*Por María José Armándola - Lic. en Kinesiología y Fisiatría (Mat. 939)

Hay un instante en el mundo que en él se reduce todo el tiempo transcurrido desde el inicio y hasta el final. Hay un segundo en que la tierra siente que se corta su respiración y da lugar al mayor grito sagrado. Hay un punto en el que el tiempo se detiene y algo sucede en el universo que ya no se repetirá. Ese momento es la única alquimia posible. Es nuestro, propio, intransferible. Es el momento de la vida. Nos pertenece tanto que se reduce a un sueño inmemorial.

Ya casi nadie puede plantear que el rol de la mujer es únicamente ser madre. Enhorabuena y gracias al esfuerzo de millones de personas en el mundo.

Sin embargo, más allá de los cambios y logros, no es menos cierto que los importantes avances que hemos logrado en materia social, económica, política, cultural, entre otros, la naturaleza no han modificado la condición de engendrar y parir hijos. Esto sigue siendo una condición privativa del género femenino.

Es verdad que hemos demostrado en forma meridiana nuestra condición de lo que hoy se podría sintetizar en el término “multitask” (todo terreno podría ser una buena traducción). Sin embargo,seguimos preservando el derecho a constituir y ser constituidas en el fenómeno maravilloso de ser madres.

Este largo proceso se materializa en el cuerpo de la mujer y es allí donde sucede el milagro de la vida, la consecución de la especie y la consolidación de la vida social.

Esto y mucho más sucede con la mujer cada vez que es madre.

Sin embargo, muchas veces, el bíblico adagio que augura “parir los hijos con dolor”, se queda corto en su vaticinio porque también en el proceso de gestación se generan externalidades físicas que pesan sobre el cuerpo femenino. En el Centro de Kinesiología y Estética Armándola (CKEA) lo sabemos muy bien porque debemos asistir muchas de ellas.

Cada embarazo es singular. Cada una de nosotras lo llevamos de un modo distinto y afrontamos los meses más cargados con algunos dolores debido a que el útero crece día a día en su tamaño por el peso del bebé (ni hablar si es más de uno) y entonces pueden aparecer dolores que, a todas luces, hubiésemos querido evitar.

Recopilamos aquí los más comunes: dolor de espalda y de lumbares; dolor de ciático, que puede irradiarse hacia el muslo y acabar en el pie; el dolor de la parte superior de la espalda o dorsalgia y la temida neuritis intercostal, que puede hacer que la embarazada tema incluso respirar.

En fin, estos son los más comunes y sólo quienes han vivido la experiencia de atravesarlos pueden dar fe de lo que afirmamos profesionalmente aquí.

Hoy, en esta querida columna semanal, nos vamos a detener en uno singular y que se atribuye a una dolencia en particular: la lumbalgia en las embarazadas, que también se la denomina dolor lumbar o de espalda.

Características

Técnicamente, se trata de una molestia que aparece en la parte baja y central de la espalda y que puede o no irradiarse hacia los lados. Y su nociva particularidad consiste en que este dolor aumenta al estar de pie o en movimiento.

Es más que común sentir este dolor en las mujeres en este estado, y las estadísticas aseguran que aparece en el 80% de las gestantes siendo para algunas simples molestias y para otras dolores invalidantes que les llevan a desplazarse en silla de ruedas. El arco es tan amplio como las mujeres que lo deben llevar en sus espaldas.

La causa de la lumbalgia es conocida como hiperlodosis de la gestación, y llega siempre acompañada por síntomas de contracción de los músculos paravertebrales y la relajación de las articulaciones pélvicas.

Esto que parece un complejo apotegma científico, en buen romance significa que el útero va aumentando de tamaño, el centro de gravedad se desplaza hacia delante, y para que la mujer no se caiga, se arquea la columna lumbar hacia delante, desplazándose los hombros y cabeza hacia atrás (cifosis dorsal).

Esta posición que se vuelve estable conforme avanzan con las semanas, causa mala alineación de las vértebras de la columna afectando a sus articulaciones.

Esta afectación tiene sus bemoles y no se manifiesta del mismo modo en cada una de nosotras, llegando a tener notas o variaciones que hacen que el dolor sea personalísimo e intransferible.

Lo que se conoce como dolor de ciática está también muy extendido y aparece en el 35 % de las gestantes. Se trata de un dolor en la parte superior del glúteo que puede irradiarse por la cara posterior del muslo y la pierna hasta el pie. Su presencia es mérito de la compresión de los nervios ciáticos en su salida por el sacro que está en una posición forzada.

En algunas mujeres se da la dorsalgia. Esto no es otra cosa que un dolor en la parte superior de la espalda. Se produce por las contracturas musculares originadas por la mala posición de la columna al intentar compensar los hombros y la cabeza el arco excesivo que tiene la parte inferior de la columna.

El dolor costal, en tanto, es la temida neuritis intercostal y se debe a la inflamación de alguno de los nervios que se encuentran entre las costillas. Aparece fundamentalmente en el tercer trimestre del embarazo cuando el útero ha desplazado a los órganos abdominales como el intestino, el hígado, etc. Esta presión sobre los nervios intercostales puede producir mucho dolor, generalmente solo en un lado del tórax, desde delante hacia la espalda, aunque también produce escozor.

Pilates

En CKEA conocemos muy bien los pesares que estos dolores causan y estamos preparadas para planificar y desarrollar tratamientos para morigerarlos y favorecer una mejor calidad de vida durante el embarazo.

En este sentido, y como una técnica milenaria, para prevenir el dolor lumbar es conveniente adaptar las posturas de la actividad diaria al nuevo estado de embarazo. Para ello no es aconsejable estar mucho tiempo de pie, quieta o sin un punto de apoyo.

Recomendamos, si la embarazada está de pie, que apoye la parte inferior de la espalda en una pared. Es conveniente que utilice un asiento cómodo en el trabajo, colocando almohadones en la zona lumbar y estando recta llevando los glúteos hasta el final del asiento.

También sugerimos que se eviten los zapatos planos o de tacón alto y dormir en una cama dura. La mejor posición para dormir es de lado, estirando la pierna de abajo y flexionando la de arriba.

Cuando el dolor es manifiesto y agudo, aconsejamos el tratamiento de la analgesia y el calor local.

En este sentido, siempre recomendamos practicar Pilates y la natación para evitar la aparición de estos cuadros.

De todos modos, estamos a total disposición de tus dolores y creemos que podemos juntas hacer algo para disminuirlo a la mínima expresión, con diversas técnicas con que contamos en nuestro instituto. No olvides de consultar a tu médico si te preocupa este dolor. Nosotras queremos que el sendero maravilloso de la gestación sea atravesado con las menores dolencias posibles y que prepares tus sueños para lo que será el ansiado recomienzo de la humanidad. Un segundo mágico que sólo estuvo preparado tanto tiempo para vos.

Para más información podes escribir al WhatsApp3434462213 o en nuestras redes: instagram: @ckea_oficial

Facebook: CKEA de María José Armandola

Dirección: Casa central: Vélez Sarsfield 721. Sucursal: Mitre 171 los dos en el parque Urquiza de Paraná.

Aparecen en esta nota:

Comentá y expresate