El hecho se conoció hace casi una semana en Concordia. Un grupo de docentes que formaban parte de esta institución decidió renunciar a su cargo para dar a conocer los distintos casos de violencia que ocurrían en el lugar.

Precisamente, se trata del jardín de infantes privado “Patito Coletón”, ubicado en la esquina de calles Tucumán y San Juan de Concordia. La denuncia expresa que en el lugar se dieron “maltratos físicos y verbales hacia los niños, por parte de la directora Fernanda Arce y Daniela Hernández, una de las maestras”.

Al respecto, para brindar detalles y dar a conocer el caso, una de las maestras denunciantes se comunicó con Diario Río Uruguay y manifestó su necesidad de que esto se vuelva público porque "una mujer que se llama Daniela Hernández maltrata a los nenes que no saben hablar, a los bebés y a los que tienen dificultades para expresarse".

Violencia

Antes de comenzar a trabajar en esta institución, comentó la entrevistada, “nos decían que no vayamos a ese jardín” porque ya se conocían estas situaciones de violencia. Según lo que expresó, “eran increíbles los gritos a los bebés del maternal, gritarles porque no se apuraban, porque tardaban mucho en el baño, por no quedarse sentados” y asimismo, explicó que a esa edad “los niños son deambuladores, no tienen una rutina marcada” y “no saben que tienen que respetar estas formas”.

En una ocasión, recordó que “en el turno mañana había un nene con muchas energías, peleaba, le sacaba los juguetes a los demás, los mordía; pero esta situación no le daba ningún derecho a agarrarlo de las orejas, a zamarrearlo o a pegarle por las manos”. Siguiendo con el relato, refiriéndose a la semana pasada, “este nene tenía una regla y, antes de irse, mi compañera se la pidió, pero él no se la dio” por lo que Daniela -la docente denunciada- “le quitó la regla y empezó a pegarle en el brazo hasta que el objeto se rompió de tantos golpes”. Además, una de sus alumnas “admitió que la maestra le pegó en la cabeza”.

De la misma manera, durante el turno vespertino, “concurría un nene de 2 añitos que posee dificultades para hablar”. Este niño se hallaba “escondido atrás de una puerta cuando Daniela lo agarró y comenzó a apretarlo mientras le gritaba que se quedara quieto, golpeándolo contra la pared” y “¿qué se puede hacer frente a esta situación, más que hablar directamente con los padres?” expresó.

Además, en palabras de la docente entrevistada, “durante el mes de noviembre comenzó a asistir al lugar Luján Benítez, una chica que no es auxiliar, no estudia el profesorado de nivel inicial y no terminó el secundario” que “supuestamente era mi auxiliar, estaba a cargo de un bebé y nos ayudaba cada tanto, cuando podía”. En base a esto, explicó que “en el jardín hay una especie de pileta con pelotas de plástico adentro que tiene una tapa” y uno de los nenes “salió de la sala llevándose la tapa de esta pileta, por lo que Luján se acercó, le puso la tapa encima y lo empezó a aplastar mientras le decía que se quedara quieto”.

Sobre esta situación, “nosotras no le dijimos nada a la directora porque ella ya estaba al tanto de todo esto, ella también discriminaba a los nenes y le decía cosas que no estaban a su altura, cosas que ellos no entienden”, además de que “sentimos miedo, porque nosotras éramos nuevas, ella era una directora recibida y conocida que podía perjudicarnos como alumnas del profesorado, dejarnos sin trabajo en otros lados” pero al poco tiempo “renunciamos y yo hablé con los papás de mis nenes, les dije mis motivos”. Esta aclaración tiene que ver con un caso previo, en el que una de las maestras decidió renunciar a sus horas y la directora “dijo que la seño anterior renunció, dejó solos a los nenes, sin dar explicaciones, entre otras cosas” y “esa chica abandonó por el mismo motivo que nosotras” aclaró la entrevistada.

Denuncia

A principios de esta semana, en el jardín hubo una reunión con los padres de los alumnos. La directora, según el relato de la docente entrevistada, “no quería que nosotras vayamos, porque éramos ajenas a la institución” pero los padres “pidieron que ingresáramos”. Allí “hablamos, yo conté lo que vi, las demás seños contaron sus experiencias y llamaron a Daniela, quién se reía y negaba todo lo que se decía”.

De la misma manera, hay padres que “contaron los testimonios de sus hijos” y “llama la atención que un niño de 2 años y 8 meses le cuente a su madre tal cual las cosas que su seño contó, sin haberlo escuchado antes” porque esta mamá “primero habló con su hijo y después nos escuchó a nosotras”. Frente a esto se preguntó: “Si escucharas que tu hijo te cuenta que le pegan, que le dice a su seño que le duele y ella le sigue pegando ¿qué haces? Vas a creerle a tu hijo”.

Ahora, que el caso se conoció a través de distintos medios, “los nenes siguen contando lo mismo, no cambian el relato porque es cierto” y “¿qué más que el mismo relato de sus hijos?”.

Por último, la docente agregó que “en todos los horarios hay un caso específico de violencia” y este miércoles 27 de noviembre “fui a hacer la denuncia en tribunales” donde “los papás de los nenes denunciarán legalmente también”.

Fuente: Diario Río Uruguay

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