David Dowell era un australiano de 34 años que falleció en diciembre del año pasado luego de realizar una apuesta mortal: se tragó un pequeño lagarto, lo que generó una grave falla gástrica que terminó con su vida tras agonizar durante 10 días.

El 3 de diciembre de 2018 Dowell estaba reunido con sus amigos. Uno de ellos lo retó a comerse un gecko, a lo cual accedió. A los pocos minutos, comenzó a sentirse mal, aunque los que estaban allí se negaron a llevarlo a un hospital, ya que para ellos se trataba de un problema gástrico.

Pasadas algunas horas, la familia lo internó por una salmonelosis, bacteria que provoca dolores estomacales, fiebre y diarrea. Sin embargo, su estado fue empeorando: sus pulmones se llenaron de líquido estomacal, comenzó a vomitar bilis verde, su vientre se inflamó y comenzó a orinar de color negro.

Finalmente, Dowell no pudo resistir y falleció 10 días después. La historia se dio a conocer ahora ya que a la familia no le cierra y por ende decidió llevar los hechos a la Justicia. Considera que los amigos encubrieron otra cosa o que el hospital cometió alguna negligencia.

Fuente: Ámbito.

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