viernes 2 de diciembre de 2022
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Emmanuel Macron

Macri versus Macron

¿Quién gana la pulseada? Similitudes y diferencias de dos líderes de la "centro derecha", que corren distinta suerte con recetas liberales parecidas. La reforma laboral, un punto clave para el argentino y el francés

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Por Pablo Ortiz

Las comparaciones son siempre odiosas pero vale la pena enumerar similitudes y diferencias de dos presidentes, Mauricio Macri y el francés Emmanuel Macron, que pretenden enmascararse del lado de lo popular pese a pertenecer a la elite más acomodada de la sociedad.

Los dos llenaron la falta de contenido de sus campañas con las promesas que la gente quería escuchar. Una vez en el poder, la primavera terminó bastante rápido con la llegada del ajuste, los tarifazos y el achique del Estado.

La apertura económica y la resignificación de las "bondades" de las inversiones privadas y trasnacionales, también se sumaron a la batería de modificaciones con las que pretenden cambiar la estructura productiva del país.

Si bien la construcción de sus figuras políticas es similar, en el ejercicio del poder no han obtenido los mismos resultados. Un ejemplo claro de esto y un punto clave que los une es la preocupación por reformar el mercado laboral. Al trabajo lo entienden de esa manera: un mercado, de números y de balances que tienen que cerrar siempre para no perjudicar a los poderosos. En el camino, conquistas laborales van quedando.

Las similitudes de los proyectos se corresponden con la receta liberal que vivencia su nuevo oleaje en el mundo. Flexibilizar contratos, tercerizarlos, hacer más baratos los despidos, ponerle techo a las indemnizaciones, limitar los juicios laborales y reducir, cuanto se pueda, la intervención de los sindicatos.

En Francia, Macron tuvo que sacar su reforma por decreto en septiembre, porque en la segunda vuelta de las legislativas se revirtió el resultado y no obtuvo la mayoría en el parlamento.

Además, le jugó en contra la postura de los sindicales. ¿Sabían que los franceses también tienen su CGT? La diferencia radical es que la Confédération Général du Travail está volcada a la izquierda, mientras su homónima local se sentó esta semana a negociar con los patrones, como de igual a igual.

En la Argentina, todo indica que la reforma no deberá sortear demasiados inconvenientes luego del festejado pacto fiscal que firmaron todas las provincias menos San Luis, que no lo hizo sólo porque el gobernador no pudo viajar a Buenos Aires. Asimismo, saldría por la vía que tiene que salir, es decir, por el Congreso y no por decreto como se vio obligado Macron.

Otro factor a tener en cuenta es la conciencia de clase. En Francia, convocados por la oposición y por los sindicatos, trabajadores y estudiantes que advierten el daño que les provocarían las medidas, realizaron multitudinarias marchas y paros contra la reforma en septiembre, octubre y noviembre.

En la Argentina, reiteremos, el triunvirato que conduce al sector sindical se sienta a escuchar a los patrones y, más que tibio, está congelado a la hora de convocar a una huelga a una clase trabajadora que, dos años después, aún parece confiar en la llegada del "segundo semestre".

Macron ganó por más margen de votos que Macri, pero su figura cayó rápidamente con los ajustes y en pocos meses perdió más de 10% de imagen positiva. En cambio, el argentino consagró su liderazgo con una victoria en las legislativas que le dieron el aval que necesita hasta finales de 2018. Luego, como todo político en su último año de gestión, espera poder dedicarse con tranquilidad al proselitismo para quedarse un período más.

Macri llegó al poder con poca trayectoria política, según entendieron algunos, porque no fue gobernador. Macron sólo fue funcionario del expresidente François Hollande y su debut como candidato fue en las presidenciales que ganó, a las que se anotó seis meses antes y las que lo convirtieron en el mandatario más joven de la historia.

Los dos se autodefinieron como centro derecha, explotaron su juventud y carisma para alcanzar la silla presidencial. Ambos adoptaron un perro: "Balcarce" en la Argentina y "Nemo" en Francia, que hace poco fue noticia por orinar en medio de una reunión. Sus esposas también colaboraron: Brigitte Macron es 25 años mayor y fue su profesora en su adolescencia -una historia de amor novelesca-, mientras Juliana Awada es una "It Girl" intachable del país.

Si todo continúa igual, por ahora, parece que en lo político la pulseada la ganaría el argentino, que se encamina a instaurar con comodidad la reforma que Macron, con la misma receta pero arrinconado por la oposición, deberá revaluar en los próximos meses.

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