Katrina Shangreaux, de 30 años, entregó en declaración escrita los detalles que rodean la muerte del pequeño Kylen, quien falleció tras varios golpes con cinturón, puñetazos, patadas y hasta mordiscos infligidos por su propia madre en Porcupine, Dakota del Sur, Estados Unidos.

Los hechos ocurrieron el 28 de julio de 2016, sin embargo, en ese año la mujer se había declarado no culpable por los delitos de asesinato y abuso infantil. Fue hasta finales de marzo de 2018 que cambió su versiónsobre el homicidio que le podría significar la cadena perpetua.

En la acusación, obtenida por People, la mujer afirmó que creía que el niño se orinaba en la cama a propósito, a manera de desafío y ahí empezaron las agresiones. Según ella, lo que desató su furia fue una mirada de reojo que le hizo el pequeño.

Además, Kylen la llamó por el nombre de una tía que lo había cuidado cuando ella había perdido la custodia (la cual después recuperó). Su convivencia como madre e hijo solo había sido retomada un mes antes del homicidio.

Tras las graves lesiones que le causó a su hijo, la mujer llamó a su madre, Sonya Dubray, quien ayudó a limpiar la sangre antes de pedir ayuda. Aunque lo llevaron a un hospital, ya habían pasado cuatro horas desde que se produjo su deceso.

Katrina Shangreaux deberá responder por asesinato en segundo grado y se encuentra detenida, mientras que Sonya Dubra es acusada de alterar pruebas de asesinato. La abuela está libre bajo fianza, pero sigue vinculada al caso.

Fuente: Noticias Caracol

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