Marcela, una vecina de Granadero Baigorria, cerca de Rosario, provincia de Santa Fe, se asustó cuando lo vio. Ella no sabía que se trataba de un sapo Cururú, una especie común de las provincias del norte del país y, al ver el enorme tamaño del animal, entró en pánico.

Llamó a los bomberos, sacó fotos y también se comunicó con el canal de televisión local para avisar sobre este monstruo. Rápidamente las fotos del anfibio gigante se viralizaron en las redes.

Lo que más le llamó la atención a la mujer fueron los 2 kilos y 25 centímetros de extensión del sapo, cuyo nombre común es "sapo de caña". Un tamaño muy superior al que alcanzan los ejemplares comunes de la especie, que tienen una longitud promedio de 10 a 15 centímetros. Incluso, esta versión santafesina estuvo cerca de alcanzar al más grande registrado, que tiene el récord de 2,65 kilos y 38 cm.

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Sin saber cómo reaccionar, la mujer llamó a las autoridades y logró encerrar al animal en un pequeño espacio de su residencia para evitar que entrara a su casa.Finalmente, personal del Cuartel de Bomberos Voluntarios de la localidad llegó hasta el domicilio para retirar el sapo y entregarlo minutos después a la sección Fauna del Ministerio de Ambiente de la provincia.

Allí se constató que se trata de un inofensivo sapo cururú, más típico del norte de la provincia y de la zona litoraleña. Es conocido por su voracidad para alimentarse de insectos, motivo por el cual es muy bien recibido en las zonas rurales para eliminar las plagas que afectan la siembra, publicó Clarín.

Ha sido introducido en muchas regiones del mundo, particularmente en el Pacífico, para el control biológico de plagas agrícolas.

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