En su mensaje pascual y bendición "urbi et orbi", a la ciudad y al mundo, el Papa deploró hoy los terribles atentados que dejaron al menos 200 muertos en Iglesias y hoteles de Sri Lanka e hizo un llamado a la paz en el mundo. Volvió a mencionar especialmente a Venezuela -donde pidió que los responsables políticos trabajen "para poner fin a las injusticias sociales, los abusos y la violencia" y tomen "medidas concretas que permitan sanar las divisiones y dar a la población la ayuda que necesita"-, a Nicaragua, a Siria y a Medio Oriente, entre otras varias zonas del planeta afectadas por conflictos.

"He recibido con tristeza la noticia de los graves atentados que, justo hoy, día de Pascua, han llevado luto y dolor en algunas iglesias y otros lugares de Sri Lanka. Deseo manifestar mi afectuosa cercanía a la comunidad cristiana, atacada mientras se encontraba recogida en oración y a todas las víctimas de tan cruel violencia. Confío al Señor los que han desaparecido trágicamente y rezo por los heridos y todos los que sufren por este dramático evento", dijo Francisco, con rostro adusto, al hablar ante 70.000 personas desde el balcón central de la Basílica de San Pedro al mediodía romano (las 7 de la Argentina), después de haber celebrado ante miles de fieles de todo el mundo la misa solemne de Pascua. Para la ocasión, la plaza de San Pedro se encontraba decorada por más de 55.000 espléndidas flores y plantas procedentes de Holanda y Eslovenia, que el Papa agradeció públicamente.

En una jornada nublada y gris, luego de desear a todos una Feliz Pascua y evocar las palabras iniciales de su reciente Exhortación Apostólica dedicada a especialmente a los jóvenes, "Cristo Vive", el Papa hizo, como es tradición, un repaso geopolítico de los conflictos del mundo. Sin contar a Sri Lanka, que se vio obligado a agregar al final, debido a los cruentos ataques, mencionó a 18 países. El primero fue Siria, país destrozado por un conflicto que comenzó hace ocho años -el 15 de marzo de 2011- "y amenaza con hacernos caer en la resignación e incluso en la indiferencia", según denunció. "En cambio, es hora de renovar el compromiso a favor de una solución política que responda a las justas aspiraciones de libertad, de paz y de justicia, aborde la crisis humanitaria y favorezca el regreso seguro de las personas desplazadas, así como de los que se han refugiado en países vecinos, especialmente en el Líbano y en Jordania", pidió.

Habló después de un Medio Oriente "desgarrado por continuas divisiones y tensiones", donde los cristianos dan testimonio y de los niños exhaustos por el hambre y la guerra de Yemen. "Que la luz de la Pascua ilumine a todos los gobernantes y a los pueblos de Oriente Medio, empezando por los israelíes y palestinos, y los aliente a aliviar tanto sufrimiento y a buscar un futuro de paz y estabilidad", exhortó.

Pidió luego diálogo para Libia, país donde en las últimas semanas volvió a correr sangre y paz para "todo el amado continente africano, lleno todavía de tensiones sociales, conflictos y, a veces, extremismos violentos que dejan inseguridad, destrucción y muerte, especialmente en Burkina Faso, Mali, Níger, Nigeria y Camerún". Francisco mencionó también a Sudán, que está atravesando un momento de incertidumbre política y a Sudán del Sur, cuyos líderes reunió recientemente en un retiro espiritual en el Vaticano, como recordó. Luego de evocar a los habitantes de las regiones orientales de Ucrania, que siguen sufriendo el conflicto todavía en curso, Francisco se refirió a su continente. "Que la alegría de la Resurrección llene los corazones de todos los que en el continente americano sufren las consecuencias de situaciones políticas y económicas difíciles", dijo. "Pienso en particular en el pueblo venezolano: en tantas personas carentes de las condiciones mínimas para llevar una vida digna y segura, debido a una crisis que continúa y se agrava", señaló. "Que el Señor conceda a quienes tienen responsabilidades políticas trabajar para poner fin a las injusticias sociales, a los abusos y a la violencia, y para tomar medidas concretas que permitan sanar las divisiones y dar a la población la ayuda que necesita", agregó, aludiendo, sin nombrarlo, al enfrentamiento entre Nicolás Maduro y el líder opositor y presidente "encargado", Juan Guaidó.

Como también había hecho en el mensaje de la Navidad pasada, alentó asimismo los esfuerzos que se están realizando para encontrar lo antes posible una solución pacífica y negociada en Nicaragua.

Francisco -que fue vivado por la multitud cuando antes dio vueltas por la plaza en papamóvil para saludar a todos-, terminó su mensaje pascual haciendo un llamado para que "ante los numerosos sufrimientos de nuestro tiempo, el Señor de la vida no nos encuentre fríos e indiferentes". "Que haga de nosotros constructores de puentes, no de muros. Que Él, que nos da su paz, haga cesar el fragor de las armas, tanto en las zonas de guerra como en nuestras ciudades, e impulse a los líderes de las naciones a que trabajen para poner fin a la carrera de armamentos y a la propagación preocupante de las armas, especialmente en los países más avanzados económicamente", pidió. "Que el Resucitado, que ha abierto de par en par las puertas del sepulcro, abra nuestros corazones a las necesidades de los menesterosos, los indefensos, los pobres, los desempleados, los marginados, los que llaman a nuestra puerta en busca de pan, de un refugio o del reconocimiento de su dignidad", concluyó, según publicó La Nación.

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