Hernán Raúl Gervasoni recibió a la Policía de la Ciudad en remera, short deportivo y zapatillas en su casa del barrio 9 de Abril de Esteban Echeverría. Lo primero que hizo al ver a los efectivos fue advertirles que se estaban equivocando de casa. No le sirvió de mucho. Los agente de la división Conductas Informáticas Ilícitas de la Policía de la Ciudad tenían el dato preciso de que desde esa vivienda se habían realizado las extorsiones a Ángel De Brito en las cuales lo amenazaban con difundir supuestas fotos íntimas.

En el operativo donde Gervasoni quedó detenido se secuestraron distintos dispositivos electrónicos pero, además, se halló una pistola Browning calibre 22 que no tenía ningún tipo de documentación. Así, quedó arrestado. Se sospecha que Gervasoni, camionero, padre de al menos dos hijos, sería el responsable de un hackeo que sufrió Carolina “Pampita” Ardohain.

Lo primero que se hizo fue preservar la evidencia electrónicaque es lo que se suele hacer en estos casos. Ese fue el paso fundamental para llegar a lo que se llegó”, explica el fiscal. Las amenazas llegaron al teléfono de De Brito por mensaje de WhatsApp, Instagram y por llamada telefónica.

Según el expediente que inició Azzolin, el caso habría comenzado el 24 de julio de 2020. Ese día, “Pampita” Ardohain denunció públicamente en sus redes sociales que alguien había ingresado ilegalmente a su WhatsApp y se lo había hackeado durante algunas horas. Aclaró que los que lo hicieron accedieron a toda su lista de contactos. Ese mismo día, a las 15:15, llegó el primer mensaje amenazante contra De Brito.

La justiciaestá convencida de que la misma persona está detrás de los dos ataques. Una prueba de ello es la única conversación que tuvo Ángel con su extorsionador. En medio de la gran cantidad de comunicaciones que comenzó a recibir desde ese día, llegó un llamado que el periodista decidió atender. En su denuncia judicial contó los detalles de la conversación. “Escuché como me amenazaban afirmando que si no cumplía con los mensajes efectuados la iba a pasar muy mal. Además de que me iba a salir más caro y que iba a sufrir las mismas consecuencias que Pampita”, afirmó.

Entre los chats que recibió el conductor se destacan algunos que son particularmente amenazantes. “Hola, es sencillo. Tengo tu número de teléfono. Sabés lo que supone eso. No quiero sonar desagradable pero quiero pedirte un saludo en video. Sino escracho tu número y tus fotos”, fue una de las extorsiones. Algunos minutos después, el tono fue aún más agresivo: “No me suelen conocer por tener mucha paciencia. Le doy hasta las 16 para obtener una respuesta. Esta es su última oportunidad. Si me bloqueás, escracho tu número”.

Una vez que la Justicia reunió todos los elementos de prueba, comenzaron a rastrear las distintas líneas desde donde podrían provenir las amenazas, al igual que con IPs de algunas computadoras. Los resultados de esos trabajos de inteligencia marcaron una casa en el barrio 9 de Abril en Lomas de Zamora, junto a la autopista Riccheri.Así, llegaron a Hernán Raúl Gervasoni.

Ángel De Brito afirmó: “Denuncié judicialmente a todos los que amenazan por redes sociales o por teléfono. Fue un gran trabajo silencioso de Martin Leguizamón. Se iniciarán causas contra todos”.

Fuente: Infobae.

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