Luego de conocerse a través de las redes sociales la situación de violencia y discriminación que sufre un alumno de la Escuela Normal Mariano Moreno de Concepción del Uruguay, la madre del chico realizó la denuncia ante la Comisaría del Menor y ya están tomando intervención el Inadi y el Copnaf para buscar alternativas de solución al tema.

Ana Sarrot es la mamá de Rodrigo, un chico de 13 años que estudia en la Escuela Normal y se convirtió en el centro de una campaña que buscará generar ámbitos de capacitación que promuevan la conciencia sobre la tolerancia y la erradicación de la violencia ante cualquier tipo de discriminación.

El estado público de la situación surgió a partir de una captura de Whatsapp donde la madre de Rodrigo dio en el grupo de padres, los nombres de los alumnos que estarían hostigando a su hijo, todo esto generó una ola de opiniones, en su mayoría, pidiendo medidas para que esta situación encuentre una solución y no se repita con otros chicos.

“Esta es una situación que viene de mucho tiempo atrás, él nos dijo que era gay desde que tiene 9 años, y las manifestaciones de intolerancia hacia su condición las ha sufrido desde la escuela primaria, incluso una vez intentaron tirarlo en una tacho de basura”, señaló Ana al sitio 03442.

Ana cuenta además, que durante su paso por la escuela primaria hubo docentes que la llamaron para preguntarle sobre la condición sexual de Rodrigo y a algunas de ellas les llamó la atención sobre la temprana edad en la que el niño asumió su sexualidad. Desde ese entonces también es que se viene sufriendo una gran cantidad de agresiones producto de la intolerancia. Hubo amenazas de golpes, insultos y destratos continuos.

“Él se encerraba, no quería salir y todo esto le produjo un daño psicológico que será muy difícil de subsanar, esto que sucede hoy es parte de lo mismo, pero ahora mi hijo ha encontrado espacios donde puede hablar, ya no teme como antes y nosotros, su familia y su núcleo afectivo tampoco”.

En Concepción del Uruguay comenzó a funcionar hace poco tiempo un grupo del colectivo LGBT con chicos y chicas muy jóvenes, al cual Rodrigo se ha integrado.

“Allí ha encontrado el apoyo de pares de su edad, de amigos, de compañeros, lo que lo ha fortalecido y lo ha ayudado a respetarse a sí mismo, que, en definitiva, es lo más importante”, remarcó la madre.

Repercusiones

La denuncia pública del fin de semana logró todo tipo de repercusiones, sin embargo, Ana llegó a esta situación luego de haber ido la semana pasada hasta la Escuela Normal para plantear el problema que estaba sufriendo su hijo “pero no me dieron bolilla, por lo que fui a hacer la denuncia a la Comisaría del Menor, a la tarde me llamaron de la Escuela, pero la denuncia ya estaba hecha. Cuando me reuní el viernes con ellos me dijeron que recién habían tomado la rectoría, que las autoridades eran todas nuevas y que si podía retirar la denuncia. No lo hice, el tema lo tiene el Inadi y me llamaron del Copnaf, así que también está interviniendo la Provincia. Yo solo espero que los docentes apliquen las medidas y las capacitaciones que tienen para dar clases y enseñar sobre este tema, no es sólo por mi hijo, es por todos los que se sienten discriminados, la idea es que no discriminen a nadie más”, remarcó la madre.

Ana Sarrot apunta a que se terminen este tipo de situaciones que se siguen repitiendo. “Se juntan entre seis y porque están en manada se creen machitos, los golpean, los torturan psicológicamente, hay chicos que terminaron internados por este tipo de violencia. Esto no solo pasa en las escuelas, pasa incluso en los hogares con padres que han echado a sus hijos de la casa con 15 años”.

Respecto de la viralización de los nombres de los supuestos hostigadores de su hijo, la madre señaló que “jamás daría a conocer públicamente los nombres de los menores”, señaló, la captura del diálogo fue un mensaje dirigido a un grupo de padres a los cuales les había pedido una reunión para dar conocer personalmente que era lo que estaba pasando, a partir de allí se divulgó y tomó estado público.

Después del revuelo desatado en torno a su situación, Rodrigo decidió asistir normalmente este lunes a la Escuela. “Él es muy valiente, lo único que lo asustó fue la amenaza de que mi iban a meter presa porque decían que los padres de algunos de los chicos que yo nombro en el mensaje de Whatsapp eran abogados y me iban a mandar a detener”.

Rodrigo sueña con crecer e irse a vivir a Buenos Aires, mezclarse con la gente y ser uno más. Sin discriminación ni violencia. “Yo quiero que mi hijo camine tranquilo por la calle, sin violencia, no tiene por qué irse de su lugar por esta sociedad, no tienen por qué desarraigarse de todo para ser ellos mismos”, señala Ana.

Por lo pronto las denuncias están en marcha. No solo aquellas hechas ante la Comisaría del Menor, sino también las presentaciones hechas con anterioridad por Mesa de Entradas en la Escuela Normal que deberían llegar hasta la Departamental de Educación para resolver.

“Yo solo pretendo que se concientice, que se enseñe, que se capacite y que se termine con este tipo de situaciones, no solo para mi hijo, para todos los chicos que sufren todos los días este tipo de agresiones”, remarca la madre de Rodrigo.

Campaña en marcha

Fruto de toda esta situación, se ha montado una campaña de parte del grupo LGBT en Concepción del Uruguay que busca fortalecer la conciencia de la gente a partir del respeto.

Se la ha llamado “Mateada por la Igualdad”, será el próximo 17 de mayo en Plaza Ramírez, a partir de las 18. En el marco de dicha campaña, el grupo le pide a las autoridades de la Escuela Normal que le den respuestas a Rodrigo para que pueda asistir sin problemas, “sin ser excluido, violentado, y discriminado por su condición”. En el encuentro se brindarán charlas informativas y material para ayudar a terminar con la intolerancia. “No hace falta ser la causa para defender la causa”, afirman.

Por su parte, el sábado 19 han comprometido su asistencia trabajadoras sociales de Buenos Aires para dar charlas sobre diversidad de género y sexualidad.

Manifestaciones de la comunidad

Gran parte de la sociedad comenzó a manifestarse respecto del caso y repudiando los actos discriminatorios, ante la pasividad de quienes deben poner los límites y educar.

Hubo una gran cantidad de comentarios e historias, donde algunas personas contaron sus propias historias y otras se solidarizaron, esperan una pronta respuesta del Estado en este aspecto y la reacción de los padres, para que influyan en sus hijos de manera de que esta situación nunca más se repita. (03442)

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