sábado 6 de abril de 2024
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SALUD

Covid-19: evolución de la mortalidad hospitalaria desde sus inicios hasta la actualidad

Revisamos una reciente publicación de The Lancet, donde analizan el impacto del Covid-19 a partir de la mortalidad intrahospitalaria, desde su aparición en Wuhan, China, ola tras ola, hasta llegar a Ómicron y sus vástagos

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  • El Covid-19 sigue dando que hablar. Se publicó el 1 de febrero en The Lancet un estudio que incluyó más de 38.500 adultos internados por Covid-19, desde febrero del 2020, a octubre de 2022.

  • Analizaron la mortalidad intrahospitalaria de cada cepa/variantes del SARS-CoV-2, desde la que inicio la pandemia en China, pasando por Alfa y Delta, hasta Ómicron y sus vástagos. También analizaron el efecto de la edad en el riesgo de morir, así como la vacunación.

  • La mortalidad del Covid-19 en los individuos hospitalizados, disminuyó ola tras ola (y variante tras variante).

  • La mortalidad a los 28 días de haber sido hospitalizado en los adultos fue de 14, 10, 9 y 6%, para las cepas original y las variantes Alfa, Delta y Ómicron, respectivamente.

  • Respecto a las subvariantes de Ómicron, la mortalidad a los 28 días de la hospitalización de BA.1, BA.2 y BA.5 fue de 9, 7 y 6%, respectivamente.

  • Vemos acá con las sucesivas dosis de vacunas en la población, así como infección tras infección por SARS-CoV-2, que el impacto del Covid-19 respecto a la mortalidad, fue cayendo.

  • Al analizar por grupo de edad, los más afectados fueron los más añosos: la mortalidad de 18 a 49 años fue del 1-2%, mientras que en los de 70 o más años, varía de un 27 a un 10%.

  • Los pacientes NO vacunados fueron los más afectados por el Covid-19, así como los individuos inmunocomprometidos o con comorbilidades.

  • Desde que se notificaron los primeros casos de Covid-19 en Wuhan, China, a fines de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró más 750 millones de casos confirmados, y casi 7 millones de muertes por el SARS-CoV-2.

    El virus, con el paso del tiempo, mostró cambios importantes en sus propiedades fenotípicas, principalmente a nivel de la transmisibilidad, la antigenicidad, y el escape inmunológico.

    La OMS identificó, hasta ahora, 5 variantes de preocupación (VOC, a partir de la cepa ancestral, salvaje o Wuhan):

    • Alfa (alguna vez llamada «Británica»)

    • Beta («Sudafricana»)

    • Gamma («Manaos»)

    • Delta («India»)

    • Ómicron

    SARS-COV-2 en su versión «final»: Ómicron

    Ómicron, la última variante declarada como de preocupación (VOC), se detectó en Sudáfrica en noviembre de 2021 y, a diferencia de las variantes anteriores, evolucionó hacia numerosos sublinajes, como BA.1, BA.2, BA.4 y BA.5, así como hacia muchas otras subvariantes descendientes y recombinantes de BA.2 y BA.5.

    Además, en comparación con las variantes anteriores, la variante Ómicron tiene una mayor transmisibilidad, pero una gravedad de la enfermedad menos grave y, por ende, una menor mortalidad.

    A pesar de esto, se ha informado que las tasas de hospitalización asociadas al Covid-19 también fueron altas cuando surgió la variante Ómicron, aunque la proporción de pacientes con Covid-19 que tuvieron enfermedad grave (y, por ende, hospitalización), cayó.

    Estudios en Hong Kong mostraron los efectos perjudiciales qué Ómicron puede causar en poblaciones con baja inmunidad «de rebaño», y escasa aceptación de la vacuna entre las personas mayores y frágiles.

    Además, dada la gran cantidad de personas que se infectaron con Ómicron, aunque el porcentaje de personas con Covid-19 que mueren sea menor, el número absoluto de fallecidos sigue siendo importante.

    Tasas de mortalidad del Covid-19, ola tras ola (y variante tras variante): ¿qué sabemos?

    Las tasas de mortalidad hospitalaria por Covid-19 en los Estados Unidos varió desde más del 20% durante las primeras fases de la pandemia, hasta menos del 10% desde la aparición de la variante Ómicron.

    A pesar de estas tasas de mortalidad más bajas, en un estudio suizo la variante Ómicron se asoció con un riesgo significativamente mayor de mortalidad hospitalaria en comparación con la influenza (es decir, todavía Ómicron, mató más que la gripe, su comparador histórico).

    Un estudio en busca de respuestas: EuCARE-HOSPITALISED

    El proyecto European Cohorts of Patients and Schools to Advance Response to Epidemics (EuCARE) es un esfuerzo colaborativo multinacional, con el objetivo de apoyar respuestas efectivas a la epidemia de Covid-19, con un fuerte énfasis en las variantes emergentes del SARS-CoV-2.

    Dentro del proyecto, el estudio EuCARE-HOSPITALISED se propuso analizar el curso clínico de los pacientes hospitalizados con infección las diferentes variantes del SARS-CoV-2.

    En concreto, analizaron la mortalidad hospitalaria a los 28 días en pacientes adultos (18 o más años) hospitalizados con Covid-19, durante las distintas olas de las distintas variantes (Salvaje o Wuhan, Alfa, Delta y Ómicron), durante el período de febrero de 2020 a octubre de 2022. Además, se propusieron analizar si la edad es un modificador de la mortalidad (algo que parecería que si con el Covid-19).

    También compararon el riesgo de morir en el hospital asociado con los sublinajes Ómicron BA.1, BA.2 y BA.5. No tomaron las variantes recombinantes que siguieron a estas últimas por un bajo número de casos en el momento del estudio. Lo mismo sucedió con las variantes de preocupación Beta y Gamma.

    Incluyeron a adultos hospitalizados por Covid-19 en 9 países (Alemania, Italia, Portugal, Polonia, Suecia, Reino Unido, Lituania, Kenia y México). También incluyeron a aquellos que murieron en servicios de emergencia por Covid-19.

    Los resultados: ¿qué encontraron en este estudio?

    En el análisis final incluyeron 38.585 participantes:

    • 19.763 de la cepa tipo salvaje

    • 6387 de Alpha

    • 3640 de Delta

    • 8795 de Ómicron

    Entre los participantes ≥ 70 años, la HR ajustada para Delta frente a Ómicron fue de 1.66 (es decir, Delta fue un 66% más mortal).

    Esta estimación fue de 1.66 para Alpha frente a Ómicron (similar a Delta), y de 1.34 para la cepa salvaje, frente a Ómicron.

    Las mortalidades hospitalarias de las subvariantes de Ómicron fueron:

    • BA.1, 9%

    • BA.2, 7%

    • BA.5, 6%

    Al comparar los sublinajes de Ómicron, el HR para BA.1 fue 1.92, en comparación con BA.2, y 1.52, en comparación con BA.5.

    Al analizar la mortalidad global del Covid-19 por edades, los resultados fueron los siguientes:

    • 18-49 años, 1-2%

    • 50-69 años, 4-8% (4 veces más)

    • 70 o más años, 10-27%

    Al analizar la población de 70 o más, años, la mortalidad fue del 27, 22, 19 y 10%, para la cepa salvaje, y las variantes Alfa, Delta y Ómicron, respectivamente.

    Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?

    La disminución de la mortalidad hospitalaria observada acá parece reflejar un efecto combinado de la inmunidad de las vacunas y de las infecciones previas, aunque también pueden haber contribuido las diferencias en la virulencia entre las variantes del SARS-CoV-2.

    Referencias

    (1). https://www.thelancet.com/journals/lanepe/article/PIIS2666-7762%2824%2900021-8/fulltext

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