Walter Minigutti, sacerdote de la Parroquia Santo Domingo Savio de Paraná, hizo un llamado a la solidaridad. Alrededor de 300 litros de leche son repartidos al mes desde la institución, como un aporte a los que menos tienen. Pero ya no alcanza, debido a la creciente demanda.

"Apelamos a la solidaridad sobre todo para ayudar a los niños. Siempre la parroquia es como ese lugar donde se golpea cuando la necesidad aprieta. Y queremos una parroquia abierta que reciba a los que menos tienen" señaló el cura en contacto con el Nueve.

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