Puntos clave

• Un grupo de investigadores de Estados Unidos llevó adelante un estudio observacional retrospectivo a partir de una muestra de conveniencia de casi 40 mil personas, de 18 a 80 años, con antecedentes de tener actualmente, o de haber tenido, menstruaciones, y que se aplicaron una vacuna Covid-19. Lo hicieron por medio de una encuesta.

• Evaluaron los cambios menstruales de las mujeres que menstruaban regularmente, y la presencia de sangrado genital anormal en las que, por una cuestión u otra, ya no lo hacían.

• En las personas que menstruaban regularmente, los cambios en el sangrado menstrual fueron muy frecuentes tras la aplicación de una vacuna Covid-19: el 42% reportó tener un sangrado mayor que el habitual.

• Tuvieron más probabilidades de tener cambios menstruales en este grupo las personas más grandes, las que habían estado embarazadas, y las que habían tenido eventos adversos sistémicos con las vacunas. También las personas que tenían endometriosis, adenomiosis, fibromas uterinos o síndrome de ovario poliquístico.

• En las personas que no menstruaban regularmente (por distintos tratamientos hormonales supresivos, o por su condición de post-menopausia), la mayoría experimentó un sangrado genital anómalo: 65.7% en promedio.

• Entre las personas pre-menopáusicas, los sangrados fueron más frecuentes en las que habían estado embarazadas, y entre las personas post-menopáusicas, en las que eran más jóvenes.

• Por ser una muestra de conveniencia, los resultados de esta encuesta no pueden ser generalizados a toda la población.

• En general, los cambios en el sangrado menstrual son comunes, y no son peligrosos. Los cambios de esta naturaleza no son indicativos de cambios en la fertilidad.

• Documentar esto es necesario para construir la confianza en las vacunas.

¿Qué sabemos hasta ahora de los cambios en el ciclo menstrual femenino en relación a las vacunas Covid-19?

A principios del 2021, tras iniciar la vacunación Covid-19, comenzaron a darse a conocer casos de mujeres que relataban sangrados menstruales inesperados luego de recibir una vacuna contra el SARS-CoV-2.

Los ensayos de vacunas Covid-19 en general no incluyeron el reporte de los trastornos o sangrados menstruales anormales.

Algunos profesionales afirmaron que estos trastornos no tienen un fundamento biológico, y que no había datos para apoyar estas afirmaciones. Otros los atribuyeron al estrés.

Por otro lado, los individuos anti-vacunas, los que tenían dudas, y algunos profesionales asociaron estos trastornos menstruales en el corto plazo, con la posibilidad de alteraciones en la fertilidad a largo plazo. Por supuesto que estos últimos, también sin un fundamento teórico ni datos confiables.

Al estar las vacunas disponibles para adolescentes, muchos padres dudaron en aplicarlas, al creer que éstas podían interferir con el desarrollo normal de la pubertad, y con la fertilidad de sus hijos.

Tanto las opiniones de los que desestimaron a los trastornos del ciclo femenino, cómo los que afirmaron que las vacunas podían afectar la fertilidad, erosionaron la confianza en las vacunas Covid-19.

¿Por qué mecanismo podría una vacuna alterar el ciclo menstrual?

Distintos mecanismos podrían explicar estos cambios. Una vacuna es un desafío al sistema inmune, lo que genera inflamación, y podría generar cambios así en la reparación normal del útero.

El sistema reproductor femenino es flexible y se adapta ante estresores a corto plazo, para dejar la fertilidad a largo plazo intacta. Está descrito que hasta el hecho de correr una maratón puede alterar el ciclo femenino, al alterar en el corto plazo las concentraciones de hormonas, sin afectar la fertilidad a largo plazo.

También la restricción calórica genera cambios en el ciclo femenino, que se recuperan al volver a comer normalmente. Muchos factores de estrés pueden alterar el ciclo femenino y la menstruación a corto plazo.

En los individuos con Covid-19 si se vieron alteraciones del ciclo femenino a corto (2), y a largo plazo, particularmente en individuos con Covid-19 prolongado (3).

Las vacunas movilizan al sistema inmune para proteger de la exposición al virus, si esta ocurre. Esta cascada inmune, genera inflamación sistémica, y esta, puede afectar al ciclo femenino.

Esto se vio en distintas vacunas, como la de la hepatitis B, la del HPV (hasta en un 25% de quienes recibieron está última presentaron alteraciones del ciclo), y ambas están en el calendario de vacunación obligatorio.

Para despejar estas dudas, un grupo de investigadores llevó adelante un estudio de diseño observacional y retrospectivo.

El estudio

Buscaron investigar los cambios en los patrones de sangrado menstrual. Lo hicieron por medio de una encuesta.

Tomaron una muestra por conveniencia de personas (n = 39.139). El muestreo por conveniencia es una técnica de muestreo no probabilístico, que permite juntar rápidamente un gran número de individuos, por proximidad o por facilidad para reclutarlos.

No considera si realmente estos son una muestra representativa de toda la población o no. Se usa en situaciones en las que hay grandes poblaciones para ser evaluadas, ya que, en la mayoría de los casos, es casi imposible realizar pruebas a toda una población. Esta es la forma de muestreo más común.

Este grupo incluyó a casi 40 mil personas que menstruaban regularmente, y que ya no menstruaban, en busca de sangrados genitales anormales, después de la aplicación de una vacuna Covid-19.

La edad fue de 18 a 80 años, con una media de 33. El 90.9% se definieron como mujeres, y 9.1% como de diversos géneros. Todas las participantes estaban completamente vacunadas, al menos 14 días antes de su inclusión.

Las vacunas usadas fueron:

• Pfizer-BioNTech, 21.620 participantes

• Moderna, 13.001 participantes

• AstraZeneca, 751 participantes

• Johnson & Johnson, 3469 participantes

• Novavax, 61 participantes

• Otras, 204 participantes

• No reportaron el tipo de vacuna, 23 participantes

Los eventos adversos reportados fueron:

• Dolor en el sitio de aplicación (87.6 y 77.4%, con la primera y segunda dosis, respectivamente).

• Síntomas sistémicos tales como cefalea, náusea, fiebre o astenia (54 y 74.6%, con la primera y segunda dosis, respectivamente).

Los resultados: ¿qué encontraron?

1. Personas que menstrúan regularmente

En este grupo se incluye a aquellas personas que tienen menstruaciones, para diferenciarlas de las personas menopáusicas o post-menopáusicas.

Se reportaron cambios en el ciclo menstrual, en distintas proporciones, según el tiempo desde la vacunación:

• Dentro de la semana de la vacunación (día 1 a 7), 31.4% de las personas tras la primera dosis, y 37% tras la segunda.

• Del día 8 al 14, 25.9 y 23.6% de las personas, respectivamente.

• Del día 15 en adelante, después de recibir la vacuna, 29.9 y 26.8%, respectivamente, los reportaron.

El resto de las personas reportó que estaba menstruando cuando se vacunaron (12.7% durante la primera dosis, 12.5% durante la segunda). En total, el 42.1% reportó un mayor sangrado menstrual después de la vacunación.

Un 43% no reportó cambios en el flujo menstrual después de la vacunación.

2. Asociaciones con un mayor sangrado menstrual post-vacunación

Se evalúo qué factores podían estar asociados a esta condición. Un mayor sangrado menstrual post-vacunación, en las personas que menstruaban regularmente, fue más frecuente si tenían las siguientes condiciones:

• Endometriosis

• Menorragia (menstruación de mayor volumen, o durante más tiempo)

• Adenomiosis

• Fibromas uterinos

• Síndrome de ovario poliquístico

3. Personas que no menstruaban regularmente

Entre estas se incluyeron 2 grupos de personas:

• Personas pre-menopáusicas (por uso de anticonceptivos de acción prolongada, o anticonceptivos hormonales continuos, o tratamientos de afirmación se generó que anulan la menstruación). En total, 1815 personas.

• Personas post-menopáusicas (aquellas de 55 o más años, y 12 o más meses sin sangrado menstrual). En total, 238 personas.

Entre las personas pre-menopáusicas que no menstruaban, reportaron un sangrado anómalo o irruptivo.

• El 70.5% de las personas que usaban anticonceptivos de acción prolongada reversibles.

• El 38.5% de las personas que usaban hormonas de afirmación de género.

En promedio, en este grupo en 65.7% presentó un sangrado anómalo (2/3). Respecto al grupo de las personas post-menopáusicas, 66% de las personas.

Una mayor incidencia de los sangrados genitales anómalos se asoció con la edad, la presencia de efectos adversos sistémicos de las vacunas, la historia de embarazo o parto, y la etnia.

Las conclusiones: ¿Qué nos deja este estudio?

En las personas que menstruaban regularmente, los cambios en el sangrado menstrual fueron muy frecuentes tras la aplicación de una vacuna Covid-19: el 42% reportó tener un sangrado mayor que el habitual.

Tuvieron más probabilidades de tener cambios menstruales en este grupo las personas más grandes, las que habían estado embarazadas, y las que habían tenido eventos adversos sistémicos con las vacunas. También las personas que tenían endometriosis, adenomiosis, fibromas uterinos o síndrome de ovario poliquístico.

En las personas que no menstruaban regularmente (por distintos tratamientos hormonales supresivos, o por su condición de post-menopausia), la mayoría experimentó un sangrado genital anómalo (65.7% en promedio).

En grupo, entre las personas pre-menopáusicas, los sangrados fueron más frecuentes en las que habían estado embarazadas, y entre las personas post-menopáusicas, en las que eran más jóvenes.

Por ser una muestra de conveniencia, los resultados de esta encuesta no pueden ser generalizados a toda la población.

En general, los cambios en el sangrado menstrual son comunes, y no son peligrosos. Los cambios de esta naturaleza no son indicativos de cambios en la fertilidad.

Documentar esto es necesario para construir la confianza en las vacunas.

Referencias

(1). https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.abm7201

(2). https://infomed.com.ar/menstruacion-en-mujeres-con-covid-19-que-se-sabe-hasta-ahora/

Para seguir en Instagram al autor: @ramiroherediaok

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