*Por María José Armándola - Lic. en kinesiología y Fisiatría (Mat. 939)

El hombre, de unos 60 años hercúleo y de cuerpo atlético, intentó quitarse la campera inflable azul en la fila del supermercado mientras esperaba el turno de pago.

Estiró el brazo izquierdo y se quitó la manga sin problemas. Cuando intentó repetir el procedimiento con el otro brazo el mismo se paralizó y pude escuchar desde atrás, y a pesar de estar a sus espaldas, un grito agudo y sordo expresando un repentino dolor.

Con mucha dificultad pudo terminar la faena pero no pudo evitar mostrar un rostro afligido por la molestia y advertí, sin dudas, que el hombre estaba padeciendo una tendinitis.

A pesar que no suelo entablar conversaciones eventuales, quizá por timidez, le pregunté sin rodeos si era jugador de tenis.

Me respondió que no, que era golfista, y que cada vez que hacía un movimiento abrupto el manguito rotador le jugaba una mala pasada.

Me presenté como kinesióloga, y el hombre, muy amable, me explicó que no le molestaba cuando jugaba, sino que sólo cuando esforzaba el brazo, y que muchas veces, como en esta ocasión, lo hacía sin darse cuenta.

Javier, ese es su nombre, según me dijo, estaba sufriendo una inflamación o irritación en la articulación y es lo que conocemos comúnmente como tendinitis.

Este trastorno, seguramente, afectaba las cuerdas fibrosas que unen el músculo al hueso, y eso causaba dolor y sensibilidad.

Le expliqué que la tendinitis puede ocurrir en cualquiera de los tendones, es más frecuente alrededor de los hombros, los codos, las muñecas, las rodillas y los talones.

La cola fue avanzando y el diálogo culminó justo en el momento que tuvo que abonar su compra. Nos despedimos con un saludo de manos y yo quedé pensando que la situación era una buena excusa para hablar sobre el tema en esta columna.

Detalles

Por eso hablaremos aquí de la tendinitis, y empezaremos por numerar algunas formas urbanas o populares a partir de los distintos problemas relacionados con patología: codo de tenista; codo de golfista, hombro de lanzador; hombro de nadador; rodilla de saltador, entre otros.

La mayoría de los casos de tendinitis se pueden tratar eficazmente con reposo, kinesiologia y fisioterapia y medicamentos para reducir el dolor. En procesos crónicos, donde la tendinitis se vuelve rebelde tenemos un tratamiento exclusivo en el Centro de Kinesiología y Estética Armándola (CKEA) que consta de láser terapéutico y ondas de choque para rehabilitación y que ah arrojado resultados interesantes en función de las expectativas previas.

Causas

Pero vayamos al inicio para darle un orden a este relato. Es dable precisar que aunque la tendinitis puede ser causada por una lesión repentina, es mucho más probable que la enfermedad se origine en la repetición de un movimiento en particular a lo largo del tiempo.

Muchas personas padecen tendinitis porque sus trabajos o pasatiempos implican movimientos repetitivos, que tensionan los tendones.

De allí que resulta clave realizar ejercicios asesorados por especialistas si no se está en condiciones de conocer a fondo los riesgos físicos que implica la actividad. Es importante también usar la técnica adecuada. La técnica incorrecta puede sobrecargar el tendón, lo que puede ocurrir, por ejemplo, con el codo de tenista, y provocar una tendinitis.

Prevención

Para reducir el riesgo de padecer tendinitis, sigue estas sugerencias:

• Relájate. Evita actividades que provoquen un esfuerzo excesivo para tus tendones, especialmente por períodos prolongados. Si notas dolor durante un ejercicio en particular, suspende y descansa.

• Combínalo. Si un ejercicio o actividad te causa un dolor persistente y particular, intenta otra cosa. Los ejercicios con máquinas te pueden ayudar a combinar un ejercicio de carga por impacto, como correr, con ejercicios de menor impacto, como andar en bicicleta o la natación.

• Mejora tu técnica. Si tu técnica en una actividad o ejercicio es deficiente, puedes estar predisponiéndote a tener problemas con los tendones. Considera tomar clases u obtener instrucciones profesionales cuando comienzas un deporte nuevo o cuando usas equipos para ejercicios.

• Estira. Después del ejercicio, tómate tu tiempo para estirar, y así poder maximizar la amplitud de movimiento de tus articulaciones. Esto puede ayudar a minimizar los traumatismos reiterados en tejidos tensos. El mejor momento para estirar es después del ejercicio, cuando los músculos entraron en calor.

• Usa una correcta ergonomía en el lugar de trabajo. Si es posible, haz una evaluación ergonómica de tu lugar de trabajo y ajusta tu silla, teclado y escritorio siguiendo las recomendaciones para tu estatura, longitud de brazos y tareas habituales. Esto te ayudará a proteger todas tus articulaciones y tendones de la tensión excesiva.

• Prepara tus músculos para practicar deportes. Fortalecer los músculos que usas en tu actividad o deporte puede ayudarlos a resistir mejor el esfuerzo y la carga.

Como verás, la actividad deportiva siempre es compleja y una mala aplicación o uso indebido puede generar consecuencias que lamentarás por el tiempo y recursos que te llevará la recuperación.

En ese caso, en el Centro de Kinesiología y Estética tiene no sólo un equipo de trabajo muy profesional, tecnología y aparatología de primer nivel, sino que también poseemos, antes que todo, una plataforma ética para asesorar con total honestidad intelectual lo que te conviene o no de acuerdo a tus condiciones y lo que exige la práctica del deporte.

Esto hablando de tendinitis y otras patologías. Esto lo sabe, desde ahora, Javier, nuestro nuevo amigo que conocí en el supermercado que comenzó un tratamiento para mejorar su tendinitis y poder realizar actividades físicas y cotidianas sin problemas.

Para más información podes escribir al WhatsApp 3434462213 o en nuestras redes: instagram: @ckea_oficial

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Dirección: Casa central: Vélez Sarsfield 721. Sucursal: Mitre 171, los dos en el Parque Urquiza de la ciudad de Paraná.

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