¿Qué es la blefaritis?

La blefaritis en una enfermedad crónica, inflamatoria y multifactorial del borde palpebral, cursa con periodos de exacerbación y remisión. Aunque usualmente se presenta en adultos de edad media, también puede iniciar en la infancia.

Según el sector que compromete podríamos dividirla en dos tipos: anterior (en la zona más externa, donde nacen las pestañas) o posterior (en la parte interior en contacto con el ojo), que pueden coexistir (blefaritis mixta). En los diferentes casos, puede estar asociada a trastornos de piel, como la rosácea, la dermatitis seborreica o la psoriasis, aunque no siempre es posible identificar su causa.

Se trata de un problema común y que está relacionado con muchos de los casos de ojo seco, ya que conlleva un empeoramiento de la calidad de la lágrima. Muchas veces se relaciona con conjuntivitis crónicas y queratitis, pudiendo presentarse como blefaroconjuntivitis.

La blefaritis anterior está provocada, normalmente, por un exceso de grasa o por la proliferación de bacterias. En algunos casos, es consecuencia de infecciones causadas por un microorganismo denominado Demodex.

La blefaritis posterior se debe a un mal funcionamiento de las glándulas de Meibomio, ya sea por su obstrucción, destrucción o exceso de secreción grasa. Estas pequeñas glándulas se localizan en el interior de los párpados y son las encargadas de producir el componente lipídico de la lágrima.

El grado de severidad es muy variable y, mientras que los casos más leves pueden pasar desapercibidos para los pacientes o causar solo discretas molestias, los más serios pueden producir complicaciones, principalmente en la córnea, y afectar incluso a la visión.

Algunos de los síntomas característicos que se asocian a la blefaritis y a la disfunción de las glándulas de Meibomio son:

  • Enrojecimiento ocular
  • Sensación de cuerpo extraño
  • Picazón
  • “Caspa” o escamas entre las pestañas
  • Sequedad ocular
  • Fotofobia
  • Necesidad excesiva de parpadeo
  • Visión borrosa
  • Dolor

¿Cuál es su tratamiento?

Debemos recordar que la blefaritis es una entidad crónica y muchas veces no tiene un tratamiento definitivo sino un tratamiento de mantenimiento.

El tratamiento de la blefaritis se fundamenta en una adecuada higiene palpebral diaria, que es importante llevar a cabo con constancia y de forma correcta para lograr buenos resultados. Esto requiere aplicar compresas tibias sobre los párpados cerrados durante 5 minutos; masajearlos verticalmente (hacia la raíz de las pestañas) para facilitar la salida de bacterias y de grasa y, por último, limpiarlos con solución jabonosa.

En algunos casos de blefaritis puede requerirse tratamiento tópico con antibióticos y/o antiinflamatorios.

Paralelamente en algunos casos requiere tratamiento para ojo seco.

En la actualidad se ofrece tratamiento en consultorio como la, “microexfoliación palpebral”

¿En qué consiste el tratamiento?

La microexfoliación palpebral es una limpieza profunda de los márgenes del párpado, recomendada en casos de blefaritis anterior, una afección en la que hay inflamación de los párpados, acompañada de la presencia de caspa, que en algunos casos puede estar infectado.

¿Cómo se realiza?

Es un procedimiento ambulatorio, que se realiza en consultorio, con la colocación de gotitas anestésicas. Este tratamiento puede levar entre 5 y 10 minutos por sesión.

La limpieza profunda de la base de las pestañas se realiza con un pequeño instrumento giratorio suave y húmedo, que despega o exfolia la caspa, la piel muerta y los desechos en la base de las pestañas. Se limpian ambos ojos, los párpados superiores e inferiores. Al finalizar se coloca antibióticos en colirios.

Se puede notar el efecto de la limpieza al instante, ya que los pacientes sentirán sus párpados más livianos y menos inflamados. Sin embargo, al ser la blefaritis una afección crónica será necesario continuar con tratamientos domiciliarios y rutina de microexfoliación, según cada caso en particular.

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