Con la cantidad de redes sociales disponibles y los diferentes servicios asociados, el timbre del teléfono celular no para de sonar. Y si bien en algunos momentos esto puede ser divertido, en otros, se convierte en una verdadera pesadilla.

Por este motivo, la mayoría de jóvenes y adolescentes prefieren tener su smartphone en silencio o en vibración, ya sea en la universidad, el trabajo o la propia casa.

Esto según las conclusiones de un informe reciente realizado por Sensor Tower centrado en los hábitos de los adolescentes británicos, que advierte que la instalación de aplicaciones de tonos de llamadas ha bajado un 20%.

La teoría de los psicopedagogos es que, como la generación T o táctil -la siguiente a la Z- pasan tanto tiempo con sus teléfonos en la mano, no es realmente necesario un tono de llamada para alertarlos de cualquier novedad digital.

El auge de los relojes inteligentes y las pulseras es otra forma de recibir noticias sin sonido. Ya que muchos reciben alertas de las llamadas entrantes mediante vibraciones en sus muñecas.

A esto hay que sumarle que, durante las noches, los adolescentes prefieren comunicarse de manera silenciosa y discreta a través de mensajes para evitar que los padres y otras personas escuchen sus conversaciones.

El mensaje de texto también permite meditar la respuesta y no contestar con lo primero que se viene a la mente. Esto hace sentir más seguros a los jóvenes. Es la ‘Generación Mute’ o ‘Generación Muda’.

Sin palabras

El calificativo de mute también se utiliza para centennials y generaciones Z y Y, ya que realizan de manera importante la mayor parte de sus interacciones con su dispositivo móvil, reduciendo al extremo el uso de las llamadas.

Incluso los millennials, los mayores de los cuales cumplen 40 años este año, están dispuestos a eludir las llamadas telefónicas ya que, una investigación reciente descubrió que muchos piensan que hablar por teléfono los hace viejos.

El ensayo titulado The App Generation aborda precisamente este fenómeno y habla de que un 92% de los jóvenes entre 14 y 24 años prefiere no llamar por teléfono y comunicarse a través de texto.

El mismo estudio recoge que se trata de un rasgo generacional que define el contexto de comunicación al que este grupo poblacional está acostumbrado.

Así, prefieren comunicarse por mensajería instantánea, entre otras cosas, porque así son ellos quienes "controlan los tiempos de respuesta" y no se ven obligados a tomar una decisión en el momento.

Los jóvenes creen que las llamadas son una invasión a su intimidad, que les consume su tiempo, que muestra cierto control de la otra persona sobre ellos, a menos que sea un asunto urgente.

Una encuesta de 2017 realizada por Ofcom encontró que solo el 15% de los jóvenes de 16 a 24 años pensaba que las llamadas telefónicas eran el método de comunicación más importante.

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