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Sociedad

Polémica por la venta de edificio histórico de Paraná: habló el dueño

Se trata de edificio donde funcionó el Asilo San Antonio, en Paraguay e Italia. El comprador es un odontólogo de la ciudad de Parana.

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11 de agosto de 2022 - 14:42

Jorge Sapetti, odontólogo y nuevo propietario de parte del edificio donde funcionó el Asilo San Antonio, a cargo de la Congregación Hermanas Terciarias Franciscanas de la Caridad, mostró la escritura de compra al programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral). “Compré de buena fe y lo puedo mostrar”, dijo.

La venta de parte del edificio histórico, característico de la ciudad, ubicado en la intersección de calles Paraguay e Italia, causó cierta polémica en el seno de la Iglesia Católica de Paraná. Desde el 27 de julio último, el párroco de La Piedad, lindante al edificio, dijo a los feligreses que lo escuchaban en la misa que “durante cuatro gestiones episcopales, desde monseñor Adolfo Servando Tortolo hasta hoy y ocho párrocos, se intentó dialogar con las hermanas Terciarias Franciscanas de la Caridad que tuvieron el Asilo San Antonio. Desde hace cinco años me ocupo, del mismo modo que dos párrocos anteriores de la situación. El 14 de julio pasado le vino al Arzobispo la comunicación de la venta de propiedad, por lo cual parroquia queda sin dependencias para uso pastoral. La parroquia, si esto se lleva adelante, queda desprovista de espacios pastorales. Es extraño este procedimiento de la Congregación con la que ha sido imposible dialogar, nos han informado que han vendido”.

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En concreto se trata de 742 metros cuadrados que ya no pertenecen a la Congregación ni el Arzobispado de Paraná, por decisión de las monjas. Ahora está en manos de Sapetti, que contó que no piensa modificar la fachada del lugar donde proyecta instalar consultorios y oficinas de una fundación que integra, llamada “Infancia Robada”.

“Esa propiedad me entero que venden porque la tasaron dos inmobiliarias y conocí a alguien que fue intermediario para tasar la propiedad. Hace dos años. Cuando acepté el precio de la tasación, mandé un mail diciendo que aceptaba y en el mail te decían cómo podías pagarlo. Que estaba en dólares, te lo pasaban a pesos. Me encontré con contador, hermanas y asistente de hermanas. Hace dos años. Después me dijeron que iglesia estaba interesada en la compra. Después de dos años me encontré con la misma persona y me contó que iglesia no lo compró. Me volví a encontrar con las hermanas y ahora sí la pude comprar. Para venderla tenían que tener título. Fue una transacción legal, tengo título oneroso y escritura a mi nombre. Cuando acepté el precio, me encontré con ellas, el mismo sistema paso de precio en pesos a dólares, voy a escribanía que me pide de donde saco ingresos, llevo certificado por escribano, hago depósitos y termina mi transacción con las hermanas”, dijo Sapetti al programa televisivo.

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La documentación por la compra del Asilo San Antonio.

La documentación por la compra del Asilo San Antonio.

Más adelante agregó que “cuando empieza todo este problema que el padre empieza a hablar en redes y todos lados, decía que me entreguen las llaves pacíficamente, esperaba eso. El jueves voy con mi abogado a la iglesia a que me entreguen llaves, estaba cerrado. Fuimos el viernes, me atiende un chico, le doy mi nombre, me dice que padre no está que no me puede dar ninguna llave. Tenía el teléfono de abogado de arzobispado, me dice por qué no coordinamos la entrega pacífica de las llaves, y sigan usando. El abogado nos dice que sí, nos cita el sábado a las 11 al arzobispado. Antes lo llamo y me dice que no me iba a dar, que iba a accionar contra la hermana, que la iban a seguir usando, que yo espere. Entonces, ahí me enojé hablé con abogado y escribana para tomar posesión, eso fue lo que hice porque ellos me obligan porque no cumplieron su palabra”.

Por último aseguró que cuando fue a tomar posesión, “estaba todo cerrado el lugar”. “No quería entrar por la puerta principal porque estaba muy rota, pido autorización a las hermanas para entrar por calle Paraguay con llaves, cuando queremos entrar estaba todo vallado, piedras, palos, sabiendo ellos que podíamos hacer esto porque tenemos derecho. Entramos al patio de propiedad por Paraguay, hay puerta trasera, contención de sillas, mesas, tablones, abrimos puerta, empezamos a correr cosas, en misa dicen que hubo un ruido, era un tablón. Estaba todo meditado par que no entremos. En la piedad hay una puerta que se comunica con mi propiedad, las tres veces que fuimos a buscar llave siempre estuvo cerrada. Cuando fuimos a puerta principal tenía tranca de madera con cerraduras nuevas para que no podamos entrar. Escribana constata que entramos, habla con el padre le dice que es mía y bueno, empezamos a cambiar cerraduras. Eso fue todo el tema, fue estrés entrar a tu casa teniendo todo a tu nombre. Como puede hacer que ustedes pueden llegar a hacer esto, hablando de justicia, sabiendo que no es de ustedes, faltan a la verdad y son unos hipócritas por las cosas que hicieron”, retrucó.

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El estado en que fue entregado el histórico edificio de Paraná.

El estado en que fue entregado el histórico edificio de Paraná.

“Falta de interés de la ciudad”

El periodista especializado en temas eclesiásticos, Ricardo Leguizamón, aportó su conocimiento sobre la situación. “Me entero un fin de semana, cuando estalla esta pequeña bomba dentro de la Iglesia. En misa de la parroquia La Piedad comunican que el edificio se había vendido, que la Iglesia después de cinco años de negociaciones con la comunidad de las monjas Franciscanas de la Caridad no habían llegado a acuerdo y se vendió. Averigüé, confirmé que era un gran problema dentro de la Iglesia que decidieron hacerlo público, después de cinco años de negociaciones a puertas cerradas y decidieron contarlo públicamente como estrategia. La Iglesia nunca ventila estos temas, decidieron ventilarlo como estrategia, pensaron que no tenían más suerte, que vendían una propiedad importante para la ciudad, ligada a la historia de la Iglesia, por una operación que se sospecha que hay terceros involucrados. Hay un privado que se hizo cargo este fin de semana, y cambió las cerraduras. Que no le permite utilizar a la comunidad de la parroquia esas instalaciones que están sobre Paraguay e Italia”.

Leguizamón consideró que el lugar donde funcionó el asilo “no lo construyen las monjas sino la comunidad de Paraná y ese es el gran dolor de la iglesia, que terreno fue aporte de feligreses y la construcción también”. “Después la Congregación pasa a administrarlo. El paso del tiempo llevó a que se asentaran y quedaran con esa propiedad, pero es obra de la ciudad. A mí me extraña más allá de la disputa entre el Arzobispado y la Congregación es la falta de interés o preocupación por la preservación de un edificio que es patrimonio arquitectónico de la ciudad. No escuché lamentablemente no sabemos qué destino va a tener, un privado lo tomó para sí. Sostenerlo es inviable económicamente. El edificio estaba casi abandonado, no tenía casi utilidad, ocupaban pequeña partecita. Está en riesgo la otra propiedad, que está sobre Italia, donde está la casa de los curas y también es de las monjas, podría tener el mismo destino. Quedó una sola monja como consigna algo simbólico para sostener propiedad pero cuando esa monja ya no esté, la congregación venderá otro edificio, que va a perder la ciudad y la Iglesia, el lugar donde viven los curas lo va a perder. Me llama la atención la falta de interés de la ciudad, digo instituciones. No se sabe si alguien está interesado por preservar ese edificio”.

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Por último, el periodista sostuvo: “Justamente la estrategia de la Iglesia fue no contar, no dar demasiados datos. Contar cuando estaba cerrado el negocio de la venta, intenté averiguar, el párroco se desligó que hizo gestiones de buenos oficios pero a la cuestión la tiene el Arzobispado en Paraná, en Buenos Aires y Roma. Hubo ofrecimientos económicos de la Iglesia pero aparentemente no convenció a las religiosas. Me llama la atención que tantos años de negociación no haya derivado en acuerdo, alguien se equivocó o había demasiado interés económico en quedarse y vender edificio. Sé que la Iglesia tiene propiedades, campos en Nogoyá, por ley la Iglesia no paga tributos inmobiliarios, patentes ni impuesto automotor por los vehículos, la mayoría de los curas usa autos a nombre del Arzobispado, son muchas las propiedades que tienen. También es cierto que el cambio de época y la secularización de la sociedad ha llevado a que la Iglesia tenga cada vez menos recursos, no es extraño que el Seminario haya alquilado instalaciones para un colegio privado, que haya abierto la matricula que era exclusiva de varones, para que ingresen mujeres porque justamente no hay recursos para sostener infraestructuras que son muy costosas”.

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