Luis “Lajos” Arregui Henk(29) se siente argentino. Pero en realidad nació en Tokio, Japón, su madre es húngara, su padre porteño, y él... podría decirse que es cosmopolita.

Por el trabajo de su papá, personal diplomático, vivió como un nómada de país en país (Bulgaria, Bélgica, Hungría ), y por eso que habla cinco idiomas a la perfección, y asegura que tiene “una visión amplia del mundo”.

Más allá de todo ese recorrido plagado de experiencias, Lajos, como le dicen sus conocidos, eligió su lugar el mundo: la Argentina. “En 2010 decidí venir a estudiar ingeniería agrónoma en la Universidad Católica Argentina, me recibí y me terminé enamorando de este país”, admite.

¿Qué fue lo que te enamoró? “Tres cosas”, responde rápido sin pensarlo. “El mate, la Patagonia y la gente”. Las dos primeras afirmaciones se repiten entre los extranjeros, “la última” aclara “es 100% basada en mi experiencia personal, aquí conocí a las mejores personas que hicieron que no me quisiera alejar nunca más de este lugar”, le cuenta a Infobae, desde el sector de oncología del Hospital Italiano.

Hace casi un año que este joven divide su tiempo entre las largas sesiones de quimioterapia en hospital y una corta estadía en la casa de sus padres en Capital Federal. A fines de 2019, como un baldazo de agua fría -luego de varios meses de tener síntomas como anemia, fatiga, taquicardia- le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda. Es una de las enfermedades oncohematológicas más comunes y curables, aunque en su caso particular asusta por la velocidad en la que avanza.

Recibir este tipo de diagnóstico nunca es fácil. “Cuando los médicos me lo comunicaron pensé que me iba a morir. Después pude asimilar todo. Los especialistas me explicaron que hay un protocolo para tratarla, y es un cáncer que tiene altas probabilidades de cura... eso me dio esperanzas. Decidí entregarme a los médicos”, destaca.

Valiente, fuerte, y con ganas de luchar, lo que siguió no fue sencillo. Porque si bien pudo hacer las sesiones de quimioterapia y radiaciones, su organismo reaccionó a cada una de las intervenciones agresivas, dada la complejidad de su cuadro. “Lo que te ‘cura’ a la vez te hace sentir muy mal. Se te cae el pelo, estás pálido, débil… El dolor que te produce te lo pueden mitigar con medicación pero las molestias como llagas en la boca, los vómitos, la diarrea, no”, relata.

Lajos tuvo que dejar de trabajar -tenía un emprendimiento de macetas de hormigón en 3D- e incluso resignar su contrato de alquiler: “No tenía sentido tener un espacio si mi nueva casa era el sector oncológico del Hospital Italiano”.

Hasta que llegó el esperado trasplante. La madre de Lajos demostró compatibilidad con su hijo y le donó la médula ósea. Le realizaron la intervención en abril 2020, en plena pandemia. “Al mes mi organismo empezó a responder de manera positiva y de a poco viví la recuperación”, agrega.

Como cualquier paciente inmunodeprimido debió extremar los cuidados por el Covid-19. “Me la pasé encerrado en mi cuarto sin contacto con el aire libre ni con gente. Eso fue lo más difícil. Solo salía de mi casa para ir al hospital. Pero pensé: ‘O me quedo tirado, o me pongo hacer algo productivo’”. Optó por la última, fue ahí que descubrió el mundo de la programación y diseño digital.

Ya había recuperado su pelo, su peso, y se sentía mejor hasta que en octubre volvieron los síntomas de la enfermedad. El 26 de diciembre de 2020 lo tuvieron que internar nuevamente por una recaída. “Sabía que era una posibilidad, aunque los médicos estaban impresionados con la velocidad que había vuelto. En este caso, no soy médico, pero creo que la parte anímica me jugó en contra...”.

La campaña de cripto arte para pagar su tratamiento

Hoy necesita con urgencia otro trasplante. “Puede aparecer rápido o no, es cuestión de suerte”. La otra alternativa -como explica en el video que hizo para las redes- es realizarse un tratamiento novedoso y prometedor conocido como CAR-T cells, las células inmunitarias llamadas células T (un tipo de glóbulos blancos) luchan contra el cáncer al alterarlas en el laboratorio. Esto aún no se realiza en la Argentina, sólo en los Estados Unidos y algunos países de Europa y tiene un valor de 500.000 dólares.

Para juntar ese dinero va a vender su cripto arte. “Durante este tiempo enfermo acumulé mucho conocimiento, ahora lo voy a aplicar para poder pagar mi tratamiento”, dice ilusionado.

¿Por qué Cripto arte?

“Siempre quise hacer algo creativo, y esta es mi oportunidad. Mis diseños están inspirados en la libertad y la mortalidad, una manera de expresar como me siento”, responde.

Las obras reciben una firma única en el blockchain-la misma tecnología que utilizan las criptomonedas como Bitcoin, que confirma que es original y limitada en cantidad, al igual que las obras de arte originales. Después se vende o subasta por criptomonedas y luego se transfiere al comprador.

Non Fungible Tokens o NFTson identificadores electrónicos que confirman que un objeto de colección digital es auténtico y cuyos detalles de propiedad están registrados en un libro de contabilidad digital conocido como blockchain, Archivos digitales virales como vídeos, GIFs o ilustraciones ahora pueden ser comercializados y se les puede adjudicar un propietario único, razón por la cual son tan caros.

Las creaciones de Lajos ya están en su página de Instagram (@mrfarkasofficial), una pieza tiene una valor de 1 Ethereum algo así como 2.000 dólares, y un video se vende por 5 ethereum.

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