñecas atadas. Pensarnos juntos como sociedad. Pensarnos antes del “por algo será”, “algo habrán hecho”.

*

Una médica me dijo “yo soy anti peronista”. Podría haber hablado del recargo que cobraba por sobre la orden de la obra social, de las intervenciones que no facturan. Podría haberme puesto a contarle que quizás yo siempre me sentí más cercana al peronismo que a ningún partido pero que en política me siento una ignorante, como en la medicina y que me acercaba porque creí en lo que ella sabía y no me interesaba particularmente conocer sus “anti”.

Pero ahora pienso antes de ser grosera. A veces, no en todas las circunstancias que me movilizan e incomodan. Quisiera poder hacerlo y trabajar en función de la crítica que no asesine el pensamiento del otro.

*

Las generalizaciones son la base del enfrentamiento: los docentes son todos chantas/ los periodistas mienten/ los políticos roban/ las mujeres son todas putas/ los varones son todos violentos.

Paremos las dicotomías que nos cavan la fosa que nos hunde. Paremos. Por favor, por nosotrxs que nos sabemos distintxs y no por eso enemigxs.

nota belen zavallo palabras blancasss.jpg

*

Hace días quiero escribir sobre la vida. Pienso en un poema de Juan Gelman. Dice:

Tal vez el mundo cabe en la cocina

donde hablamos del hijo.

El futuro es un rostro, un dulce nombre,

una sangre en camino a este camino.

Amor se dice de un extraño modo:

cuna, pañal, la bata.

Estas cosas comunes.

Esas palabras blancas.

El amor ha crecido.

La primavera canta en mi pañuelo.

*

No pude dormir pensando en que un tercer nacimiento ocurra en este país, el de la bandera aryentina que mi hija Francisca ama. Tiene dos y las usa de frazadita para sus muñecos. Cada vez que frenamos en una plaza que tiene un mástil, grita: mirá ¡Aryentina!

Yo no soy nacionalista de hacer de los símbolos patrios un emblema de mi atuendo, porque no lo siento así, lo percibo más como un disfraz de acto de la niñez, con glosas también disonantes para quien soy hoy. Me gusta sin embargo que una nenita de dos años ame el celeste y blanco con shol. Que la entusiasme la idea de ver que algo que le gusta se replica en ventanas de casas que no conoce y en pantallas de lugares a los que no sabemos si algún día irá.

*

Quisimos que fuera un mal sueño, un estado de irrealidad. Pero hay en nuestra capacidad de hacernos daño un techo que siempre sube: fue la oposición, fueron ellos mismos que armaron un espectáculo. Fue Néstor en forma de escudo invisible que no dejó que muriera. Realismo mágico.

Realidad: hay maldad, violencia, un odio alimentado por todas nuestras bocas.

Y también hay una responsabilidad que nos une: la de levantar pañuelos blancos por nuestro propio bien, el de todxs.

Para seguir a Belén Zavallo en redes sociales:

Instagram: @belenzavallo

Facebook: Belén Zavallo

Twitter: @MBelenzavallo

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar