viernes 20 de enero de 2023
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Una mirada desde la alcantarilla

La liebre

Un salto en suspenso

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Cuando nos encontramos con la liebre ella frenó a mirarme mientras tendía mallas y toallones húmedos. Yo quedé con las manos en suspenso y ella con sus patas delanteras como si estuviese por sostener un monedero. Siempre me da una alegría de milagro el encuentro con una liebre, le asigno significados que me traen fortunas, no materiales sino de esas que llenan de fe. El bebé va a nacer bien, Francisca que despertó con dolor de garganta va a curar rápido, mi mamá amaneció calma en su casa, mi hija mayor tendrá un buen regreso de sus vacaciones. Nos veo envueltos en su pelo de almendra, con el perfume suave de las hierbas que la acarician en sus saltos.

Cuando era chica me regalaban las colas de las liebres cazadas. Tenía hecho llaveros con su cuerito y el pompón final. Siempre acaricié ese trozo de cuero como si se tratara de algo vivo que permanecía aún arrancado del cuerpo. Me gustaba comer los escabeches, los estofados con polenta, nunca tuve problemas en ver la carne abierta sobre la mesa, los tendones despegándose de los huesos, los tonos blancuzcos, rojos, tornasoles del interior de un animal. No me impresiona ninguna herida. Cuando Tavi volvió a casa después del mes de internación tras su accidente, podía pasar la gasa con iodo sobre la costura, lo mismo con mamá y sus operaciones, me gustaba tener esa tarea: quitar los puntos, apretar despacio y con insistencia sostenida el borde de la cicatriz hasta que supurase, delinear la forma nueva del cuero, ver la piel nueva naciendo como si pudiera la vida volver a crecer.

La liebre nos cruzó delante del auto antenoche como lo hace siempre que venimos al campo. Una vez nos acompañó a caminar con Pipi y ella imitó su salto por unos juegos, tengo el video de la liebre y después el de mi hija haciendo de liebre. Me dan la misma alegría.

Anoche no la vimos y me preocupé, creo que por eso hoy apareció temprano, me dio esa especie de confianza en el porvenir, esa calma de saber que sigue estando ella que quizás ya es otras, y yo que indudablemente también voy cambiando.

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