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Bullying y resiliencia

Tiene un síndrome que le impide sonreír y se convirtió en modelo para inspirar a otros

Es neozelandesa y sufre el síndrome de Moebius. Esto afecta sus nervios faciales y le impide hacer ciertas expresiones. Una historia de bullying y resiliencia.

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10 de abril de 2022 - 09:55

Toda su vida la llamaron “la niña que no puede sonreír”. Sufrió bullying en la adolescencia y se sintió excluida porque ninguna revista ni programa de televisión mostraba personas como ella. Hoy se convirtió en modelo y busca inspirar a otros que pasan por situaciones similares.

Tayla Clement, de 24 años, es una mujer neozelandesa con una rara condición congénita que afecta sus nervios faciales. Esto le impide mover el labio superior, por lo que no puede dibujar una sonrisa, típica expresión de felicidad.

La joven fue diagnosticada con el síndrome de Moebius, un trastorno que afecta solo a una persona de cada 50.000. Debido a los nervios faciales subdesarrollados, tampoco puede mover las cejas ni los ojos.

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A pesar de su particular condición, con el tiempo aprendió que sí puede sentirse feliz, aunque no pueda demostrarlo. Más ahora que firmó un contrato de modelo internacional: se trata de una agencia que promueve el trabajo para personas con discapacidades

Al respecto, Tayla afirmó que “ser tan abiertamente aceptada y apreciada fue increíble”.

La joven contó que durante su vida se sintió apartada porque no había gente como ella en los medios: “No tenía a nadie (como yo) a quien ver en las películas, en los medios o en la portada de las revistas, así que me sentí realmente excluida porque no me veía en ninguna parte”.

Además, relató las terribles experiencias que vivió en la adolescencia: “La gente traía bolsas de plástico a la escuela y me decían que me las pusiera en la cabeza porque era tan fea que no querían verme y no merecía que me vieran”.

Tayla consideró que “cuando uno crece y te dicen que eres feo y que no vales nada, lo crees porque no eres consciente de nada más”.

Si bien admite que tuvo que afrontar una larga lucha para llegar hasta aquí, Tayla asegura que se siente reconfortada: “Estoy muy contenta de haber pasado por todo esto porque puedo inspirar y ayudar a la gente”.

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