miércoles 25 de enero de 2023
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Una mirada desde la alcantarilla

Margo Glantz: Es necesario ensañarse para escribir

Saña. Escritoras que nos ayudan a pensar.

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Por Belén Zavallo

Un libro puede ser una entrada a la escritura de alguien, como escuchar una voz por primera vez. Me acuerdo que de chicas con mis amigas llamábamos a números de casas de gente conocida pero no hablábamos, generalmente era casa de chicos que nos gustaban y saber cómo era su tono de voz, su timbre, su ritmo; suspirábamos al cortar y seguíamos con los trabajos prácticos de biología. Los libros no son imprescindibles pero logran hacerse necesarios a medida que empezamos a identificar las voces que los habitan, los temas de los que nos hablan, las obsesiones del autor, las pequeñas capas de vida que se fitran. Margo Glantz es una escritora mexicana que además de ser reconocida y merecedora de muchos premios importantes, como el Carlos Fuentes o el Sor Juana, es una tuitera que permanentemente pone en juego su ironía y sagacidad, Margo tiene 92 años y una actualidad que la hacen sobresalir por su lucidez y conexión con todos los temas del presente. Sin solemnidad, con gracia empuña contra las injusticias patriarcales.

*

Opio

Doscientas niñas afganas fueron envenenadas mientras se encontraban en la escuela aprendiendo a leer. Nada más obsceno para un talibán que una mujer sepa leer.

¿Lo habrá estipulado así el profeta?

¿Habrán gritado siquiera? ¿Se habrán retorcido de dolor?

¿De qué color quedaron sus carnes, rosas o moradas?

rostros!

¡Cuánto terror debe de haberse reflejado en sus

rostros!

*

En Saña, el único libro que conseguí en Paraná gracias a Jacarandá, reúne textos que pueden leerse enhebrados y también como entradas independientes. Hay de fondo una denuncia como también lo hay en sus tuit. En una entrevista la autora dice “mi desafío en las redes era decir algo contundente en ciento cuarenta caracteres, pero además entré porque en el mundo las redes son importantes: en los países árabes los jóvenes pudieron expresarse a través de twitter y empezar una rebelión. Pero también en la escritura podía decir algo en un fragmento.” En este sentido hay una línea congruente en este libro y la usuaria que sigo en las redes.

*

LA BELLEZA EXTREMA DE LA MIRADA

Dios decidió que el cuerpo fuera visible y el alma invisible.

Y sometió el cuerpo, sobre todo el femenino, a la mirada.

Y esa mirada fue inconforme, exigente, severa, también volátil, una mirada que ordena, altera, clasifica: mutila. El cuerpo femenino se desnuda o se viste según los designios de la moda, las transformaciones culturales o las infinitas mutaciones del deseo.

En la sala del Museo Metropolitano de Nueva York destinada a la historia del vestido, una exposición tempo-ral: Belleza extrema: doy un rápido paseo por la historia del cuerpo: la Venus de Willendorf (¿robusta?, ¿esteatopígica?,

¿reproducción avant la lettre de una joven norteamericana que solo come comida chatarra?) y las más recientes creaciones de Saint Laurent o Armani; cubren los huesos de las modelos anoréxicas cuyos delgados tobillos e inexistentes caderas enloquecen de amor a sus contemporáneos.

De las sesenta y nueve modelos que han pasado por la báscula de la Pasarela Cibeles 2007, cinco fueron rechazadas por tener un peso excesivamente bajo, al dar un índice de masa corporal inferior a dieciocho, exigido por la organización.

El cuerpo vestido sufre las alteraciones de los ciclos de la moda, ese eterno retorno de la novedad y la obsolescencia.

Esa volatilidad, esa voluble alternancia, altera de raíz no solo la vestimenta sino la estructura misma de los cuerpos.

Un ejemplo privilegiado: el pecho femenino cuyas múltiples reencarnaciones e investiduras lo aprisionan, lo exaltan, lo aplanan, lo encorsetan, lo dejan suelto, ¿en total libertad?

*

Margo Glantz escribe sobre la moda, la política, la historia, la literatura, el arte. Desliza su voz sobre los temas con una mirada penetrante, creo que le gustan los zapatos de Manolo Blahnik (¿a quién no?) y que una vez leí que tenía una colección. Me encantan las mujeres, las miro y leo con entusiasmo, admiro la belleza más allá de la belleza impuesta, lo lindo regulado es aburrido. Aborda el cuerpo y su mirada.

*

Me interesa de manera especial el problema del grito, las mandíbulas bien abiertas, los dientes aguzados, rodeados de oscuridad y sin embargo atravesados por la luz y no por las caries. ¿Qué encuentra Francis Bacon de esencial en el grito?, ¿uno de los puntos culminantes de su pintura? Cuando alguien ríe o cuando alguien grita, enseña los dientes. Las fuerzas productoras del grito convulsionan el cuerpo y lo proyectan desde la boca, la convierten en un territorio singular, emblema puro de fuerzas invisibles e insensibles, desbordan al mismo dolor en sí mismo, desbordan la sensación que lo ha producido: ¿la virgen-mur-ciélago de la Crucifixión de 1950? Su vulva, gigantesca en proporción a su cuerpo, deja un espacio pintado de oscuro, una vagina [probablemente] dentada.

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