Bajo la atenta mirada del nuevo entrenador Carlos Tévez y parte de su cuerpo técnico, Rosario Central cayó este lunes 2-0 contra Vélez en Liniers, por la cuarta fecha de la Liga Profesional.

La apertura del marcador llegó temprano, a los 5 minutos. Central salía desde abajo con pelota dominada y Juan Cruz Komar tocó para Gaspar Servio, pero el arquero resolvió mal ante la presión de Lucas Pratto y cometió un grosero error: se la regaló a Luca Orellano, quien sólo tuvo que empujarla al fondo del arco. Desde allí todo fue cuesta arriba.

Si bien el gol de Vélez fue un obsequio del uno canalla, el desarrollo del partido expuso las enormes falencias de Central en todos los aspectos del juego. Quedó en evidencia, por si hacía falta, que el preocupante presente deportivo no es producto de la casualidad sino que responde a una cadena de errores que incluyen la mala gestión dirigencial para traer refuerzos y el olvidable paso del extécnico Leandro Somoza por el banco.

En ese contexto, Germán Rivarola se hizo cargo del equipo de manera interina y su equipo logró una importante victoria como local ante Godoy Cruz, pero en Liniers el conjunto auriazul volvió a mostrar su peor cara. El Fortín le dio un crudo baño de realidad.

Central estuvo desorientado y desordenado para defender y ocupar espacios al perder el balón, pero también falto de ideas y reacción para tratar de atacar y llegar al arco rival con algo de peligro. Prácticamente no pudo hacerlo, salvo mediante un par de aproximaciones aisladas que quedaron en la nada. Fue superado ampliamente durante todo el partido y la floja producción es una gran señal de alarma para Carlos Tévez, quien estuvo en la cancha observando a su nuevo equipo y este martes asumirá como DT.

Vélez estuvo siempre un paso adelante de Central porque jugó a otra velocidad, como si tuviera una marcha extra. Presionó con inteligencia, llegó antes a las segundas pelotas, la manejó con criterio y fue profundo cuando atacó. A esa buena versión del conjunto dirigido por Alexander Medina, el Canalla no pudo encontrarle la vuelta, pero desde el resultado el Fortín lo perdonó y la diferencia mínima lo mantenía con chances de no irse con las manos vacías.

Tras una primera etapa muy pobre, el equipo de Pirulo salió con una actitud un poco más agresiva para disputar el complemento y se adelantó en la cancha algunos metros en busca de la igualdad. Sin embargo, más allá de algunos avances por las bandas con Lautaro Blanco y del desparpajo de Facundo Buonanotte, no preocupó demasiado al arquero Lucas Hoyos y sufrió ante cada contragolpe de Vélez.

Promediando el complemento, Central estuvo cerca de tener una oportunidad inmejorable para empatar. El árbitro Fernando Espinoza sancionó penal por una falta de Francisco Ortega sobre Facundo Ferreyera, pero luego de chequearlo con el VAR se echó hacia atrás y cambió la decisión. La acción fue discutida, ya que el defensor pareció tocarle el pie de apoyo al volante auriazul.

A 15 minutos del final, el Canalla tuvo la más clara del partido. Marcelo Benítez pateó un tiro de esquina y casi convierte un gol olímpico, pero Hoyos despejó la pelota con un gran esfuerzo sobre la línea.

Para colmo de males, en la siguiente jugada el Fortín aprovechó una pelota detenida a favor y lo liquidó gracias a un cabezazo de Damián Fernández, que conectó en soledad en medio del área y marcó el segundo gol de la noche.

El interinato de Rivarola terminó con una victoria en casa y la derrota en Liniers. Para Central empieza una nueva etapa con la llegada del debutante Tévez como entrenador y la promesa de varios refuerzos que le den experiencia y un salto de calidad a un plantel con muchos chicos y pocos referentes. En Liniers, una vez más, quedaron de manifiesto las penurias y necesidades canallas.

Fuente: Rosario3

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