Daniel Triso Fiorotto, periodista de Paraná que presentó el pedido de juicio político a Emilio Castrillón, habló con Cuestión de Fondo, que se emite por Canal 9 Litoral, y se refirió la causas que lo llevaron a tomar tal decisión. Recordó las advertencias al respecto que hace 15 años hizo del exsenador Julio Majul y del apoyo recibido en estos días. También aseguró que se trata de un compromiso histórico y que la denuncia contra el vocal del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos es un aporte desde la función periodística.

—¿Qué te llevó a denunciarlo a Castrillón?

—Nosotros los periodistas conocemos a Castrillón hace muchos años, pero las últimas informaciones que salieron, principalmente en la revista Análisis, me llamaron la atención por la reiteración de hechos donde muestra un carácter irascible, y confluye esto con encuentros que tenemos desde el año pasado y el actual, principalmente, donde nos llenamos la boca de república, de las fuentes artiguistas de la república, de las peleas entre republicanos y monárquicos durante muchos años que llevaron centenares de batallas y pérdidas de más de 100.000 vidas en las guerras fratricidas de la Argentina. Entonces, cuando estamos recordando 200 años de la República de Entre Ríos, que costó 100.000 vidas, encarar la república en el país, contra los intereses monárquicos y en las distintas batallas que se dieron por distintos tipos de repúblicas que querían establecerse en Argentina, ocurre que la actitud de un juez nos llama la atención y nos sentimos por una condición nuestra, que estamos viendo que se está burlando la república y tenemos que actuar. ¿Por qué no lo hizo un juez, un abogado? ¿Y por qué no lo hace un periodista? Estamos en la misma situación. Yo tenía una serie de elementos, como periodista que me dedico a la interpretación, más que nada, históricos, geográficos, de conocimientos políticos, y también una confianza en la gente que denunciaba en los últimos casos, y contactos que me daban altísimo grado de verosimilitud sobre las denuncias y actué en consecuencia.

—¿Qué te impactó más de toda esta cuestión: el episodio violento de La Paz, las denuncias por violencia de género o toda esta sumatoria de situaciones donde queda expuesto un vocal del STJ con una marcada falta de equilibrio?

—Yo creo que lo de La Paz fue la situación que rebalsó el vaso. Uno se puede enojar ante una situación, y actuar en consecuencia de forma positiva. Uno se enoja porque no están atendiendo a un chico y lo atienden rápido. Pero a veces cuando uno no tiene control sobre los enojos puede producir estos hechos sobre los cuales hay que trabajar psicológicamente y demás. Y a lo mejor en ciertas circunstancias donde la persona está muy estresada puede reaccionar mal. Entonces, como conocíamos ya ciertos actos de violencia de Castrillón ahora frente a esto decimos: “Estamos hablando de una república, nos estamos llenando la boca de lo que ha costado…” Yo recuerdo porque lo conocí a través del poeta y cantor nuestro, Maldonado, una poesía antiquísima pero que recopila versos antiguos escrita por Claudio Martínez Paiva que dice: “Por Fernando y otros godos, Carlota, Juanes y Lucas trabajan los de peluca y nosotros contra todos, en esta guerra está en juego la suerte de nuestra tierra”. Es decir, nosotros contra todos porque éramos republicanos, en 1813 ya empiezan las guerras civiles en Argentina porque nosotros en el Litoral y principalmente como cuna de la República de Entre Ríos, empezamos a dar batalla contra la monarquía y el centralismo de Buenos Aires que quería sostener la colonia con otros nombres. Entonces, las dos primeras batallas que se producen en las guerras civiles argentinas, a favor de la soberanía particular de los pueblos, el federalismo interpretado de esta manera, y de la república, de la división de poderes contra la monarquía, se dieron en Entre Ríos. Las dos primeras: una en Mandisoví, hoy Federación, y la otra en El Espinillo.

—Recordabas al senador Julio Majul, que quizás fue el que advirtió en su momento cuando se presentó el pliego de Castrillón que estas cosas iban a pasar. Estamos hablando de un debate de 2006.

—Hace 13 años. El doctor Julio Majul, de Gualeguaychú, del cual soy amigo y eso para mí es un honor, advirtió claramente que podían ocurrir estas cosas, y voy a decir una cosa muy importante: como era minoría no lo tuvieron en cuenta, pero estaba advirtiendo algo que había que salir de la política y advertir que, a lo mejor, un cargo de esa naturaleza iba a perjudicar a la persona propuesta, por su temperamento. Él decía que era cocorito pero esto significaba que era un hombre que podía presentarse con dificultades ante distintas situaciones. Entonces creo que Julio Majul fue premonitorio y nosotros a esto lo hemos conversado. No podemos desconocer que hubo una advertencia sobre esto y a las claras está que ya ha habido personas de su familia, vocales del STJ, tres juezas, empleados jerarquizados, y no vamos a agregar más porque hay testimonios pero faltan testigos, pero es evidente que habrían elementos suficientes como para que los legisladores decidan. Ahora corre por cuenta de ellos y nosotros tenemos esa certeza que tiene el periodista que es la verosimilitud. Nosotros no somos jueces, no estamos condenando, decimos que en estas circunstancias no actuó con equilibrio.

—Se han naturalizado situaciones de violencia.

—Lo que ocurre es que nosotros no podemos negar que venimos de un patriarcado, somos parte de esta sociedad, no estamos ajemos al machismo, al patriarcado y a la naturalización de la violencia contra la mujer. Es decir, Castrillón es una expresión de tantas. Pero no vamos a concentrarnos como si fuera una excepción. Somos una sociedad patriarcal, machista, estamos aprendiendo con el tiempo y ahora se nota más la violencia contra la mujer, se denuncia y somos más conscientes que antes. Pero quería agregar una cosa: respecto de cómo la sociedad y las amistades muchas veces apañan, la vecindad, el amigo, el hermano. En lugar de hablar en una rueda de mates, tranquilos, es la palmadita lisonjera y parece que está todo bien. Yo recuerdo una anécdota que siempre cuentan los historiadores, que le pasó al general Urquiza, y es un hecho muy concreto que puede servir para el caso. A Urquiza le iban a hacer un monumento, en vida y cuando tenía el poder. Entre los que querían hacerlo era un legislador que se llamaba Olegario Andrade, un gran poeta, era partidario de Urquiza. Otro político del momento, que era adversario, se opone y expresa las razones. Era Evaristo Carriego. Cuando termina esta disputa, Urquiza le dice a sus partidarios: “Mi adversario me ha hecho más favores que ustedes”. Urquiza reconoce que el adversario tenía razón ¿Cómo le van a hacer un monumento cuando tenía el poder, cuando se sospecha que lo hicieron de chupamedias? A lo mejor un juez como puede ser este caso, u otro, o una jueza, tiene que a veces el adversario, como ocurría con Julio Majul que les advirtió, que el temperamento no le daba para este cargo porque iba a tener problemas. El adversario puede colaborar y a lo mejor termina haciéndole el favor y el día de mañana, como hizo Urquiza, agradecerles a aquellos que advirtieron. No olvidemos que Carlos Monzón, en cada reunión que había en Santa Fe o en Buenos Aires, en un bar terminaba a las trompadas. Y como era Carlitos Monzón le daban siempre la palmadita lisonjera. Pero si alguien le hubiera advertido, no hubiera terminado en femicidio y en la tremenda tragedia que terminó.

—¿En algún momento se te pasó por la cabeza el fracaso de la denuncia?

—La denuncia no fracasa. Y si presentamos una denuncia ante la Comisión de legisladores, es porque creemos que ahí puede cursar. Si no cursa, ellos tendrán sus razones. Yo no voy a decir porque me den la razón a mí está bien y si no me dan la razón, está mal. Hay cantidad de cosas que yo ignoro. Conozco algunas cosas, ellos conocerán otras, y las respeto.

—¿Hablaste con Castrillón en estos últimos 30 años?

—Últimamente no, cuando él era legislador yo era corresponsal de varios medios y seguramente he tenido entrevistas, pero no tengo vínculos con Castrillón y no tengo absolutamente nada en contra, sino que acá han confluido varias cosas: el conocer las denuncias, la trayectoria, la primera presentación de Majul y mis conocimientos de lo que ha significado en gasto de vidas, de sangre, en este mar de lágrimas que ha sido la guerra fratricida de la Argentina, que muy pocos países han tenido. Entonces nosotros, que sabemos que tantas madres han perdido las pérdidas de sus hijos de 17, 18 años, la muerte en estas guerras para conseguir una república, yo digo pongamos un poquito más de atención. Pero esto sirve también para nosotros los periodistas. Acá hay toda una tradición de periodistas que no podemos hacernos los distraídos, ni los legisladores, ni los ministros, ni los jueces. La república renguea en Argentina y en Entre Ríos y nosotros tenemos que hacernos cargo.

—¿Has tenido apoyo? ¿Te llamaron dirigentes, abogados, referentes sociales de la provincia?

—Depende a quiénes llamamos dirigentes sociales… he tenido mucha adhesión, pero en fin… de distintos lugares de la provincia, de Gualeguaychú, de Concepción del Uruguay, de Concordia, de La Paz, de Paraná, en fin, y tengo gente que confía en nuestro trabajo y que adhiere, y otros que han callado, pero es obvio, yo no me manifiesto ante cada una de las cosas.

—Pero nadie fue a la Cámara de Diputados a decir “vengo a adherir a la denuncia de Fiorotto”.

—A mí me han preguntado “¿Qué hacemos, adherimos?”, yo les dije que hagan lo que les parezca, pero en fin, a mí me parece que el caso de una persona que ha tropezado fuerte, que a lo mejor como legislador ha tenido leyes importantes, o como juez ha tenido fallos importantes, la visión nuestra, y esto viene de nuestros pueblos originarios, es que la persona que acierta y la que tropieza, somos nosotros. Es nuestra comunidad la que tropieza y tiene que acompañar. No se trata de excluir.

—Me preocupa cuánta de la gente de Tribunales, de la conducción del Poder Judicial, se ha ocupado en este tiempo de las víctimas, cuánto los han contenido, cuánto los han asistido.

—Ha habido cuatro o cinco organismos internos de la Justicia que tienen incluso en sus archivos y que han acompañado, incluso con psicólogos.

—Pero surgieron situaciones de violencia de Castrillón con personas que no están decididas a declarar porque temen represalias, para con ellas o su familia, y uno se pregunta en qué situación de vulnerabilidad están esas personas.

—La Comisión tendrá que generar la confianza suficiente. Si ellos no tienen confianza en la Comisión que se ha armado, es obvio que puedan resistirse. Verán los legisladores cómo generar esa confianza para que las personas se expresen con libertad y con sinceridad. Nosotros somos periodistas, es una forma de generar confianza, vivimos de esto, al tener esta función periodística que hay muchas y son complementarias, esta mirada integral, podíamos hace un aporte en el sentido republicano y es lo que estamos haciendo.

Fuente: Análisis Digital

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