Su abogado defensor, Augusto Lafferriere, confirmó al Nueve que su defendido hizo este particular pedido a raíz de "algunas diferencias que ha tenido con su familia, más precisamente cuestiones conyugales, propios de las personas en prisión preventiva, cuando a los vínculos hay que volver a reconstruirlos, sean familiares o de amistad".

De todas formas, Lafferriere prefirió encarar la solicitud por otro lado. "Me sugirió la posibilidad de volver. Yo lo planteo al Tribunal y dije que dado que el encierro carcelario es la última instancia del derecho, solicité no volver a la cárcel aunque lo haya pedido, sino posibilitar que tenga una salida de 50 o 100 metros en momentos en que discute con la mujer", contó.

Al respecto, el abogado se explayó y dijo que "si bien hay un pedido de que si la cosa no va y no tiene dónde ir, porque ha quedado desinstitucionalizado y perdió amistades y vínculos, esta defensa atendió al reclamo y lo planteó al Tribunal de diferente modo. Pedimos en ese caso concreto que le permitan al menos una salida de 30 minutos diarios", sobre todo cuando surgen conflictos con su pareja, para "tomar un poco de aire".

Por otro lado, Lafferriere analizó que suelen darse estos conflictos con las prisiones domiciliarias. "Estas situaciones, sumadas al aislamiento de la cuarentena y que los amigos y personas no pueden visitarlos, surgen diferencias privadas que llevan a que no tenga otro lugar dónde ir", planteó.

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