jueves 22 de febrero de 2024
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MÉXICO

Operaron a la argentina que sufrió un ACV y la familia pide ayuda para pagar las deudas

Carolina Camaño es una joven de 31 años, oriunda de Córdoba, que sufrió un ACV después de presenciar un crimen en el bar en el que trabajaba en México

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Este viernes por la tarde, fue operada con éxito en la Clínica de Mérida de Urgencias para aumentar sus probabilidades de vida. En diálogo con el medio La voz, Juan Camaño, su padre, contó que la familia quedó con muchas deudas para poder financiar la cirugía, por lo cual están haciendo una campaña solidaria para juntar el dinero necesario.

En medio de la desesperación por salvar la vida de Carolina, sus familiares pidieron ayuda a las autoridades para que les brinden los recursos económicos, aunque no obtuvieron ninguna respuesta. “Se estaba deteriorando. Y ni el gobierno provincial ni nacional, ni la embajada hicieron algo”, aseguró Camaño.

Gracias a la difusión de su caso, lograron juntar 26 mil dólares que llegó por parte de donantes anónimos, amigos y una empresa. Así fue cómo pudieron cubrir todos los gastos de la operación y los días de internación. Sin embargo, la familia Camaño quedó con una deuda de 60 mil dólares. “Es muy probable que le queden secuelas”, agregó el papá de la joven.

En este contexto, anunció que le presentará una carta a la canciller entrante, Diana Mondino, donde le pedirá que intervenga en la desafortunada situación de su hija. “Me comuniqué con el cónsul de Playa del Carmen y me dijo que habló con las autoridades de salud de México, pero no brindó una solución. Carolina no tenía lugar, no tenía camas ni tampoco había gestionado nada en el hospital de Mérida”, detalló.

México: quién es la joven que fue testigo de un crimen y tuvo un ACV

Carolina nació en el barrio San Vicente, en la ciudad de Córdoba. Cursó buena parte del profesorado de educación física, aunque hace tres años decidió abandonarlo luego de sentir el llamado de una nueva vocación: ser azafata.

“Hizo el curso y empezó a buscar trabajo, pero no conseguía”, sitúa el padre. Las dificultades para estabilizarse laboralmente en la Argentina hicieron que Carolina aceptara la sugerencia de Florencia y Nicolás, dos de sus amigas del colegio secundario Domingo Faustino Sarmiento. Los jóvenes llevan varios años en Playa del Carmen y le habían ofrecido a la chica cordobesa quedarse por un tiempo en su casa.

Allá fue, entonces, Carolina. Llevaba unas semanas trabajando en un bar de playa y “le iba bien, estaba entusiasmada”, agrega Juan. En la agenda de la joven figuraba un pronto regreso a la Argentina para pasar Navidad y -el 26 de diciembre- su cumpleaños.

Pero la desgracia quebró todos los planes. Aquel domingo, Carolina regresó al departamento y lo encontró vacío. Un rato después llegaron sus amigos y se toparon con el drama: la joven estaba tirada en el suelo y no reaccionaba.

Carolina fue trasladada al hospital público Playamed. Allí estuvo dos días inconsciente, hasta que una tarde despertó y, cuenta su papá, “le dieron el alta sin realizarle ningún estudio”.

Horas después, la joven sufrió nuevos episodios de convulsiones, vómitos y mareos. Volvió a desmayarse y sus amigos costearon el ingreso a una clínica privada de la zona.

Allí Carolina fue sometida a una tomografía que arrojó la presencia de un meningioma y un aneurisma sangrante que -cuenta el papá- “tiene el tamaño de una pera”.

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