* Por Gustavo Patricio Tarragona. Politólogo. gptarragona@gmail.com

Sabemos que una característica fundamental de todo Estado republicano es la así llamada división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Los tres actúan por separados, se controlan, pero también cooperan entre si.

En este sentido, podemos denominar producción congresional a los que produce el Congreso: leyes, resoluciones, declaraciones, acuerdos, ratificaciones de tratados internacionales, etc. Más puntualmente, podemos entender por “producción legislativa” a las leyes que sanciona el Congreso.

Según algunos especialistas, considerando la cantidad de proyectos de ley, resolución y declaración ingresados en la Cámara de Diputados de la Nación, con el paso del tiempo se advierte un aumento en el tiempo, un incremento en las iniciativas del Legislativo frente al Ejecutivo y un mayor aumento en los proyectos de declaración. Así, mientras en el año 1932 los proyectos de ley fueron 370 (de los cuales 63 fueron presentados por el Ejecutivo y 307 por los diputados), en 1973 totalizaron 1601 (92 por parte del Poder Ejecutivo y 1398 por los diputados).

Si tomáramos en cuenta la cantidad de proyectos de ley, en promedio, presentados por diputados nacionales tendríamos que en el año 1932, el promedio fue de 2 proyectos de ley por Diputado, en 1946 fue de 7, en 1964 fue de 8 y en 1973 fue de 6.

Por último y para no abrumar con cifras, si tomáramos en cuenta la cantidad de leyes sancionadas por el Congreso Nacional considerando algunos años, obtendríamos: en 1863 fueron 50 las leyes sancionadas, en 1907 fueron 444, en 1910 (año del Primer Centenario de la Argentina) fueron 1098, en 1984 fueron 117, en tanto que en 1997 fueron 161.

Es cierto que no siempre más es mejor, pero los números expuestos mas arriba son una muestra más que elocuente de la actividad de nuestro Congreso Nacional a lo largo de nuestra (breve) historia político-institucional.

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