martes 13 de febrero de 2024
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salud

Efecto del sodio en la dieta sobre la presión arterial: una prueba cruzada

Un grupo de investigadores de Estados Unidos analizó los efectos de una dieta baja y alta en sodio sobre la presión arterial. Los resultados fueron publicados en JAMA (1). Lo analizamos.

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PUNTOS CLAVE

  • El sodio de la dieta contribuye a la elevación de la presión arterial, y su restricción, es una recomendación en la mayoría de las personas con esta enfermedad.

  • Un grupo de investigadores de Estados Unidos se propuso evaluar el impacto de la ingesta dietética de sodio sobre la presión arterial, en adultos de mediana y avanzada edad.

  • Llevaron adelante un estudio cruzado, en el que asignaron una dieta baja y alta en sodio, a 213 personas, durante 1 semana. Midieron los valores de presión arterial sistólica y diastólica de 24 horas.

  • Una semana de una dieta baja en sodio resultó en una reducción promedio de 8 mm Hg en la presión arterial sistólica, en comparación con una dieta alta en sodio, con pocos eventos adversos.

  • La dieta baja en sodio redujo la presión arterial sistólica en casi el 75% de las personas, en comparación con la dieta alta en sodio.

  • En este ensayo, el efecto reductor de la presión arterial a partir de la reducción del sodio en la dieta fue comparable al de un medicamento antihipertensivo de primera línea de uso común

El sodio es un componente de la dieta que contribuye sustancialmente a la presión arterial.

La ingesta promedio diaria de sodio en los adultos de edad media y avanzada estadounidenses es de 3.5 gramos: esto supera las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la American Heart Association.

Distintos ensayos aleatorios les dan sustento teórico a las recomendaciones para reducir el consumo de sodio para reducir la presión arterial.

La variabilidad individual en la respuesta de la presión arterial al sodio en la dieta puede dificultar la determinación de respuestas personalizadas al tratamiento, a partir de ensayos clínicos.

La respuesta de la presión arterial intraindividual, a la variación en la ingesta de sodio, conocida como sensibilidad de la presión arterial a la sal, se ha usado para definir a los individuos que experimentan diferencias significativas en la presión arterial con la reducción de la ingesta de sodio.

Las estimaciones sugieren que aproximadamente el 50% y el 25% de los individuos, con y sin hipertensión arterial, presentan sensibilidad de la presión arterial a la sal, respectivamente.

La mayoría de los ensayos aleatorios que probaron la reducción del sodio de la dieta, excluyeron a las personas que tomaban medicamentos antihipertensivos. Por lo tanto, entre las personas con hipertensión tratada, la incertidumbre persiste con respecto al grado en que, la reducción del sodio de la dieta, disminuye la presión arterial, y si las drogas antihipertensivas se asocian con la disminución de la sensibilidad de la presión arterial a la sal.

Estudio CARDIA: efectos del sodio sobre la presión arterial

Un grupo de investigadores llevó adelante el estudio CARDIA, para examinar la respuesta individual de la presión arterial al sodio en la dieta, la diferencia en la presión arterial entre los individuos asignados a consumir primero una dieta alta o baja en sodio, y si estas variaron según la presión arterial inicial, y el uso de medicamentos antihipertensivos.

Para esto asignaron una dieta, con cruce en los participantes de 2 ciudades de los Estados Unidos.

Se incluyeron en total de 213 personas, de 50 a 75 años, con:

  • Normotensión (25%)

  • Hipertensión controlada (20%)

  • Hipertensión no controlada (31%)

  • Hipertensión NO tratada (25%)

Los participantes asistieron a una visita inicial mientras consumían su dieta habitual, y luego llevaron adelante dietas altas y bajas en sodio, durante 1 semana.

La intervención fue indicar una dieta ALTA en sodio (aproximadamente 2.200 mg de sodio, agregados diariamente a la dieta habitual), y una dieta BAJA en sodio (aproximadamente 500 mg diarios en total).

Midieron la presión arterial sistólica y diastólica ambulatoria promedio de 24 horas, la presión arterial media y la presión del pulso.

Coronary Artery Risk Development in Young Adults (CARDIA)–SSBP: ¿de qué se trató el estudio?

CARDIA es un estudio de cohorte observacional, multicéntrico y prospectivo que tiene como objetivo identificar los factores en la edad adulta joven que influyen en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

En esta ocasión los participantes asistieron a 4 visitas del estudio, para un estudio prospectivo: inscripción, visita inicial, final de la primera semana de dieta y final de la segunda semana de dieta.

Las últimas 3 ocurrieron en intervalos consecutivos de 1 semana.

La asignación al orden de la dieta se alternó por día de la semana en cada sitio.

Se realizó un monitoreo ambulatorio de la presión arterial, durante un día, al final de cada semana de la intervención, y se midió la excreción de sodio urinaria de 24 horas.

Los resultados: ¿qué encontraron en este estudio?

Entre los 213 participantes que completaron las visitas con dietas alta y baja en sodio, la edad promedio fue de 61 años, el 65% eran mujeres y el 64% eran negros.

Mientras consumían las dietas habituales, altas, y bajas en sodio, la mediana de las medidas de presión arterial sistólica de los participantes fue de 125, 126 y 119 mm Hg, respectivamente.

La mediana del cambio intraindividual en la presión arterial media, entre las dietas altas y bajas en sodio, fue de 4 mm Hg, algo que NO difirió significativamente según el estado de hipertensión.

En comparación con la dieta alta en sodio, la dieta baja en sodio indujo una disminución de la presión arterial media en el 73.4% de los individuos.

El umbral comúnmente utilizado de una disminución de 5 mm Hg o más en la presión arterial media entre una dieta alta en sodio, y una dieta baja en sodio, clasificó al 46% de las personas como «sensibles a la sal».

Al final de la primera semana de intervención dietética, la diferencia media de la presión arterial sistólica entre los individuos asignados a una dieta alta en sodio, y a una dieta baja en sodio, fue de 8 mm Hg, algo que fue en su mayoría similar en todos los subgrupos de edad, sexo, raza, hipertensión, presión arterial inicial, diabetes e índice de masa corporal.

Los eventos adversos fueron leves y los informaron el 9.9% y el 8% de las personas mientras consumían dietas altas y bajas en sodio, respectivamente.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?

La reducción del sodio en la dieta, disminuyó significativamente la presión arterial en la mayoría de los adultos de mediana edad y ancianos.

La disminución de la presión arterial al cambiar de una dieta alta, a una baja en sodio, fue independiente del estado previo de hipertensión arterial, y del uso de medicamentos antihipertensivos. Esto fue generalmente consistente en todos los subgrupos, y no resultó en un exceso de eventos adversos.

El consumo de una dieta baja en sodio genera un efecto similar al de una medicación antihipertensivos en su dosis promedio.

Referencias

(1). https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2811931

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