“Batanense”, aclara Valentina Sosa, orgullosa, luego de estar más de 40 minutos en la camilla, con la vía que pasó de un brazo al otro para llevar desde su sangre algo de alivio y mejoría para otros que están en tratamiento. “Cuídenla, es una heroína”, escuchó esta adolescentte de 17 años años al salir del Centro de Hemoterapia del Hospital Privado de la Comunidad (HPC), donde se convirtió en la primera menor que dona plasma para pacientes con coronavirus.

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La historia que la llevó por propia voluntad a esa camilla arrancó a comienzos de marzo, con su primer viaje sola que tuvo como destino Nueva York. Allí quedó varada por la suspensión de vuelos por la pandemia y a principios de mayo, cuando asomaba la oportunidad de volver a Argentina, le diagnosticaron coronavirus. “Siempre fui asintomática”, recordó a Ahora Mar del Plata

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El regreso a casa recién lo pudo lograr el 31 de mayo, en un vuelo directo a Ezeiza donde después de tres meses se pudo reencontrar con su papá, Marcelo Sosa, y horas después con Magalí, la mamá, y su hermano menor, Santino. “Fue muy duro todo lo que pasamos”, reconoce el padre. Pero hoy siente que desde aquellos inconvenientes se llegó a esta alegría de hoy: “Para toda la familia es un gran orgullo la decisión de donar plasma que tomó Valentina, porque sabe que está ayudando a curar”, explicó.

El grupo familiar la acompañó en una estricta cuarentena que cumplieron en su domicilio del barrio Colinalegre. Allí la habían esperado con un gran cartel de bienvenida en el ventanal: “Welcome home, te amamos”, le pintaron en letras de colores.

Lejos de olvidar la mala experiencia, Valentina siguió atenta a lo que ocurría con el coronavirus en Argentina. En Nueva York había visto los primeros avances de una ola de casos que provocó decenas de miles de muertes en esa ciudad. Y escuchó sobre la donación de plasma de pacientes recuperados como opción de cura o tratamiento.

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“Me lo comentó papá, lo charlamos y me entusiasmó esa posibilidad de ayudar en este momento”, explicó a Ahora Mar del Plata. Consultaron en el sistema provincial y terminaron en el HPC, donde se les ordenaron los análisis para determinar si podía ser donante.

Con autorización firmada por sus padres dado que es menor, Valentina asumió el desafío y este jueves recibió el mensaje: “Te esperamos 10.30 en Hemoterapia del HPC”, le avisaron.

“Quiero destacar la calidez en la atención del doctor Gerardo Speroni y todo su equipo que me trataron bárbaro y me hicieron sentir súper cómoda mientras donaba”, dijo.

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Sobre la experiencia cuenta que fueron 40 minutos con extracción desde ambos brazos. “Me pone re contenta saber que haciendo estoy ayudando a otra persona que está con la misma enfermedad que yo ya superé”, destaca Valentina.

Le dijeron que es muy probable que su plasma ni siquiera se congele y sea derivado de manera inmediata a alguno de los pacientes que están en tratamiento por estos días en el HPC. También que en 15 días le harán nuevos análisis para determinar si puede hacer una donación más. “Claro que sí, estoy muy feliz”, respondió, decidida a repetir el paso.

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