*Por María José Armándola - Lic. en Kinesiología y Fisiatría (Mat. 939)

No es verdad que todo tiempo pasado fue mejor. Como en un puzle, cada pieza dio el impulso a la próxima. Así avanza la humanidad y se necesitaron miles de años para llegar a este punto, a pesar que advertimos que nos falta mucho para alcanzar el sueño de justicia, respeto e igualdad. Debemos mirar el futuro con un crítico progresismo sostenido en la confianza de la especie. Es cierto que chocamos dos veces con la misma piedra; tanto como que somos capaces de emocionarnos, cuidarnos y defendernos mutuamente. La apertura y la valentía son valores que nos son intrínsecos, y con ellos avanzamos, incluso a pesar de nosotros mismos.

Claramente, y en forma cada vez más evidente, el viejo apotegma que circula entre los profesionales acerca de que los cuidados estéticos no discriminan se va imponiendo a gran velocidad.

Casi sin prejuicios, con exigencias y demandas específicas, el género masculino hace uso intensivo de los mismos tratamientos que utilizan las mujeres, en todas partes del cuerpo y no dudan en someterse a tratamientos como depilación láser o aquellos que combaten la grasas abdominal o las arrugas, entre muchos otros disponibles en nuestro instituto.

El periodismo, en sus distintas facetas y plataformas, se ha ocupado del tema y ha consultado a distintas estadísticas que reflejan este fenómeno social.

Según estudios realizados por importantes consultoras y estudios de opinión, las consultas masculinas sobre tratamientos estéticos crecieron un 60 % de 2013 a esta parte.

De acuerdo a estos informes, apenas una década atrás, uno de cada 10 pacientes era varón y siempre llegaba a través de su pareja, nunca solo. Hoy en día, la estadística aumentó: seis de cada diez pacientes son varones y vienen por su cuenta, ya no tienen el prurito de solicitar una consulta.

Lo dicho, se han eliminado prejuicios y preconceptos y nosotras lo advertimos con fluidez en el Centro de Estética y Kinesiología Armándola (CKEA). Quien suscribe se llena de alegría y orgullo; no sólo porque desde siempre pregonamos una apertura de parte de los varones hacia todas las ventajas que traen en la salud y la estética los nuevos métodos y aparatología, sino porque se estimula una sociedad más abierta y eso genera beneficios en forma integral en todos.

Como mujer, profesional de la kinesiología y fisiatría, y propietaria de un instituto que tiene un fuerte anclaje en la estética he podido comprobar esta evolución y puedo confesar que he pasado de realizar tratamientos a varones fuera de hora porque no querían ser vistos por nadie en el CKEA, a poder conversar con ellos de viva voz y delante de todo el mundo acerca de lo bueno que le resultó tal o cual tratamiento.

Es una imagen muy hermosa que permite ver no sólo una nueva sociedad que crece con el logro de nuevos derechos de las mujeres, sino con la apertura de los varones que deciden apostar e invertir en estética. Recordemos que nosotras siempre decimos que la salud y la estética son el anverso y reverso de la misma moneda.

Lo voy a decir de una manera que pueda leerse lo más gráficamente posible: me encanta lo que está pasando con los varones y la estética. Ojalá sea un punto de partida irreversible.

Tecnologías

Hay que admitir que más allá de los cambios en las pautas culturales de consumo en el campo de la estética y su derrame hacia toda la sociedad, el desarrollo de un factor clave hizo todo más amigable y empujó a los varones a dar este paso clave: la tecnología.

Es que las tecnologías utilizadas en estética funcionan tanto en la anatomía femenina como en la masculina, e incluso, en algunos casos, ellos consiguen mejores resultados y se ven favorecidos por una fisiología que ayuda más que la nuestra.

En este aspecto existe en el tratamiento que es un ícono de esta discontinuidad en la conducta masculina a la hora de enfrentarse a un servicio estético y estamos hablando de la depilación laser.

Este tratamiento tiene un rendimiento excelente en los varones. Ellos eligen las axilas, la zona del labio superior -para evitar afeitarse- y los brazos, luego le siguen las nalgas, la parte baja de la espalda, las manos y por último la genital, que es la menos solicitada, quizás por desconocimiento o pudor. Tambien eligen depilarse espalda, pecho, hombros y barba.

Como profesional puede asegurar que no se trata solo de una cuestión de genética. Ellos son mucho más aplicados que las mujeres, y este dato es relevante ya que para lograr buenos resultados es clave que el paciente se comprometa, no falte a las sesiones y siga las indicaciones del instituto.

Y como era previsible, su principal preocupación a la hora de elegir un tratamiento es no sufrir. (Jajaja). Perdón por la risa irónica e inocente.

Es que es harto conocido que el umbral del dolor de los varones es más bajo que el nuestro, y es natural que hagan este reclamo con énfasis.

Pero nosotras conocemos el concepto del adagio popular: “Al que quiera celeste, que le cueste”.

Esta frase se remite a lo difícil que era conseguir la piedra que permitía fabricar el color celeste en la pintura impresionista del Renacimiento a la hora de pintar el especial color cielo de la época. Como había que traerla de Medio Oriente, y tenía un alto valor, era necesario de disponer de mucho dinero y se acuñó esta frase que llega hasta nuestros días…. Y perdón por la digresión.

Volvamos a ellos que es lo que nos interesa

Y decíamos que, por suerte, la tecnología actual juega para su equipo y, hoy por hoy, hay procedimientos, técnicas y métodos que disminuyen a la mínima expresión las molestias y pueden realizarse todo tipo de tratamientos sufriendo lo más mínimo.

En ese sentido el Himfu, la Criolipolisis, el Hifu son algunos de los tratamientos que permiten reducir la grasa de manera totalmente indolora, y de los que ya nos hemos detenido anteriormente en esta columna semanal y de los que hemos dado acabada información de sus tránsitos y objetivos en CKEA.

A pesar de todo el camino recorrido y los avances, muchos varones aún piden discreción, y por supuesto que se la garantizamos. Es que algunos quieren “tratamientos naturales que no muestren un cambio abrupto, sino algo natural y no invasivo”. Por eso, en CKEA sugerimos tratamientos como el Hifu que penetra hasta la capa más profunda de la piel y otorga una textura más firme y un aspecto rejuvenecido, higienes faciales, radiofrecuencias; son de los más elegidos.

Edades

En este sentido, es destacable que el rango etario es más bien amplio, y se puede precisar una banda que ocupa entre los “23 y 65 años”, aunque cada segmento tiene sus particularidades.

Pero si bien la edad no parece tan determinante en la actualidad, la actividad profesional de los pacientes o su lugar en la sociedad o distintas instituciones sí termina jugando un papel importante a la hora de las decisiones y los tratamientos.

Claramente podemos afirmar que los profesiones, empresarios y comerciantes son más coquetos; siendo los que más tratamientos eligen y más tiempo le disponen a su estética.

Dicho esto, si tu marido, pareja, amigo, jefe o vecino desea optar por un cambio disruptivo en su vida y no se anima a dar el gran paso a favor de su salud y estética, quizá haya asignado para tí un rol importante en el proceso y puedas darle el “empujoncito” que está necesitando y cambiar visceralmente su punto de visto y avanzar al ritmo de la sociedad.

Nosotros estamos aquí, para acompañarte y acompañarlo, para brindarle nuestra mejor buena onda y todo el servicio profesional que nos caracteriza y, juntos -como dicen los catalanes- Anem a més (Vamos a más).

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