El 4 de agosto de 2020, la explosión que sacudió a Beirut dejó 218 muertos, más de 7.000 heridos y devastó gran parte de la capital libanesa. Las familias de las víctimas piden que se realice una investigación internacional para que se haga justicia.

Entre los actos de conmemoración habrá una vigilia y una misa durante el día, pero se espera que habrá mayor afluencia de gente en las marchas convocadas para la tarde, cuando varias manifestaciones se unirán en el puerto, donde sucedió la explosión.

En su trayecto hacia el puerto, las marchas harán varias paradas. Una de ellas será común para las tres marchas principales: las oficinas de la compañía eléctrica estatal Electricité du Liban (EDL), en momentos en que el país apenas recibe suministro público en medio de una grave crisis económica.

A las 18:07 de la hora libanesa, todos los manifestantes realizarán un minuto de silencio frente a la Estatua del Emigrante y luego partirán hacia el Parlamento. Esa fue la hora exacta en que ocurrió la explosión.

Las familias de las víctimas denuncian que no han sido convocados a testimoniar en la investigación. El 13 de julio cientos de manifestantes se enfrentaron con la policía antidisturbios a las afueras de la casa del ministro del Interior, en medio de una ira en aumento a causa de la detenida investigación alrededor de la explosión de Beirut.

En primera instancia, las autoridades libanesas prometieron una veloz investigación en torno a la explosión, jurando entregar “resultados al cabo de cinco días”. El presidente Michel Aoun descalificó los llamados para que hubiera una investigación independiente e internacional, y los catalogó como una “pérdida de tiempo”.

Human Rights Watch ha acusado a las autoridades libanesas de obstruir la investigación de la deflagración, todavía sin concluir un año después del suceso, y de proteger a políticos y funcionarios para exonerarlos de sus deberes, luego de que un juez fuera despedido tras acusar al primer ministro y a otros tres ministros de alto rango como responsables.

El presidente Aoun publicó en su cuenta de Twitter que “la búsqueda de la verdad y la justicia plena sigue siendo una exigencia de todos los libaneses, y un derecho evidente” en especial para las familias de las víctimas.

Agregó que el Poder Judicial debe continuar hasta el final con la investigación: “me he comprometido ante los libaneses a lograr justicia y responsabilizar a todos aquellos que se demuestre que están involucrados en la investigación, y reitero mi compromiso hoy, y aseguro que nadie está por encima de la ley, por muy altos que sean”.

También hizo mención sobre la difícil situación socioeconómica que atraviesa el país por la pandemia de Covid-19 y señaló que “no hay duda de que el Líbano necesita toda la ayuda y el apoyo de la comunidad internacional después de determinar las necesidades y prioridades; La ayuda humanitaria, social y sanitaria para nuestro pueblo está en extrema necesidad, ayuda que contribuya a la continuación de los servicios básicos que los ciudadanos necesitan”.

La explosión se dio el 4 de agosto de 2020 y se originó en un depósito del puerto de Beirut. Según los medios estatales un incendio comenzó cerca de los silos de trigo del puerto, en un almacén que contenía explosivos incautados, lo cual provocó una fuerte deflagración que pudo sentirse en toda la ciudad y sus suburbios.

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