Finalmente, Simona (Torres) arribó a Buenos Aires, feliz de poder estar presente en el casamiento de Marilina (Orozco) y Diego(Darthés).

Pero su felicidad fue aún mayor cuando vio la bienvenida que le había preparado Dante(Casanova): una encantadora velada a solas, en el marco de un pequeño teatro, cálido y vacío.

El tiempo se detuvo. Los corazones comenzaron a palpitar cada vez más fuerte; las respiraciones se agitaron. En ese momento sublime donde el amor y el deseo escapan de la propia piel, ambos jóvenes se entregaron a la pasión...

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