Corresponsalía Gualeguaychú. A Matías Álvarez, jugador de fútbol del Club Pueblo Nuevo, le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda en 2016. Hoy está prácticamente recuperado y empezó a entrenar otra vez.

Todavía no ha vuelto a jugar, pero mientras aguarda el último de los estudios, el que corroborará si sigue teniendo el cromosoma Filadelfia, regresó a los entrenamientos de Pueblo Nuevo.

En ese equipo estaba jugando cuando empezó a sentir dolores en las piernas. Al principio creyó que se debían al esfuerzo físico, pero luego cargó fiebre y un día se le durmieron.

Del hospital de Gualeguaychú lo derivaron a Paraná y allá fue donde le dieron el diagnóstico: Leucemia linfoblástica aguda.

"En ese momento se me derrumbó todo. Ni bien pisé la calle empecé a llorar, no sabía qué hacer salvó llorar En ese momento se me derrumbó todo. Ni bien pisé la calle empecé a llorar, no sabía qué hacer salvó llorar", recordó.

Matías Álvarez recibió un tratamiento de nueve meses en la capital entrerriana. Los primeros 33 días, sin salir siquiera al pasillo y recibiendo quimios diarias a excepción de los domingos, día en que descansaba. Luego empezaron a alternar las internaciones y cuando finalmente regresó a Gualeguaychú, comenzó Un tratamiento de rayoterapia en Concepción del Uruguay.

Ahora está tomando pastillas y aplicándose inyecciones a la espera del resultado del estudio que indicará si el cromosoma filadelfia sigue estando.

"Me cuido lo más que puedo y trato de no hacerme problema por nada o por cosas que no debía preocuparme, esto fue un aprendizaje. Gracias a Dios estoy acá, salí gracias a mis hijas, al esfuerzo de mi mamá y mi ex señora", expresó en diálogo con Canal Nueve Litoral.

Finalmente, concluyó: "Hay que creer en la medicina, en la fortaleza de uno y de las personas que acompañan, y en Dios más que nada... A partir de mi enfermedad empecé a creer en Dios".

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