lunes 14 de noviembre de 2022
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Una mirada desde la alcantarilla

El amor es la mano que no es de nadie

Logan February, una galaxia que llega desde África

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Leer es tener muchos cuerpos y leer poesía es poder poner la voz en otras gargantas. Hace unos días que me muevo con un libro. Quería que nos llegara este autor, poder leerlo más, entrar a su mundo. Logan Frebaury se llama y es nigeriano, tiene (según wikipedia) veintitrés años y es militante del movimiento LGBT. Todos estos datos son prescindibles. Lo interesante de Logan February es el hojaldre de formas y de temas que se prenden a las páginas, abrojos que van también mordiendo nuestros tobillos. El libro se llama Chongos y lo editó Como un lugar, las traducciones iban llegando antes (por eso el deseo estaba activado) gracias a Ezequiel Zaidenwerg que viene haciendo desde hace años un recorrido de hormiga. Levanta un poema en su lengua y nos lo acomoda para que podamos llegar a su hormiguero, es un traductor que juega con las formas y los etilos, que hace visible la época de lectura y la de la escritura, no es un traductor que intente desaparecer, eso es lindo porque hay entre el original y su traducción un cuerpo permeable. A diario manda un poema a través de una suscripción gratuita pero que invita a hacer un aporte desde la gratitud. No pasa la gorra, deja que cada unx sea el que decide si puede y quiere, es lo menos enfático de su trabajo, es lo más cercano a la finalidad del poema: no baja ninguna línea pero transforma. Jugó desde tuiter un poco a que elijamos la palabra más saliente y él mandaba random un poema nuevo que la contuviera según la cantidad de votos, es decir había una participación y democrática. Antes, ya en la editorial Bajo la luna nos había permitido, a quienes solo entendemos una lengua, leer la compilación de 50 Estados norteamericanos y muchas traducciones más, formado entre instituciones siempre alude al cariño de Mirta Rosenberg. También desde Orden de traslado genera contenido diario. Ezequiel es incansable pero no agobiante. Hace poco escuché un poema a su madre que murió, estuve antes leyendo los tuits en los que contaba el parte médico, después el inicio del duelo. Esos tuits eran pequeños haikus (sin la estructura) te metían en el silencio del dolor, abrían los círculos de su agua. Aunque es un poema hermoso creo que no está publicado aún. Me parece un gesto más de su generosidad, Ezequiel da todos los días un bocado de lo que lo alimenta, se guarda lo que digiere, como alguien que cubre los platos que no han sido lavados. No lo conozco nada y sin embargo, las redes corren como un viento las telas que tapan los espejos.

*

Dice un poema de Chongos:

El amor no quiere esta boca,

estas fauces abiertas, desdentadas.

Mi padre se murió & yo me volví nadie.

En yoruba, tu padre es tu nombre.

El amor rechaza este cuerpo,

que no es del hijo de nadie.

Mi mano izquierda sabe abrirse

cuando necesito encontrar mi sangre.

No se debe hacer regalos con la mano izquierda.

Agarro al chico que quiero querer en mi mano izquierda.

El amor es mi mano izquierda que cierra el puño.

El amor es la mano que no es de nadie.

*

Creo que todo puede hacerse desde lo que se siente de verdad pero que poquísimos alcanzan a escribir desde lo mínimo y doméstico y logran conmover. Logan Febraury toma al padre muerto, la sexualidad, el filo de la piel negra de artista homosexual frente a la hoja de metal de la mirada policial, la figura de la madre amante de su cordero y a su vez ajena a él, las recetas médicas, las posibles formas del cuerpo, una identidad astillada en pixeles. Los poemas son fugas de luz. Relámpagos que hacen visible la oscuridad que tenemos dentro. No es casual que mientras leo, mi hija Francisca me roce y sienta el corredero electrizado. Gritamos las dos y nos reímos con alivio, somos energía y algunas veces, chispas.

*

Otro poema se llama No amo nada que no me quepa en las manos, dice:

a la manera de Hanif Willis-Abdurragib

No amo nada

que no me quepa en las manos.

Pero, por otra parte, tengo manos grandes.

Entonces prefiero las cosas chicas,

para poder amar un montón de cosas:

mi piedra deforme de la suerte,

la cadena oxidada de la puerta,

el clip para rascarme lo que me pica por dentro,

el corazón con forma de caracol de mi novio,

blanco como una perla, limpio de sangre.

Todo el mundo lleva las de perder en su propia historia:

¿qué problema hay en guardarle un lugarcito dentro de mí?

¿Por dentro todo el mundo

no trata de ocultar algo,

de meter de contrabando a alguna bestia cálida?

Extraño mi casa en mi propia habitación,

no vuelvo a mostrar la cara hasta que

mis ojos cobren vida de nuevo.

Buenas noches, ventana,

Buenas noches, pared.

Buenas noches, hermanito.

Buenas noches, noche. Perdón por estar

tan triste. Todo el mundo

lleva las de perder en su propia historia.

*

Escribe Samanta Schweblin en twitter: “Los libros me gustan sobre todo al principio, cuando todavía no puedo intuir qué es lo que están por hacer conmigo.” Ese libro es una permanencia en la incertidumbre. Hay una historia que se quiebra. Francisca me interrumpe y trae una bolsa de fideos cabellos de ángel y la aplasta sin querer. Un poco el libro es eso, hebras de algo más grande, un ovillo que nos traga o que comemos.

*

“¿Viste las estrellas, sus poemas ilegibles?”.

Creo que pregunta un verso.

*

El primer poema del libro va haciéndose más poderoso a medida que los otros poemas lo acompañan.

Soy de un país caliente con magia / entretejida en las costuras. En diciembre, / el polvo del Sahara envuelve todo. / Parece una desintegración que

nos ganamos. Tengo / plumas azules en las palmas de las manos &/ en el

sacro & sueño / demasiado con nieve. Hacer un ángel de nieve es tallar

algo divino con huesos paganos. / El diciembre de mis costillas empieza /

con el polvo que se filtra y se asienta. Después el frío / rellena las grietas /

con una soledad que huele a papel viejo & / moho dulzón. Me cae nieve

en las costillas & / aún así anhelo el invierno. Debe haber momentos / en

que hasta los pájaros quieren ser pájaros.

*

Polvo, plumas, nieve en el Sahara. El lenguaje es lo único que no se desintegra en la poesía de Logan February.

*

Una casa es una caja de puertas,

de aberturas, de heridas.

*

Como todo libro poderoso, Chongos es un terreno baldío: hay ruinas pero también un árbol dando frutos a quien todavía no vive allí.

*

y el verso "El amor es la mano que no es de nadie" inscripta en la alfombra de entrada a esa casa.

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