La vida de los modelos parecía ser perfecta. En las redes sociales solían lucir sus cuerpos tonificados y bronceados los 365 días del año, y sus cabellos largos y rubios siempre muy bien cuidados. Para muchos adolescentes eran la pareja perfecta.

Formaron el vínculo amoroso desde muy pequeños, vivían en Newport Beach, Condado de Orange, California. Juntos lograron ser la imagen ideal de esa ciudad. Las paradisíacas playas del sitio fueron testigos de su crecimiento, de su amor e incluso también de sus excesos.

El trágico hecho sucedió la noche del 14 de octubre. Los enamorados asistieron a una fiesta, y luego decidieron regresar a la casa donde Michelle se había criado. Al llegar al lugar tuvieron sexo, se acostaron y jamás despertaron.

Paulo y Adriana Avila, los padres de la mujer, devastados por la situación le expresaron a los medios locales que su hija no era de concurrir a fiestas, generalmente. Afirmaron que los influencers preferían pasar el tiempo con sus amigos antes de ir a bailar toda la noche.

Ese día, Michelle les había comunicado que no tenía pensado tomar alcohol debido a que estaba llevando a cabo un tratamiento con antibióticos. A las 12.30 de la madrugada regresaron, la víctima fatal se despidió de su madre y se dirigió hacia la habitación junto a Christian.

La triste noticia se hizo pública al día siguiente. La madre de la joven se despertó temprano y salió a trabajar sin pasar por la habitación de su hija. Sin embargo, al regresar de su trabajo, a las 16, fue que notó que algo extraño ocurría. Decidió tocar la puerta y como nadie respondió, Adriana entró y vio la escena que jamás olvidará: ambos yacían abrazados y sin vida.

“Dos niños hermosos. Eran como Romeo y Julieta. Los dos murieron abrazándose uno a otro”, comentó tristemente el padre de la joven difunta. Los informes toxicológicos de Michelle y Christian demorarán algunas meses, pero el adulto está seguro que la causa de sus muertes fue producto de una sobredosis de drogas.

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