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Sociedad

El invento para aprovechar al máximo el espacio de los aviones

Un proyecto universitario consigue maximizar el espacio de una aeronave a la vez que permite al pasajero estirar las piernas hasta ponerlas en posición horizontal.

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17 de junio de 2022 - 21:19

Volar en clase económica es una experiencia cada vez más incómoda. Los pasajeros actúan como improvisados contorsionistas, encajan sus piernas en el compartimento como si fueran piezas de un tetris de carne y hierro. Sin embargo, el curioso invento de un estudiante español quiere cambiar esta molesta tendencia.

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Twitter ha convertido el proyecto universitario de Alejandro Núñez Vicente (Madrid, 22 años) en un fenómeno viral. Él quiere hacerlo realidad. Su prototipo Chaise Longue Economy Seat ha recibido la atención mundial. Este prevé una cabina de asientos en dos niveles, con filas con asientos en el suelo y otros elevados. De esta forma se consigue maximizar el espacio, con más butacas en el avión, pero también aumentar la comodidad del pasajero, que podrá estirar las piernas hasta ponerlas totalmente en posición horizontal, como si estuviera en un diván o chaise longue, de ahí el nombre del invento.

Alejandro Núñez Vicente mide 1,90 metros. Es español, pero estudió Ingeniería en la Universidad TU Delft, en Países Bajos. Estos datos ayudan a entender cómo y por qué se le ocurrió desarrollar el Chaise Longue Economy Seat. “Volvía a Madrid los fines de semana, viajaba unas horas y lo pasaba fatal, así que no quería ni imaginarme cómo podría ser viajar en esos aviones largas distancias. Ahí empecé a darle forma a la idea”, cuenta a el suplemento El Viajero, de El País.

Su diseño aprovecha el limitado espacio de la cabina de un avión en sus tres dimensiones, atreviéndose a jugar con la altura. Pasa por eliminar el compartimento superior para el equipaje, que se guardaría en compartimentos bajo el asiento, y añade un espacio extra para las piernas de los pasajeros que estuvieran situados en la fila más baja. Además, al no estar los asientos uno detrás de otro, se aumenta la capacidad de reclinación, permitiendo al pasajero tumbarse sin molestar al de atrás. "Estos asientos se pueden reclinar 125 grados, 15 más de lo normal, no hay ninguno en economy que tenga esta reclinación”, señala el ingeniero.

Uno de los efectos secundarios de la reducción de espacio en los aviones ha sido la imposibilidad de reclinar los asientos sin molestar al ocupante de detrás. Los asientos caían, desde la primera fila a la última, como fichas de dominó, hasta que algún pasajero insomne, alguien quizá que tenía cosas que escribir o que comer, decidía no hacerlo. Y empezaba una pelea por el espacio que muchos resolvían a gritos, o tirando de artilugios. Compañías aéreas como United Airlines y Virgin prohibieron los llamados knee defender, herramienta que hacía las veces de tope e impedían al pasajero de delante reclinar su asiento.

Núñez comenzó a trabajar en el Chaise Longue Economy Seat el año pasado. Entonces tenía 21 años y entendía esto como un proyecto universitario. Le propuso desarrollarlo a su profesor, Peter Vink, experto en diseño de interiores de aviones. Su nominación a los Crystal Cabin Awards de 2021, un premio importante en el sector de la aviación, le hizo replantearse la dimensión de su idea. “No gané, pero como si lo hubiera hecho, porque todo el mundo conoció este proyecto, salieron un montón de artículos y se empezó a hablar mucho de esto”, señala ahora Núñez. La atención mediática ha terminado por decidirle a dar el salto. Núñez ha puesto en pausa su máster y ha conseguido financiación para dedicarse a su prototipo a tiempo completo.

Su mayor patrocinador ha sido una empresa española, Aircraft Interior Refurbishment España, AIRE. “Este será el primer diseño de asientos de aviones español”, apunta Núñez, aunque lamenta que proyectos como el suyo tengan más posibilidades de prosperar en el extranjero. En los últimos meses, este ingeniero ha viajado por todo el globo, presentando el proyecto en Nueva York o Alemania… Con 16 vuelos a la espalda reconoce tenerla destrozada. Espera que su prototipo ayude a mejorar este tipo de problemas.

El increíble caso del asiento menguante

El auge del low cost y la necesidad de las compañías aéreas de maximizar beneficios han hecho que los aviones aumenten su capacidad en los últimos años reduciendo el espacio entre asientos. A principios de la década de los 2000, entre las filas de clase económica había un espacio de unos 86 centímetros. Ahora, la media se sitúa entre los 76 y los 78, según Flyers Rights, un grupo estadounidense de defensa de los pasajeros. El espacio entre las butacas del prototipo de Núñez es de entre 76 y 81 centímetros. No es una ganancia revolucionaria, pero la sensación es de mayor amplitud al poder estirar las piernas sin límite en el asiento de abajo y reclinar los asientos en ambos casos. Es un avance en un campo en el que hasta ahora solo ha habido retrocesos.

"Desde los años cincuenta, la época dorada de los aviones, hasta ahora los asientos se han hecho más finos, más pegados, con menos espacio para las piernas…", señala Núñez. Su asiento pretende ir en el sentido contrario y "mejorar, por primera vez en décadas, la comodidad del pasajero".

Núñez atiende la llamada de El Viajero entre reunión y reunión, en el marco de la Aircraft Interiors Expo, una feria de mobiliario aeronáutico celebrada en Hamburgo. Fue precisamente allí donde se presentó hace unos años el Skyrider 2.0, un asiento “de ultradensidad” más parecido al sillín de una bici que al asiento de un avión. El artilugio pretendía aumentar hasta un 20% la cantidad de pasajeros que podían viajar en una aeronave. Lo hacía a costa de su comodidad, ya que las personas tenían que hacer el viaje prácticamente de pie. También se hizo viral, pero por los motivos opuestos a los que han aupado el prototipo de Núñez.

El Chaise Longue Economy Seat no promete, en su configuración actual, aumentar el número de asientos por avión, aunque con algunas modificaciones puede incrementarlos entre un 5% y un 10%, señala su creador. No es su principal preocupación. Dice que no quiere meter a más pasajeros en los aviones, sino hacerles la vida un poco más cómoda. Y esto, por algún motivo, resulta revolucionario e innovador en el panorama aeronáutico actual.

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