Acusan a un joven de haber chocado un patrullero al estar escapando de un control policial y luego, cuando se hacían las actuaciones, otra persona se fugó con el vehículo.

De acuerdo a lo que precisaron testigos de los hechos, la secuencia ocurrió en las primeras horas de la mañana de este domingo e incluyó una orden judicial para recuperar el rodado.

Todo comenzó con el intento de un patrullero de la Policía de Entre Ríos de detener la marcha de una camioneta utilitaria Renault Kangoo, la cual no solo no acató las indicaciones sino que habría chocado contra un móvil de la fuerza en inmediaciones de calles Catamarca e Hipólito Irigoyen, en el momento en que se la intentaba detener.

Esa primera parte de la persecución terminó en las inmediaciones de calles Urquiza y Paraná, lugar desde el que se solicitó la presencia del personal de la Central Municipal de Tránsito, para las actuaciones correspondientes.

Cuando los trabajadores municipales llegaron en su móvil al lugar en cuestión, se encontraron con un hombre que sería el padre del joven que conducía la Kangoo, pero no estaba presente el acusado de no acatar las ordenes policiales, quien apareció unos minutos más tarde, siempre de acuerdo al relato de una de las autoridades participantes.

Fue allí donde los uniformados le solicitaron el carnet de conducir al joven, pero no pudieron cumplir con el control de alcoholemia, ya que desde hace un tiempo la dependencia municipal no cuenta con el instrumental que, según se argumenta, fue enviado para su necesaria y periódica calibración.

Ante este impedimento, los efectivos policiales llevaron al conductor hasta la Jefatura Departamental de Policía, donde el médico policial procedió a su revisión para elaborar un informe donde destacó que al joven no se le observan “lesiones visibles corporales recientes al momento del examen”, pero apuntó que presentaba "aliento etílico” y que su comportamiento se dio “dentro de los parámetros normales aparentes”.

Pero mientras esto ocurría en la Jefatura, en el lugar donde estaba el rodado ocurrió un hecho que tomó por sorpresa a todos los presentes, ya que una mujer que pasaba caminando por el lugar como desentendida de la escena, “de repente se subió a la camioneta, la puso en marcha y se fue por calle Paraná”, según contó a este medio uno de los actuantes.

De inmediato, los uniformados comenzaron con una segunda persecución, pero que en este caso terminó a escasas tres cuadras, más precisamente en una vivienda de calle Pueyrredón, donde la conductora ingresó con el vehículo en cuestión, confirmándose luego que en ese mismo lugar vivía el joven que estaba en Jefatura y que la mujer sería familiar directo del mismo.

Ante lo ocurrido, el personal de la Central de Tránsito procedió a retener el carnet de conducir del joven, mientras que el personal policial informaba sobre lo ocurrido a sus superiores y esperaba indicaciones de cómo proceder.

Luego de varias horas de espera, llegó la orden de allanamiento para ingresar a la vivienda de calle Pueyrredón, para “el secuestro de rodado involucrado en siniestro vial de la fecha”, de acuerdo a un informe policial al que también accedió Diario Río Uruguay.

En ese procedimiento . Finalmente el utilitario fue secuestrado del interior del domicilio y depositado en la Comisaría 1°, también a pocas cuadras del lugar.

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