Alberto Robledo es el encargado del parador del Balneario Thompson de Paraná, que sufrió gravísimos destrozos en un incendio. En diálogo con el Nueve, desmintió las versiones que indicaban que en el siniestro habían muerto tres perros calcinados, que estaban en el interior del predio. No obstante, confirmó la muerte de un can, que estaba atado y bajo su responsabilidad.

"Lo que dice la gente son todas mentiras: no había tres perros atados, había uno solo y estaba en el salón. Lo dejaba ahí. Lo tenía con un tiraje de siete u ocho metros de soga. No lo podía tenía tener suelto porque era un perro agresivo, malo", expresó. Asimismo, Robledo dijo que "lo tenía como un rey" y que estaba en contacto diario con el animal.

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Por otro lado, el trabajador contó que las pericias revelaron que hubo un desperfecto eléctrico que desató las llamas pero él descree de esa posibilidad, ya que las instalaciones estaban "en perfectas condiciones".

"Yo no estaba en ese momento. Si hubiera estado, no se hubiese prendido fuego así. La gente dejó que se incendiara como se incendió y dejó que el perro se quemara. Había mucha gente afuera", comentó.

"Estamos de duelo, no era solamente un animal, era parte de nuestra familia"

En tanto, su hija Cintia reconoció que "puede haber sido un error" que el perro estuviera atado pero, dadas las magnitudes que adquirió el incendio, consideró: "No sabemos qué hubiera pasado, estuviera atado o no".

"Entiendo la indignación de muchas personas, que piensan que lo utilizábamos como una alarma, pero no lo era. Nos dolió muchísimo su pérdida, era miembro de nuestra familia. Pido a las personas que siguen queriendo denunciar maltrato animal, que se pongan en nuestro lugar", agregó.

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