Aprender cotidianamente algo nuevo es un camino sin regreso. Necesitamos incorporar todo el tiempo información, reflexión, análisis y pensamiento crítico. Esa es la mejor manera de crecer. Pero sin embargo no alcanza. Debemos ser porosos y contestes en incorporar los otros saberes: los emocionales y afectivos. La evolución del espíritu solidario es un proceso vital para completarnos en el mapa de la sociedad en la que vivimos. Poder mirar a nuestro alrededor y comprometernos con nuestro tiempo es la forma en que la vida nos pone a prueba acerca de nuestra sensibilidad y humanidad.

Desde el inicio mismo de la vida en el planeta, el sol ha sido el astro vital y lo han experimentado distintas formas de relacionarse con él. Es que provee luz, calor y es clave para la vida, al punto que rige los elementos de la tierra.

Me pregunto entonces: será por todos estos atributos que la palabra solidaridad comienza con “sol”? Es que, sin ánimo de exagerar, hay momentos en la vida en que se puede asimilar que todo lo que bueno que genera el sol en las personas, también ocurre cuando se practica la solidaridad.

La solidaridad puede desagregarse en varios momentos, pero siempre tiene el mismo sentido.

En principio se trata de la capacidad de algunos seres de ser sensibles en relación a la situación –difícil y compleja- que atraviesan otros por un hecho ajeno o por su estado o condición coyuntural o permanente.

Seguidamente, debemos interpretar que para ser solidarios se requiere tener empatía con esas personas, es decir que debemos comprometernos con los sentimientos de los otros, ponernos en sus zapatos para interpretarlos preparando adentro nuestro un espíritu humanitario capaz de abrazar el dolor ajeno.

Y, finalmente, imbuirse de la acción necesaria, que suele estar atada a una estrategia determinada y demanda un movimiento para paliar o superar esa realidad, disponiendo de tiempo, dinero y otros recursos para lograr el objetivo.

En síntesis, ser solidario implica ofrendarnos en cuerpo y alma a favor del dolor de un vecino, en forma sostenida y sistemática, para mejorar su situación y no esperar ninguna recompensa por ello.

En CKEA entendemos que estos son tiempos para desplegar nuestra mejor versión y comprometernos con la realidad de muchos paranaenses, especialmente los niños, que están atravesando un mal momento y merecen las mismas oportunidades que tuvimos todos. En principio debemos comprometernos para que en este período navideño florezca un espíritu de paz y amor para que tengan un plato de comida y que Papá Noel se acuerde de ellos y les arranque una sonrisa al momento de recibir un juguete.

Campaña.

En este sentido quería contarte que esta semana visitamos al barrio Villa María de Paraná, un conjunto de viviendas humildes con un amplio arco de necesidades personales y sociales que hace que sus vidas se llenen de demandas insoslayables las que ya no pueden esperar mucho más.

Fue una linda experiencia personal. Pude conversar con las madres del barrio que se encargan de mantener activo y funcionando el merendero del barrio. Ellas expresan en cada gesto y palabra su gran amor y solidaridad para los más pequeños, y su acción no puede menos que conmovernos hasta la fibra más íntima.

Existen en Villa María más de 100 niños que asisten al merendero por una copa de leche y algo que le brinde la energía necesaria para cubrir los requerimientos nutricionales para avanzar sanos y lúcidos hacia la juventud y madurez.

No puedo esconder los sentimientos que me generó esta visita al barrio. ¡Cuántas sensaciones!; ¡Cuántas ganas de ayudar!; ¡Cuánta impotencia por la desigualdad!; ¡Cuánto amor en los ojos de esa gente!... lamento que no vengan a mí en este momento las mejores palabras para describir estos sentimientos que despiertan el impulso a la solidaridad y ayudar al otro. Porque me gustaría que estas palabras te conmuevan también a vos y te puedas sumar a la campaña que iniciamos para que estos chicos pasen una Navidad con mayor dignidad.

Necesitamos que los niños continúen tomando la copa de leche diaria en su propio merendero, necesitamos que exploten 100 sonrisas, que puedan tener 100 regalitos que morigeren sus ausencias en estas fiestas.

Queremos sumarte a la campaña solidaria que comenzamos para que estas 100 almitas que caminan a nuestro lado encuentren en nosotros una respuesta que, quizá, esperan desde hace mucho tiempo.

Sabemos que será poco todo lo que hagamos, sabemos que no resolveremos sus problemas esenciales, pero al menos podremos estar llegando a cubrir un pedacito de ese enorme mapa de necesidad y, a veces, una sonrisa puede más que todo.

En CKEA queremos comprometernos con estos niños y esperamos poder sumarte en una campaña. Ayudemos a iluminar, a cobijar, a broncear con una sonrisa el rostro de un niño. Pongamos nuestro sol.

Para más información podes encontrarnos en:

WhatsApp 3434462213 o al 3425247717.

En nuestras redes: instagram: @ckea_oficial

Facebook: ckea.oficial

Dirección Paraná: casa central: Vélez Sarsfield 721.

Sucursal: Mitre 171.

Dirección Santa Fe: 9 de julio 2559, entre Tucumán y La Rioja.

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