El 22 de enero de 2019 el país y el mundo amanecía con una noticia de esas que golpean fuerte y dejan una sensación de tristeza durante un largo tiempo. Durante la noche del día anterior, el avión privado en el que viajaba Emiliano Sala para incorporarse al Cardiff City, que por 17 millones de euros se había quedado con el pase del delantero de 28 años, fue perdido por los radares y la última información que se tuvo fue que el piloto había pedido un descenso de emergencia luego de pasar la Isla de Guernsey, en el Canal de la Mancha.

A partir de ese momento, comenzó la búsqueda de la nave que salió de Nantes, donde el argentino era ídolo, pero nunca llegó a Gales. El mal clima y la poca visibilidad complicaron los rastrillajes por cielo, mar y tierra, a tal punto que en los días siguientes los responsables de seguir con estas tareas las suspendieron, asegurando que las posibilidades de vida era demasiado remotas en un sitio tan inhóspito.

El pedido primero de la familia y después del mundo entero hizo que se retomara la búsqueda. Recién el 3 de febrero encontraron el Piper Malibu en las profundidades del Canal de la Mancha y cinco días más tarde se comprobó que el cuerpo hallado en el avión era de Emiliano. Entonces el dolor y la tristeza dieron lugar a la investigación: en marzo de 2020 se publicó un informe en el que el piloto perdió el control por una maniobra a una velocidad no recomendada, seguramente para evitar el mal tiempo y volar con buena visión.

Según este estudio, las condiciones climáticas no estaban dadas para que se emprendiera el viaje. Pero no fue lo único ni lo más grave que se encontró. Ni el avión ni el piloto, Dave Ibbotson, tenían el permiso correspondiente para realizar este tipo de vuelos. Ibbotson tampoco tenía entrenamiento en horario nocturno y mucho menos ante las adversidades que presentaba el clima de esa noche.

Por el rastro de monóxido de carbono encontrado en la sangre de Emiliano Sala, se cree que el piloto, cuyo cuerpo nunca se halló, también podría haber sufrido un envenenamiento letal por esta cuestión: la nave no contaba con un "detector de CO con una advertencia activa en el avión que pudiera haber alertado al piloto de la presencia de CO a tiempo para que tomara medidas de mitigación".

Todos estos datos generaron que en octubre pasado se imputara a David Henderson, como el encargado de organizar el vuelo. "La Autoridad de Aviación Civil del Reino Unido presentó cargos contra Henderson por infracciones relacionadas con el accidente mortal de una aeronave ligera en el Canal de la Mancha en enero de 2019", explicó Richard Stephenson, director del organismo, quien además habló de un grado de negligencia "muy alto" de parte del intermediario. Luego, Henderson se declaró "no culpable".

Poco más de tres meses después del fallecimiento de Emiliano, la familia sintió otro duro golpe. Horacio, su padre, no aguantó al tristeza y el dolor y murió de un infarto en abril de 2019. Sin embargo, su círculo íntimo no cesa en la búsqueda de justicia. "Es una verdadera tragedia que hayan pasado dos años de la muerte de Emiliano y no sepamos cómo ni por qué murió. Tengo muchas esperanzas de que se comience una investigación forense después del juicio a Henderson para que la familia de Emiliano no tenga que pasar otro aniversario sombrío sin respuestas", dio a conocer en un comunicado David Machover, abogado de la madre.

El recuerdo de Nantes en su aniversario

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Fuente: Olé

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