"Tuve primeras citas que han durado menos de una hora", cuenta Silvina C. (48). "Otras que aparentaban ir muy bien, pero jamás nos volvimos a conectar luego de esa vez, ni nos mandamos un mensaje de WhatsApp, ni nada".

En la era de las apps, encontrarse con otro y que haya "match del bueno", de esos que hacen una historia de amor, resulta una odisea, un juego de azar en el que interviene la suerte, el destino o quién sabe qué factores misteriosos.

"Una vez un chico se enojó porque fuimos a tomar un café y yo me levanté rápido porque tenía que hacer otra cosa. Me preguntó, '¿qué hice que no te gustó?' Y yo no sabía que responderle, porque no era específicamente nada, pero yo no sentía ganas de permanecer ahí, no me sentí a gusto", agrega Silvina.

"En otras oportunidad, con otro chico que conocí en Tindertuvimos un sexo increible a las pocas horas de conocernos, pero luego me hizo un ghosting (risas) y no arreglamos otro encuentro, luego me enteré de que tenía novia por las redes (y jamás me lo dijo en ese encuentro)".

Y es que en una primera cita podemos conocer a alguien de una manera superficial, pero en la segunda se abren otros espacios y posibilidades de entablar charlas más profundas. Nos preguntamos, ¿cuál es el encuentro más crítico para saber si seguiremos viendo a una persona? ¿El primero o el segundo?

Nivel 1: lo que se espera en una primera cita

Según la licenciada y magister Analía Lilian Pereyra, sexóloga y educadora en sexualidad humana (@licenciadaanaliapereyra): "Siempre el primer encuentro pareciera que va a ser sinónimo de '¿me voy a volver a ver con esta persona o no?'"

"La realidad es que el primer encuentro no me va a decir nada, no va a ser ningún predictor de lo que va a ser la relación, porque está teñido de todo esto: la ansiedad, el desconocimiento, la exigencia por los modelos, la sensación de que tengo que estar 'actuando'. No quiere decir que no haya parejas que no conecten de una y se sientan cómodos y cómodas, pero en general tiene que haber muchas horas de charla, de intercambiar los hobbies, qué cosas les gustan, y también hablar de lo sexual, para entrar en una zona de confianza".

Muchas veces, como hemos visto más arriba, ese espacio de intimidad no llega a ocurrir de buenas a primeras. Y en el medio: ¡ansiedad! "Tuve primeras citas en las que estábamos los dos muy tensos y esto sucedió cuando yo había 'stalkeado' a esa persona en las redes y me había construido una imagen, había idealizado a esa persona. Entonces quería que saliera perfecto y a veces era peor porque me ganaba la inseguridad" (Camila, 29).

"Si le quitamos toda la presióna nuestro primer encuentro -comenta Pereyra-, tomamos algo, nos contamos cosas, y si tenemos ganas nos besamos (y sino no), y si tenemos ganas vamos a la cama, aunque no es necesario ni obligatorio, vamos a sentirnos en un espacio de confianza. Yo siempre apunto a la risa y a la diversión".

"Creo que lo que no volvería a hacer en una primera cita es acostarme con alguien por sentirme presionada a eso o para conquistarlo, de alguna manera", agrega Camila.

Analía Pereyra señala que aún funciona "un mercado sexual". ¿Que cotiza? "Un estereotipo de mujer, un estereotipo de varón. Sentimos que hay competencia, entonces conocemos a alguien en una app de citas y sabemos que hay un montón de otras mujeres, lo mismo para ellos. En esto los hombres no sienten la presión tal vez del cuerpo, el maquillaje, la ropa asociados a la belleza, pero sí sienten mucho a partir de la exigencia sexual. Pareciera que si un encuentro sexual no es exitoso a través de una erección, no sirve."

"La primer cita no suele ser la odisea, todo lo contrario, ocurren un montón de cosas, no la tomemos como tan determinante. Vayamos de a poco y en la medida en que bajemos la ansiedad vamos a poder disfrutar más."

Nivel 2: entrando en confianza

"Entonces, si te vuelve a llamar es porque le gustaste", reza el dicho popular. Y es que en la primera cita no sabemos casi nada de quien tenemos en frente, pero a la segunda vamos más informados. La primera cita crea una huella, pero la segunda es la que puede determinar si hay conexión.

La guardia baja un poco y nos atrevemos a ser más "nosotros mismos", sin los bloqueos propios de la ansiedad que rondan en el primer encuentro. También baja un poco la fantasíaprevia en derredor de quién es el otro y tal vez incluso si tuvimos sexo la primera vez, no iremos tán rápido, sino que la principal motivación será conocernos más.

"La compatibilidad se va construyendo. Y para entablar una relación o vínculo sexo-afectivo primero debemos conocernos en nuestra intimidad. En particular las mujeres debemos sentirnos cómodas con nuestro cuerpo para ir más seguras a un posible encuentro sexual. Si voy con miedos, prejuicios, con información errónea, ahí tengo un obstáculo. Los hombres deben trabajar en relajarse más porque suelen sentir ansiedad de rendimiento las primeras veces (algunos hasta ingieren alguna pastilla y se anticipan para evitar el fracaso)".

"Las segundas veces no son garantía de nada tampoco, es un mito", enfatiza Camila. A este mito se le suman otros, como que "si tenés sexo a la primera ya no te llaman". Este último parece cosa de abuelitas. Tanto mujeres como hombres ya no se hacen cargo de tantos tabúes sexuales.

"Pero es cierto que a la segunda hay más chances de que el vínculo vaya bien porque ya se sabe que al menos el otro la pasó bien y vos la pasaste bien, o te quedaste pensando en esa persona, o físicamente te agradó, o si no del todo apostás a que pueda mejorar" (Camila).

El tema es lo que quedó inconcluso. ¿Te dan ganas de seguir conociendo a esa persona?Quizá quedaron preguntas pendientes o una tensión sexual sin resolver.

Tips para segundas citas

1. Hagan planes distintos. Si la primera cita se desarrolló al aire libre, quizá mejor elegir un lugar más íntimo. O viceversa.

2. Sigan manejando la ansiedad. No nos olvidemos que la confianza se construye con intimidad y siendo lo más genuinos posible.

3. Recuerden que el foco en las primeras citas debería ser divertirse, conocerse y compartir un buen rato, sin exigencias a futuro tales como "si no querés formar una familia mejor no salgamos", escenas de celos desubicadas o apresurados intentos de formalización.

4.Bajar las expectativas. No sabemos mucho del otro aún aunque tengamos un millón de cosas en común. La fantasía es inevitable y suma muchos condimentos al enamoramiento romántico, pero también nos puede propulsar a sufrir una gran desilusión.

5.Espontaneidad. No llamar, no decirnos que la pasamos bien, no comunicarnos por miedo a quedar mal es algo del pasado.

6.¡ A pasarla bonito con cuidado y respeto mutuo!

Fuente: Clarín

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