El viernes 18, sábado 19 y domingo 20 de septiembre, el pueblo judío celebra Rosh Hashaná: el año nuevo 5781. En el diccionario hebreo, Rosh Hashaná significa “cabeza del año” y alude a la creación del primer ser humano sobre la faz de la Tierra. Debido al contexto de emergencia sanitaria por el COVID-19, este año los festejos van a ser diferentes.

Rosh Hashaná tiene un momento clave que es cuando se hace sonar el shofar: un instrumento musical hecho del cuerno de un animal, generalmente el carnero. El shofar expresa un sonido que, de acuerdo a la tradición judía, despierta la conciencia, sacude la apatía e invita a asumir acciones en pos de convertirse en mejores exponentes de la raza humana.

Según el rabino Tzvi Grunblatt, más allá del contexto de la pandemia, "este domingo todo el pueblo judío tiene que escuchar el sonido del shofar”. Así lo advierte en un video donde, con orgullo, comparte la logística ideada para que las restricciones de distanciamiento social no sean un impedimento para continuar con esta tradición.

Cuidando las reglas sanitarias tenemos organizado el toque del shofar en lugares públicos, con cupos limitados y en horarios diferentes”, dice Tzvi Grunblatt en referencia a la página www.shofarargentina.com donde, formulario mediante, se puede reservar un lugar en distintos barrios de la Capital Federal (Almagro, Barrio Norte, Barracas, Belgrano, Caballito, Chacarita, Congreso, Flores, Floresta, Once, Palermo, Paternal, Recoleta, Villa Crespo, Villa del Parque, Villa Devoto y Villa Urquiza), la provincia de Buenos Aires (Bahía Blanca y La Plata) y el interior del país (Córdoba y Tucumán) para presenciar escuchar el sonido del shofar.

Un plus: para quienes no pueden trasladarse, se incluye la opción de shofar a domicilio. “Uno de nuestros voluntarios se acercará a tu casa y hará sonar el shofar desde el exterior, respetando los protocolos”, apunta el sitio web.

“Rosh Hashaná es el Día del Juicio. Normalmente la gente dice: ‘Feliz Año Nuevo', pero nosotros nos saludamos diciendo ‘Leshaná Tová Tikatev Vetejatem’. Significa: ‘Para un buen año, sean inscriptos y sellados’", explica el rabino Tzvi Grunblatt. "Después de tantos meses en pandemia, meses que alteraron la vida en muchísimos aspectos, entrar al Año Nuevo nos da la esperanza de que cambia ahora: hay una nueva inscripción, hay un nuevo sello”, agrega.

Además del descanso y del toque del shofar, judíos de todo el mundo reciben la festividad con una o dos cenas familiares llenas de símbolos, como la manzana con miel (que representa el deseo de tener un año dulce), la jalá agulá (un pan trenzado y redondo que representa el carácter cíclico del año), la cabeza de pescado(reflejo del deseo de ‘ser cabeza y no cola’) y la granada (representando las buenas acciones a las que aspiramos, tan numerosas como las semillas de la fruta), entre otros.

Por su parte, Yosi Baumgarten, el Rabino del Gran Templo Paso también expresó sus deseos para el año que comienza. “Le pedimos a Dios que renueve su confianza, sus votos en la humanidad, en el planeta tierra y en nosotros; que nos perdone y nos una; que podamos tener respeto, que podamos priorizar los valores, priorizándonos a nosotros, y coronarlo a él como nuestro Rey para que nos de un año dulce, un año bueno, un año de unidad, un año de amor, un año de éxito en lo que hagamos y claro, que tengamos éxito y mucha salud; que nos proteja a todos y que todos los enfermos tengan curación”, sostuvo.

Fuente: Infobae

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