Para finales de 1991, María Cecilia Gómez tenía 18 años y Walter González 17. Los dos vivían en el barrio de Caballito y aunque cada uno tenía su grupo de amigos, en un momento se cruzaron y comenzaron a salir muy informalmente. "Si yo iba a bailar tenía mis cosas (amigos con derecho a roces) y él hacía lo mismo. Pero los sábados y los domingos estábamos siempre juntos. Cada uno sabía que el otro estaba viendo a otras personas, aunque intentáramos ocultarlo", recuerda María Cecilia.

Esa "relación" se fue dando de esa forma durante casi un año. A principios del 92 María Cecilia fue a bailar con sus amigas y conoció a otro chico que le gustó mucho. Salieron 3 o 4 veces y una noche él le propuso ponerse de novios, algo que ella no tenía con Walter. Al otro fin de semana, María Cecilia se reencontró con Walter.

-Quería decirte que conocí a un chico que me gusta y me ofreció tener una relación estable. ¿Vos tenés algo para ofrecerme? -le preguntó.

-Vos hacé lo que quieras -le contestó.

-Ok, hago lo que quiero. Me voy a poner de novia con este chico y no nos vamos a ver más.

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Y de esa forma María Cecilia estuvo 7 años de novia. "Durante todo ese tiempo nunca supe nada de Walter. Yo trabajaba en un jardín de infantes en Valle y José María Moreno, él vivía a una cuadra y nunca me lo crucé. Yo nunca pensé en él, estaba muy enamorada. Lo de Walter era muy free, no me ofrecía otra cosa y yo quería tener una relación seria".

Siempre se vuelve al primer amor

-Estoy confundido, necesito un tiempo -le dijo su novio.

-Si bien no estamos bien, me sorprende un poco la manera en que me lo decís -le contestó.

Más allá de ese planteo, María Cecilia lo había invitado para que fuera a su casa 4 días más tarde de aquella cena. "Como no vino, lo llamé por teléfono y le dije que no lo quería ver nunca más. Y ahí se terminó la relación. Yo me imaginaba que él tenía otra chica y decidí ponerle punto final".

En octubre de ese mismo año se volvió a juntar con sus antiguos amigos del barrio de Caballito.

El fin de semana siguiente todo el grupo se reencontró y fueron a bailar. Obviamente, Walter estaba presente. Esa noche se volvieron a ver. Parecía que no habían pasado esos largos 7 años. Estaban ahí los dos: frente a frente. Más maduros, ya no eran aquellos adolescentes que disfrutaban de sus libertades y que jugaban a ser novios solamente los fines de semana. "El me invitó a tomar algo en el boliche y como yo estaba contenta porque lo volvía a ver había tomado un poco de más y estaba pasada de rosca. Nos besamos durante toda la noche, después me invitó a desayunar a un bar frente al Parque Rivadavia y a las 8 de me llevó hasta mí casa. A las 2 de la tarde entré a trabajar y enseguida me llamó para ver si a la noche quería ir a cenar y, obviamente, le dije que sí", recuerda María Cecilia.

Y desde ese momento no se separaron más. Durante esos primeros días de reencuentro charlaron de cómo habían sido sus relaciones anteriores, por qué habían cortado y todo quedó aclarado. "Desde ese primer momento la relación comenzó a ser seria, nos pusimos de novios y yo nunca más volví a tener relación con ningún otro pibe. Fue lo que no habíamos tenido la primera vez. A partir de ahí empezamos a salir a comer, íbamos al cine, nos íbamos de vacaciones juntos, extendimos la relación a nuestras familias".

En octubre del 2002 ella quedó embarazada y para ese entonces cada uno vivía en su casa. Como los dos trabajaban, comenzaron a juntar dinero y decidieron irse a vivir juntos a un departamento por Boedo y Chiclana. Y el 19 de junio del 2003 nació Valentina.

"Hoy la vida es muy tranquila, proyectando cosas, nos fuimos a Disney los 3 por el cumpleaños de Valentina, somos muy familieros, de estar mucho en casa y ya estamos planificando las vacaciones de verano en Brasil".

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Fuente: La Nación

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