lunes 21 de noviembre de 2022
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Una mirada desde la alcantarilla

A río revuelto: Maricela Guerrero, editada por primera vez en Argentina

Agua viva ediciones y su apuesta al deslumbramiento poético

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Agua en agua en niebla ciénaga alegría pesquisas entonces

dices de los alimentos plantas peces y tus manos y tus pechos dulces agua en lluvia en nubes bosques humedales

imantados como labios hacia frutos dulces y alegría es que

contigo fluyen palabras manantiales aluviones limo en

campos fértiles verano caudales cuencas cuando cuenca

dices una inusitada forma del mar olas eres agua luna arroyo

cuántas posibles formas de la lluvia serpentean en tu cuerpo

cuántas nubes infinitas en tu risa cuántas contundentes

formas de habitar el mundo en tus manos ríos que alimentan

evaporan combaten ríos noches gritos nebulosas aguas

en formas sorprendentes dulzura en ámbar que no cesa de

poner puentes y puntos en su sitio agua en agua que fluye

en rebeldía y ternura en los ojos que te crecen cuando hablas

en presente y agua en agua transformas en río en ave cabra y

alegría fruto dulce agua.

*

Este poema que se titula Ciénaga de la poeta mexicana Maricela Guerrero es uno de los que se deslizan dentro de A río revuelto. Un libro que acota los límites del borde, que orilla siempre un deslumbramiento. ¿Qué es esto que leo, además de hermoso, cómo lo llamo? Parece que las manos preguntan pero los ojos no pueden detenerse ante el asombro.

Y el anzuelo que desgarra la córnea es la belleza.

*

Agua viva es la editorial argentina que logró traernos la poética de Guerrero. No es un detalle que Robin Myers sea quien escribe su contratapa: es su amiga pero además una poeta que leemos con esa misma búsqueda.

Ya está todo escrito sobre todas las cosas y sin embargo, tanto Myers (norteamericana de nacimiento pero que reside en México hace años) sacan el filo a la lengua para que todo parezca nuevo. Este libro es un descubrimiento.

En esos hallazgos andan sus editores: María Ragonese y Washington Atencio. Ambos lectores voraces y poetas. Ambos, también amigos entre sí. Es que pienso que todo lo que la red saca del fondo como en esos barcos pesqueros no es más que el movimiento del amor. Manos que creen sostener agua. Manos que levantan gotas aunque sepan que se escurrirán porque vale el brillo que deja el rastro. La fe puesta en la poesía: Washington y María. Agua viva.

*

Hay algo nuevo pero no. No es eso, no es la novedad, no es ser original porque sí con el vacío todo expuesto. Hay una revuelta del lenguaje. Algo profundo:

“somos como erratas” Hay pájaras que resbalan como si estuvieran bailando. Resbalan de ser amas de casa. Aunque también se deslizan y rompen el coxis lavando pisos. Una abuela en patines y el vocerío de los pájaros para decir deseo, permanencia, memoria, raíz. Las desinencias de la lengua dadas vuelta como medias. Ya no nos pisan dentro de este libro, la libertad crece desde las encías.

*

Sobre nuestras espaldas una mancha negra se dibuja en el cielo como un hongo de Hiroshima en escala menor. Con Washi estamos en la feria sentados mirando una mesa de poesía. Atrás un hilo de fuego se enciende donde termina el agua del río Paraná. Nos damos vuelta, nos distrae el olor, nos quema el estómago esa llama que sube como un reflujo hasta la garganta. No nos hablamos porque hay que escuchar poemas para soportar esto. La poesía hace surgir silencios, pensamos. Creo que pensamos juntos a veces porque nos alcanza con mirarnos.

*

En una esquina del galpón de la Sala Mayo estuvo la mesita de Jacarandá durante todos los días con el sol, el viento del sábado, el calor y el fuego. Sobre la mesa este libro entre otros. A río revuelto. Agua viva.

*

No, no es una publicidad con voz seductora, es una línea serpenteante de pensamientos que se erizan sobre la superficie del recuerdo. La voz dentro del libro empieza con alusiones a la pandemia.

“La ciudad de México era un trozo vegetal perdido al fondo de un tazón de químicos y excesos: sopa de lluvia ácida que no se detiene nunca: un trozo de algo macerándose en su propio mugrero; entonces recitales en medio del apocalipsis ambiental”

El poema nos anticipa el pronóstico. Nos tambalea, ¿estamos acá, Washito, o se nos vino con la Guerrero, un trozo de México?

Agua viva tiene un catálogo de poesía que inicia con un título que también evoca las aguas para hablar del amor. Nuestra sombra volcada en el río.

*

Maricela no es la primera mexicana que publican, está también Andrés Piña que escribe un libro ínfimo que se llama Pequeño diccionario sefardí. Juega con entradas poéticas a distintas palabras desde la lengua judeo-española, con la potencia de lo mínimo que se despliega como la cola de un ñandú pampeano. Otro lazo se inclina hacia España con Líquen de Carla Santángelo Lázaro. En nuestra Córdoba, Camila Vásquez con Tautea será la próxima en publicarse. La forma más autónoma del cuerpo de Karina Ardizzone es un libro que transforma la violencia en poemas que van de a poco desarmando el daño. También tienen publicada una antología en homenaje a Olga Orozco y una colección de narrativa. Son dos editores, dos amigxs con una misma fe y lo que eso contagia: se puede siempre que haya algo en lo que creer.

*

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