Una nueva investigación judicial contribuirá a la reconstrucción del pasado reciente en Entre Ríos, particularmente del período signado por el terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico militar.

La denuncia inicial presentada en 2005 por el extitular del Registro Único de la Verdad, Guillermo Germano, instaba a profundizar en torno a la hipótesis de la existencia de una maternidad clandestina que funcionó en la capital entrerriana, y que tenía influencia en toda la región. El interrogante, basado en pruebas e indicios, contrastaba con la difundida imagen que mostraba a la provincia como un territorio en el cual el despliegue del aparato represivo no había sido tan profundo como en otras zonas. Poco después, sin embargo, se comprobaron esas primeras presunciones.

Con la restitución de Sabrina Gullino Valenzuela Negro, primero, y el desarrollo de la instancia oral y pública en la causa Hospital Militar, después, se fueron conociendo cada vez más detalles del accionar de la última dictadura.

El avance de las causas por delitos de lesa humanidad es lento pero sostenido. Los procesos no sólo son importantes en términos judiciales, en lo que respecta al juzgamiento de los responsables, sino también para producir una tardía pero necesaria reparación en las víctimas y para reconstruir la historia reciente.

Tres civiles estarán en el banquillo de los acusados: los médicos Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi, propietarios del Instituto Privado de Pediatría (IPP), institución donde estuvieron los menores tras el parto que tuvo lugar en el Hospital Militar de Paraná. Cabe recordar que un cuarto médico propietario del instituto, Ángel Schroeder, falleció en 2014, cuando ya se investigaban los hechos mencionados.

Esta situación brinda una particularidad al proceso y permite vislumbrar un aspecto de la colaboración civil en el accionar castrense.

En Paraná funcionó durante la última dictadura una maternidad clandestina, donde al menos dos menores fueron robados y sus identidades fueron cambiadas. Uno de ellos, Sabrina, logró restituirla en 2008, y del otro mellizo hasta el momento nada se sabe. Esta es otra buena oportunidad para que cada uno diga lo que sabe.

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