domingo 20 de noviembre de 2022
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Sociedad

Vacunatorio VIP: un silencio que ensordece

Es inaceptable que no tengamos conocimiento del avance de la investigación de la causa que se tramita ante la jueza federal María Eugenia Capuchetti, Juzgado Criminal y Correccional N° 5.  

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(*) Por Jorge Monastersky

Hoy me desperté pensando que todo podía cambiar. Pero realmente pienso y repienso las imágenes de lo que fue conocido como el vacunatorio VIP y me doy cuenta que soy un iluso: está inserta en nuestro ADN la falta de Justicia.

Es difícil comprender cómo todavía con tono de épica se habla de lo grande que es o fue el ex ministro de salud, don Gines García.

En la vida, hayas hecho lo qué hayas hecho, si en un momento cruzaste la línea en la forma que este hombre lo hizo, puedo asegurar, sin temor, que nada importa ya lo que supuestamente hiciste antes.

Recuerdo cuando decía que la Covid no llegaría. Que el problema era el dengue. Tantas otras cosas recuerdo que me cuesta creer cómo nos toman por ilusos y nada pasa o nada pasó.

Los que pusimos el cuerpo y llevamos la causa a la Justicia sobre algunos actos inaceptables para quien ocupa un cargo de ministro, realmente sentimos una desazón.

Soy defensor de la institución de la Justicia y lo hago público a menudo. Pero en este tema qué hay tanta muerte, dolor entre familiares, gente que se fundió, que perdió todo, se necesita ver que la Justicia avance, que de respuesta.

Al menos que diga que no se ha cometido delito alguno, pero que fundamente el por qué al menos. Algo inimaginable para mi.

Pero el silencio ensordecedor, es tremendo y termina siendo un silencio cómplice. No pretendo que Don Gines sea quemado en una hoguera. Si pretendo Justicia. Y es sabido que la justicia lenta no es justicia. Desalienta a la gente a involucrarse.

Lo peor de todo es que se dijo que la sanción fue pedirle la renuncia. Esa fue la respuesta política, no judicial. Pero al mismo tiempo parecía que en su momento de salida se iba un prócer, que cometió un “error”.

¡Cómo cuesta digerir esa explicación!.

¿Alguien puede creer que la mismísima Carla Vizzoti no estaba al tanto de los hechos ocurridos? Y si no lo estaba ¿no tiene algún grado de responsabilidad si no es judicial al menos política, teniendo en cuenta que era la encargada del plan de vacunación? ¿Tiene autoridad moral para ocupar semejante cargo?

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"¿Alguien puede creer que la mismísima Carla Vizzoti no estaba al tanto de los hechos ocurridos?", se pregunta Jorge Monastersky.

¿O Alejandro Costa que fue a vacunar a Eduardo Duhalde y su familia no fue premiado con un ascenso?

Los próceres principales en esta pandemia son los médicos, enfermeros, personal de sanidad en su conjunto bioquímicos, investigadores, personal de limpieza de las clínicas y hospitales, camilleros que han arriesgado la vida y otras que la han perdido cobrando sueldos miserables. Son personal civil, no militar que juran dar la vida por la patria.

Se les han dado bonos que no sirven ni para llenar un chango en el supermercado de una familia. Nos indignamos los que creen que se los debe respetar, porque acá al servidor público se lo denigra.

Conozco más del tema de salud de lo que cree algún mamarracho que me crítica. Trabajé prácticamente una década en ese campo como abogado siendo mi tesis doctoral sobre Derecho a la Salud. Vengo de una familia de médicos.

Son unos caraduras. Me dan vergüenza y lo único que me queda -o nos queda- es que la Justicia ponga las cosas en su lugar. Que la rosca quede afuera por una vez.

Con todas sus falencias, a la medicina prepaga y obras sociales las quieren desfinanciar para luego arruinarlas y hacer otro desastre y algún negociado. Propongan mejorarla. No ahogarla para luego salir al “rescate”. Ya vimos como en el pasado se rescató a empresas fundidas.

Soy una persona de diálogo. El diálogo sincero, sino es imposible.

Para dialogar hay que estar dispuesto a escuchar al otro. Escuchar al otro implica tener la capacidad y generosidad de pensar que el otro te puede aportar algo, que pueda hacerte reflexionar, que no es tu enemigo. Y hasta hacerte cambiar de opinión o complementarla.

Si aún así seguís convencido de que tu posición es acertada, el otro no tiene que ser tu enemigo. Tal vez con tus argumentos provocan en el otro el cambio.

El diálogo tiene como objetivo la construcción. El pensamiento único es peligroso y erosiona la democracia.

Por eso, a esta altura resulta inaceptable que no tengamos conocimiento del avance de la investigación de la causa que se tramita ante la jueza federal María Eugenia Capuchetti, Juzgado Criminal y Correccional N° 5, luego que los jueces Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia de la Cámara Federal revocarán su decisión de archivar la causa.

(*) El autor (@jorgemonastersky en Instagram), es doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales. U.M.S.A, con Posgrado en Derecho Procesal Penal profundizado, Criminalística y Medicina Legal. U.P.F.A.

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